
MARÍA CASTELLANOS Y ALBERTO VALVERDE. Cartografías afectivas para el Simbioceno
Del 20 de febrero al 7 de junio de 2026
Centro de Arte Caja de Burgos CAB
Calle Saldaña s/n – 09003 Burgos
La exposición «Cartografías afectivas para el Simbioceno» es un proyecto de los artistas e investigadores María Castellanos y Alberto Valverde. Esta muestra nos invita a sumergirnos en las complejas interacciones entre los seres humanos, otras especies y los sistemas tecnológicos, alejándose de una visión centrada únicamente en el ser humano para explorar formas de convivencia fundamentadas en la interdependencia. Este dúo artístico ha estado trabajando en conjunto desde 2009, combinando la trayectoria de Castellanos en tecnologías corporales y ecologías híbridas —con un doctorado en Bellas Artes y un premio Leonardo BBVA— con la experiencia de Valverde como programador creativo, especializado en la intersección de biología, sonido y algoritmos. El corazón de la exposición se centra en la creación de un ecosistema sensorial que toma como inspiración la vida de una colmena de abejas. Mediante el uso de sensores y sistemas de inteligencia artificial, las vibraciones, datos y señales biológicas que provienen de la colmena se transforman en imágenes y composiciones sonoras. Este proceso de transformación no busca ofrecer una explicación científica o controlar el comportamiento de las abejas, sino que actúa como un puente perceptivo que nos acerca a sus ritmos y modos de organización. Aquí, la tecnología se presenta como una mediadora parcial, una herramienta que nos permite vislumbrar inteligencias no humanas y abrir espacios de escucha y atención hacia formas de vida cuyo lenguaje y temporalidades nos resultan, en gran medida, ajenos.
Cartografías afectivas para el Simbioceno se presenta a través de instalaciones sonoras, archivos expandidos y entornos de escucha aumentada, transformando las salas del CAB en un punto de encuentro entre lo orgánico y lo artificial. Al alinear la obra con el concepto del Simbioceno —un futuro que imagina la cooperación entre especies—, la propuesta nos invita a cuestionar la forma en que los humanos hemos construido nuestro mundo. Las obras expuestas sugieren que la ecología contemporánea puede verse como una red de relaciones dinámicas, donde cada ser, ya sea humano, animal o artificial, juega un papel activo en un tejido común. En lugar de buscar una representación fiel de la naturaleza, la exposición ofrece una experiencia que invita al visitante a entablar un diálogo perceptivo con otras presencias.
El proyecto María Castellanos y Alberto Valverde nos lleva a reflexionar sobre cómo podríamos desarrollar nuevas formas de cohabitación en nuestro planeta. Aprender a escuchar, interpretar y responder a las señales de otras especies, con la ayuda de la tecnología, se convierte en un ejercicio que puede abrir la puerta a relaciones basadas en la interdependencia y la responsabilidad compartida. La exposición crea un espacio de experimentación donde la atención y el cuidado hacia lo no humano se convierten en el punto de partida para imaginar nuevas maneras de habitar el presente.

