
Kay Zevallos Villegas. Primi-tiva: como planta a la tierra

El 13 de mayo de 2026, el Museo Thyssen Bornemisza se convertirá en el escenario de la performance Primi-tiva: como planta a la tierra, de la artista peruana Kay Zevallos Villegas. Esta obra se inspira en el famoso cuadro Mata Mua de Paul Gauguin, pero desafía la visión occidental que ha asociado lo “primitivo” con lo salvaje o lo atrasado durante tanto tiempo. Zevallos recupera el significado etimológico de la palabra: lo primero, lo originario, lo ancestral en su forma más viva. A través de un recorrido sensorial que incluye elementos sonoros, táctiles y olfativos, la artista se mueve desde el artificio del espacio museístico hasta transformar su propio cuerpo en una figura cubierta de escamas, un gesto que invierte la mirada colonial a través de la estética de la drag amazónica.
Esta performance forma parte de una investigación artística más amplia que Zevallos ha desarrollado a partir de sus raíces en Iquitos, un puerto en la Amazonía peruana. Allí, la memoria no solo se encuentra en documentos o monumentos, sino que se inscribe en la piel de la tierra y en los cuerpos que la habitan. La explotación del caucho, la violencia colonial y las resistencias de los pueblos originarios son hilos que la artista entrelaza para evocar ausencias y activar relatos que han sido desplazados por la historia oficial. Su trabajo concibe el cuerpo como un archivo vivo, un territorio donde la opresión y la resistencia chocan, no solo como un ejercicio de denuncia, sino como un acto de reparación.

El cuerpo juega un papel fundamental en Primi-tiva. Para Zevallos, el cuerpo es el medio que transmite tanto experiencias personales como colectivas, las historias que han sido silenciadas y las luchas que han quedado en el olvido. En sus intervenciones, el cuerpo se transforma en un contenedor de memoria, donde se graban las marcas de la explotación, pero también las formas de resistencia. A través de la performance, la artista activa esas memorias y las hace visibles, desafiando las fronteras entre lo que se ve y lo que no, lo sagrado y lo profano, lo histórico y lo contemporáneo. El uso de látex, un material que proviene del caucho natural, es recurrente en su obra: simboliza la huella tangible del colonialismo, una herida que persiste en la piel de la tierra y en la memoria colectiva de los pueblos amazónicos. En la performance del Thyssen, este material se entrelaza con las escamas que cubren el cuerpo de la artista, evocando tanto la piel de los seres del río como la armadura de quien se transforma para desafiar la mirada extractivista.
Con esta obra, Zevallos busca reposicionar la mirada: no se trata de que el museo observe la Amazonía como un objeto exótico, sino que la Amazonía, a través del cuerpo performático, interpela al museo y a sus narrativas. La figura drag amazónica actúa como un dispositivo crítico que invierte los roles tradicionales: lo que la modernidad europea consideró “primitivo” se revela como un saber originario, complejo y vivo. Recorrer las salas del Thyssen no es un paseo pasivo, sino una experiencia sensorial que invita al público a cuestionar las jerarquías culturales que hemos heredado.

