
Jordi Colomer –Façana, Foto, Festa, Futuro, Fideus.
Por Luis Francisco Pérez.
Hace muy poco me explicaron (la fuente era tan fiable como competente) la diferencia que existe (yo estaba en parte equivocado) en una muestra de arte entre “antológica” y “retrospectiva”. Parece ser que la primera cualidad es cuando se exhibe lo principal en lo obra de un determinado artista, y en la segunda es cuando se presenta todo, hasta el final de su trabajo, sabiendo que su hacedor ya no producirá más obra. Siguiendo esta distinción, es obvio que la actual e impresionante muestra del trabajo de Jordi Colomer (Barcelona, 1962) es una fantástica antológica, pero también sería una inteligente retrospectiva (de alguna manera lo es) si no supiéramos que el artista aún nos ofrecerá mucho y muy bueno.

Si traigo este asunto a colación es debido a que el alucinante y enloquecido montaje de la exposición en la planta baja del museo (todo un acierto de arriesgada e inteligente puesta en escena) contribuye a que ante esta soberbia exposición se debiliten, o directamente se desmoronen, determinados paradigmas (o mejor: lugares comunes) tan frecuentes en una concreta ortodoxia “instalativa”. El propio Colomer me comentó al visitar la muestra que la ocupación del espacio por las obras había durado casi veinte días (pocos me parecen), y sinceramente creo que el cómo ha sido montada la exposición es una magnífica obra más del artista, entre los más de sesenta trabajos seleccionados que abarcarían un arco temporal que iría desde la importante y seminal escultura Idea, de 1987, hasta el participativo y solidario Abecedario argentino (2023-2024). Casi cuatro décadas de una admirable producción artística, o lo que es lo mismo, y por seguir en Buenos Aires donde se realizó este último trabajo: “que cuarenta años no es nada, que febril la mirada”.
Comisariada la muestra por Martí Perán (y de alguna manera también por el propio artista, pues resultaría impensable su no participación en una exposición de estas características) diría en primera instancia que “Façana, Foto, Festa, Futuro, Fideus” es un impresionante collage en clave de Fa (y por seguir con la letra F, ahora como nota musical) que se despliega por las salas de exposición como un tejido narrativo que admite una múltiple lectura visual y conceptual. Polisémica, ciertamente, y asumiendo el principio de incertidumbre de toda Opera Aperta, la cual muestra realidades de muy distinto orden, jerarquía, intención, rasgo o interpretación, pero sin jamás abandonar la dimensión narrativa ya apuntada, aunque ésta pueda (y deba) presentarse con las múltiples yuxtaposiciones de la sintaxis enloquecida de la lengua adánica, es decir: la sintaxis propia de la mejor creación artística.

El que ello se manifieste por medio de diferentes tipos de instalaciones (los entrañables teatritos y mini auditorios tan caros al artista), vídeos (en múltiples presentaciones), acciones teatrales (en diversos formatos, comenzando por su representación “en vivo”), fotografías (que formalizan su propia autonomía discursiva con respecto a la totalidad), y naturalmente esculturas, la primera disciplina artística en la que trabajó Jordi Colomer, y que a lo largo de su trayectoria siempre surge, directa o indirectamente, como un raro y sugerente “testigo de cargo” de lo que, como artista, le han ido marcando, en su mejor sentido, los trabajos y los días a lo largo de su trayectoria existencial y creativa. De ahí que la exposición se nos aparezca como un inmenso collage donde las palabras y las cosas, los actos y las acciones, las manifestaciones y los procesos, los “prólogos” y los “epílogos”, rompan los márgenes y costuras en cuanto a la definición de los géneros establecidos. Géneros, por supuesto, que pueden ser declinados individualmente, pero que, en esta ocasión, y gracias al talento del artista, deben ser leídos como personajes (¿en busca de un autor?) de una enorme y maravillosa acción artística por teatral.

Con el cambio de siglo el trabajo de Jordi Colomer se vio mucho más fuera que dentro, pues su presencia en escenarios internaciones se manifestó de una manera muy activa y productiva. De ahí que gran parte de los vídeos e instalaciones se vean por primera vez gracias a esta exposición, y sin olvidar que en el 2017 fue el representante del Pabellón Español en la Bienal de Venecia de ese año: Ciudad de bolsillo era el título de la propuesta que tuve ocasión de visitar. El poder contemplar estos trabajos me ha permitido re-pensar algunas características de la obra de Jordi Colomer que anteriormente, si bien figuraban como intuidos, no supe ver en ellos la fuerza de algunas de esas características.
Pongamos un solo rasgo que está presente en muchas de las obras expuestas, y que se encuentra en relación con el tratamiento objetual e intelectual que nuestro artista ha otorgado siempre a los estadios de precariedad e indefensión en las relaciones sociales y humanas. Como si El Gran Teatro del Mundo para Colomer fuera (de hecho, es) el principal argumento discursivo para investigar en los sistemas de producción de los dispositivos artísticos a partir de una contemplación de signos de abandono y precariedad, de incuria y provisionalidad, de fragilidad e inquilinato. Resulta en verdad tan inteligente como admirable el afirmar (desde una posición artística, claro está) que únicamente a partir de estos paradigmas de la orfandad puede ser creíble la representación de El Gran Teatro del Mundo. Se trata, por supuesto, de establecer nuevos sistemas de producción simbólica. Un interés que no se encuentra alejado de las tesis de Walter Benjamin cuando decía que “en lugar de preguntarse cual es la posición de una obra en relación con las condiciones de producción de una época, hay que preguntarse cuál es su posición en el interior de esas condiciones de producción”. Por eso esta magnífica exposición del gran artista que es Jordi Colomer se deja ver, interpretar y leer, de muchas posibles maneras, entre ellas la que calificaría como de “optimista dialéctica negativa”. Y esto no hay Escuela de Frankfurt que lo supere.
Del 9 de mayo al 24 de septiembre de 2024
MACBA.Plaça dels Àngels, 1
08001 Barcelona

Luis Francisco Pérez
Crítico y teórico del arte contemporáneo principalmente. Aunque también es comisario de exposiciones. Desde mediados de los ochenta ha escrito y colaborado en y con todas las revistas españolas de arte. .Algunas publicaciones: “Espacios de significado. Ensayos de exposiciones de arte en España, 1983-2003” (Exit Editorial) / “Crítica en el muro. Escritura sobre arte en FB”, (Exit Editorial)

