Emilio Gañan

Vista 59th Street. New York City, EEUU. 1943. Técnica: Impresión digital, inyección de tintas de pigmentos minerales, papel de algodón Hahnemüle Photo Rag. 25×25 cm. Edición 3+2 P.A

EMILIO PEMJEAN. El país de los lotófagos.

Hasta el15 de septiembre 2024.

GALERIA SIBONEY

Santa Lucía 49. 39003 SANTANDER

En la antigüedad más allá de los límites del mundo conocido se extendían lugares habitados por seres extraños, compuestos por fragmentos de otros, incompletos o en permanente transformación por nuestro miedo, la distancia, el tiempo o la imaginación. Eran gigantes o diminutos monstruos que podían destruir, dominar o hipnotizar con su presencia a los que se acercaban a ellos impidiéndoles regresar a casa. Las cartografías del mundo no explorado contenían zonas grises, imprecisas o no definidas con el mismo detalle de lo cercano. Estos mapas incompletos, faltos de información, incitaban a imaginar y completar los países no descritos con detalle.
Hoy esos lugares antaño desocupados, las manchas grises de los mapas, han desaparecido y sólo la imaginación y la memoria parecen seguir creando paisajes que no
caben en nuestro mundo.
Viajar y explorar, aunque sólo sea con la imaginación. Habitar lo desconocido y sin
embargo profundamente deseado es una forma de soñar. Las resonancias de esos
lugares, como esbozos de lo que fueron, nos llegan a través de rumores, un mapa con
manchas grises, una antigua imagen descontextualizada e incompleta, una página de un
libro que nos sorprende, un plano rescatado de un archivo, un relato o una leyenda.
¡Necesitamos de su existencia! Viajar a ellos, aunque ya no existan, es esencial para la
vida de nuestros sueños y permiten mantener la esperanza en que el mundo sigue siendo
grande y lleno de lugares desconocidos.
El proyecto se articula a través de una serie de viajes virtuales que ya no pueden ser experimentados como en el pasado, acercamientos que reconstruyen espacios y sus atmósferas desaparecidas a partir de maquetas, fotografías, vídeo e instrumentos digitales. Son fantasmas, intervenciones difusas, arquitecturas frágiles, efímeras, superposiciones que ocupan hoy lugares marginales y se han hecha casi invisibles por el paso del tiempo y el abandono.
La reconstrucción interpretativa de los paisajes (interiores y exteriores) pone énfasis en el proceso de conceptualización, su construcción o destrucción. Estos momentos olvidados, llenos de la emoción que produce un descubrimiento, los estados intermedios, las dudas, los ensayos, las pruebas y errores, las herramientas utilizadas, las experimentaciones (invisibles en la documentación que llega hasta nuestros días) son el objeto principal del proyecto en un esfuerzo por recuperar la memoria de los muertos. ¡Silencio! No se oye nada, nadie habla. Somos testigos de la respiración, del latido que acompaña a la transformación. Aunque sólo sea por un momento nos negamos a regresar a casa como los compañeros de Ulises al comer loto.

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