
De izquierda a derecha: Felícia Rigau, Pepita Bruguera y Marina Alemany. Carnaval, (detalle) Palafrugell 1931. Archivo Municipal de Palafrugell© Fotografía Casanovas
Palafrugell reúne a las leyendas de la fotografía documental en la XIV Biennal de Fotografia Xavier Miserachs, que apuesta por la memoria y el talento joven
La mirada de Florence Thompson, la madre migrante que Dorothea Lange capturó durante la Gran Depresión, llegará este verano a Palafrugell. Esta imagen, considerada uno de los retratos más impactantes del siglo XX, será el gran atractivo de la XIV Biennal de Fotografia Xavier Miserachs, que se llevará a cabo del 2 de agosto al 18 de octubre. Con un ambicioso programa que incluye once exposiciones —la mayoría inéditas y de producción propia—, el evento transformará la localidad del Baix Empordà en la capital indiscutible de la fotografía de autor, ocupando espacios emblemáticos como el Espai Cultural La Bòbila, la Fundació Josep Pla y la torre de guaita de Sant Sebastià.
La edición de este año brilla con luz propia al reunir a dos figuras clave en la historia de la fotografía. La exposición «Dorothea Lange. Un llarg viatge», comisariada y producida por la organización, presenta una selección de fotografías de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. A través de su trabajo para la agencia gubernamental Farm Security Administration (FSA), la muestra retrata con crudeza y humanidad las difíciles condiciones de las familias agrícolas en Estados Unidos, demostrando por qué Lange sigue siendo una figura fundamental en el documentalismo social.
A su lado, el chileno Sergio Larrain, el primer latinoamericano en unirse a la prestigiosa agencia Magnum Photos, es el protagonista de «El vagabundo de Valparaíso». Esta es la primera gran retrospectiva del autor en Cataluña, producida por Magnum y organizada en colaboración con la Fundación Foto Colectania. Un viaje poético y místico a través de sus retratos de Chile, Bolivia, Perú y la vieja Europa, que revela la mirada única de un fotógrafo capaz de capturar el alma de los paisajes y sus gentes.
La programación crea conexiones entre diferentes disciplinas y épocas. La Fundació Vila Casas – Can Mario presenta una exposición dedicada a Gabriel Cualladó, una figura clave en la renovación de la fotografía española tras la guerra, mientras que la muestra Adjectivar el temps establece un paralelismo entre el enfoque riguroso del fotógrafo Txema Salvans y la mirada atenta del escritor Josep Pla.
Sin embargo, si hay un proyecto destacado, ese es Els Casanovas. Nissaga de fotògrafs. Gracias a la participación de los ciudadanos y a la donación de archivos familiares, esta exposición nos lleva a través de un siglo de historia de Palafrugell, todo a partir del legado de Lluís Casanovas Marquès, cuya familia ha estado documentando la vida cotidiana del municipio durante 150 años.
La Biennal no solo se enfoca en el pasado; también pone de relieve las realidades contemporáneas a través de jóvenes talentos. Carles Palacio denuncia la precariedad en el sector pesquero con su obra Treballadors de la mar; Wayra Ficapal advierte sobre la amenaza climática en el delta del Ebro con El paisatge invisible; y Vero Mora Noya rinde homenaje a las mujeres cuidadoras en su delicada serie Osses.
Además, la colección de fotografía documental de Banc Sabadell llega bajo el título Local és global, con autores habituales del certamen como Samuel Aranda o Santi Palacios, quienes retratan los grandes desafíos actuales: migraciones, crisis climáticas y pandemias.
El festival se complementa con un programa de actividades gratuitas que incluye la proyección de Las uvas de la ira de John Ford —en sintonía con la obra de Lange—, documentales sobre Sergio Larrain y Atín Aya, y una conferencia del filósofo Xavier Antich. También habrá presentaciones de proyectos como La Fiesta Brava, de Ariadna Creus, y la iniciativa Salvem les Fotos UPV, centrada en rescatar archivos.

