
Aurora Rodríguez. Donde el paisaje termina
Hasta el 12 de diciembre de 2025
Navel. Centro de creación contemporánea.
Paseo de los melancólicos, 9 – 1 A-B, Madrid
La exposición «Donde el paisaje termina», de la artista Aurora Rodríguez, se lleva a cabo en Navel Centro de creación contemporánea. Esta muestra se sumerge en ese instante liminal donde la mirada deja de reconocer lo real y comienza a transformarlo. A través de la fotografía y el dibujo, la obra nos invita a cruzar un umbral difuso donde las fronteras de lo figurativo se desvanecen, permitiendo que nuestra imaginación complete lo que la tierra ya no revela de manera tan evidente.
Para Aurora Rodríguez, el paisaje no es solo un fondo estático, sino un espacio dinámico que fomenta ciertas relaciones humanas. Consciente del abandono del mundo rural, su trabajo se enfoca en capturar las huellas de un entorno que se está volviendo cada vez más olvidado. Como señala Mario Guixeras, “la artista busca tomar conciencia de un paisaje activo, formado por una variedad de agentes humanos y no humanos que se co-crean constantemente”. A través de la representación de lugares y objetos cotidianos, Aurora Rodríguez logra evocar la memoria rural.
La artista dice que su interés surge de la necesidad de documentar cómo las personas se conectan con su entorno. Los elementos de un paisaje abandonado, a través de su ausencia, evocan los ecos de una presencia que ya no está. Así, su trabajo se convierte en un llamado a seguir imaginando esas voces que luchan por no ser olvidadas. El gesto y el acto de caminar son esenciales en la práctica de Aurora Rodríguez, quien adopta la actitud del flâneur, ese paseante que explora el territorio y captura los detalles que le llaman la atención. Aunque su caminar parece aleatorio, está guiado por intuiciones que terminan creando un mapa emocional del paisaje. Para la artista, el territorio deja de ser solo un espacio para contemplar y se transforma en un suelo que cobra vida y significado.
Aurora Rodríguez, que creció en estos espacios rurales, convierte sus imágenes en un acto de autoconocimiento. “Fotografiar es para mí una forma de estar presente. Es un acto de escucha visual que me permite descubrir cómo los espacios nos moldean mientras nosotros también los moldeamos”, dice. La parte del dibujo representa la segunda fase de este proceso creativo. En esta etapa, la artista, ya alejada físicamente del entorno, evoca sus recuerdos del paisaje y lo traduce a un lenguaje propio. Mientras que la fotografía captura ese “momento del olvido”, el dibujo implica una acción diferente: surge de la imposibilidad de estar en contacto directo con el lugar, pero permite evocarlo a través del gesto. Este contraste entre la aparente realidad que ofrece la fotografía y el carácter más subjetivo y difuso del dibujo enriquece la narrativa de la exposición.
Aurora Rodríguez es originaria de Elche de la Sierra, un pueblo de apenas 3000 habitantes, donde creció rodeada de la tranquilidad y la belleza de la vida rural, una influencia que marcó profundamente su sensibilidad.

