Studio Manager, una profesión poco conocida.

Alicia

Entrevista con Alicia Gutiérrez Mármol. Historiadora del arte, Studio Manager de Javier Calleja y Directora de Calleja Studio. Es el 50% del éxito de Javier Calleja.

Por Mareta Espinosa

 M.E. Alicia, eres Studio Manager, una figura que no es conocida en España. Los artistas tienen ayudantes o asistentes, pero no una figura tan amplia que les gestione todo el trabajo externo a su trabajo como creador.

Eres historiadora del arte, con experiencia en un centro de arte como coordinadora de exposiciones ¿a qué te has enfrentado en tu trabajo?

A.G.M.  No deja de ser el mismo trabajo que hacía en el museo y en el festival de cine, que aún sigue existiendo, donde se hacían muchas actividades culturales en dos semanas, todas relacionada con el cine.

Cuando a Javi se le vino la vorágine gigante después su exposición en Hong Kong, nos dimos cuenta de que le hacía falta alguien para gestionarlo, porque un artista, si tiene que pintar, no puede mandar un correo, ni hablar con un abogado, ni firmar un consignment, ni hacer una exportación. Toda la trayectoria que tuve anteriormente me ha servido para saber hacer lo que hago. ¿Qué es? ¡pelearme con la gente!

M.E. Eso quiere decir que Javier tiene confianza plena en ti.

A.G.M.  Nosotros somos un equipo. La persona que más creyó en mí, igual que yo creí en él, fue él. La verdad es que nos sentimos muy cómodos.

M.E.  ¿Hay algún sitio donde se pueda estudiar esta profesión?

A.G.M. Yo creo que no. De hecho, a mí es la experiencia lo que me ha hecho aprender, y equivocarme es lo que me ha dado el conocimiento que me permite trabajar en lo que trabajo. Cuando acabas la carrera no tienes ni idea de todo esto. Cuando estudié historia del arte, voy a decir una barbaridad, nos quedamos en Picasso, a quién consideraban como contemporáneo. Es decir, la vanguardia se quedaba ahí. También es cierto que vivimos en Málaga, una ciudad privilegiada, que hemos tenido y tenemos el Picasso, el CAC Málaga, que desde sus inicios ha traído artistas de primer nivel, contamos con el Pompidou y ahora nos parece normal ver una obra en el CAC de George Condo o de Günther Förg, pero hace 20 años tenías que irte a París o a Madrid para verlos. Cuando sales de la carrera te puedo asegurar que no tienes ni idea de nada. No hay ningún máster que te forme en esto. Desgraciadamente aprendes haciéndolo. Es algo que le digo muchas veces a todo el equipo: para saber lo que tienes que hacer, tienes que probar todos los campos, es decir la persona que está con nosotros llevando la secretaría debe saber perfectamente cómo hacer una exportación, ir al almacén, dónde está la obra guardada. La que lleva coordinación, sabe perfectamente cómo tiene que hacer una factura o cómo hacer un consignment y cómo cobrar un cuadro. Lo primero que tiene que saber hacer alguien que entre a trabajar con nosotros, es saber cómo se cuelga un cuadro y cómo se embala. Eso es lo básico.

La casa de Alicia Gutiérrez Mármol y Javier Calleja

M.E. ¿Son importantes las redes sociales para darse a conocer?

A.G.M. Creo que es una de las herramientas más importantes en nuestro campo, primero porque conoces, sabes lo que está pasando en el mundo y te actualizáis y ves lo que te gusta, lo que no te gusta, hoy en día todo se lleva, todo vale y eso lo da la comunicación y la información. Eso ha venido de la mano del buen uso de las redes sociales.

M.E. ¿Qué hubiera pasado si Javier se hubiera quedado solo en España? ¿Cómo trata España a sus artistas?

 A.G.M. Pues regulín. Tengo que decir que Javier, como muchos de sus compañeros, hubiera sido un artista importante en España porque antes de irnos fuera, antes de este boom tras exponer en Nueva York y más tarde en Hong Kong, Javier ya había expuesto en unos de los mejores Centros de arte contemporáneo de España, en el de Alcobendas, en el CAC de Málaga, en el CAB de Burgos. Pero dudo mucho que hubiéramos podido vivir como vivimos ahora de nuestro trabajo dignamente y encima con una empresa, con un equipo formado y en otras condiciones. Creo que en España aún seguimos viendo el artista como ese personaje bohemio que no hace nada. En España hay mucho trabajo, todos los compañeros hacen un esfuerzo muy grande. Algunos tienen suerte trabajando otros desgraciadamente no, porque hay falta de apoyo.

M.E. ¿Habéis necesitado acudir a alguna institución española para salir de España?

Alicia Gutiérrez Mármol jugando con dos de sus gatos

A.G.M.  Nunca. Nosotros por desgracia no creemos en el tema de las ayudas porque no aporta. No nos han abierto ningún tipo de campo y todo ha sido a través de ensayo y error. Dudo mucho que ese sistema de ayudas que teníamos estipulado en la España de los 90, hoy se quiera seguir manteniendo.

A los artistas hay muchas maneras de ayudarles. La primera empezar a comprarles, que vivan dignamente y que tengan un espacio para trabajar. Hay que ayudarlos para poder enviar las obras de arte y para que también haya gente preparada que pueda ayudarles.

Nosotros en este momento en la empresa somos once personas y somos autónomos, ya que los artistas por lo que se ve no pueden tener una empresa porque se supone que su trabajo sale de su mano sin contar con un equipo. Todo el mundo está contratado por Javi Calleja, por Alicia Gutiérrez y Calleja Studio. Los cocineros pueden tener una empresa porque tienen gente trabajando, pero a los artistas no se les permite.

No todos somos Shakira, generamos 11 empleos directos, pero de manera indirecta llegamos a más de 35 todos los meses. Somos unos privilegiados, porque podemos permitirnos pagar a esta gente y pagar los impuestos, que los pago dignamente. Mi dinero viene de fuera, estoy orgullosísima de pagar un porcentaje tremendísimo y no me quiero mover de España. Pero también es cierto que habría que revisar a muchos compañeros, los pobres míos, que no pueden pagar la cuota de autónomos.

La cocina de Alicia Gutiérrez Mármol y Javier Calleja

Yo duermo muy tranquila, nosotros tenemos una cosa muy clara y es que de los gastos mayores que tiene Calleja Studio es de la asesoría fiscal y de la asesoría de abogados. De hecho, trabajamos con uno de los mejores bufetes de abogados de España.

M.E. ¿Pensáis que tenéis algún tipo de rechazo dentro del mundo del arte llamado “serio”?

 A.G.M.  Pues mira, esto es un complejo que sí teníamos al principio, pero luego se nos ha quitado. Es verdad que no le puede gustar a todo el mundo, ni queremos, ni tampoco es la intención. Pero hubo una vez que me han hecho la comparación, como que lo que hace Javier es como un McDonald’s del arte. Pensé mucho la respuesta y me dije. ¿Pues algo debe tener McDonald’s porque lleva más de 70 años?,¿Todos comemos alguna vez un McDonald’s? le gusta a todo el mundo. ¿Así que, y si funciona con tanto éxito? ¿Yo no creo que engañen? Se puede engañar unos pocos durante un tiempo, pero no a todos durante tanto. Es cierto que la obra de Javi, y tú que la conoces desde sus inicios, tiene una coherencia que se sustenta por sí sola. Esto de que se parece a, me recuerda a, hoy en día hay muchos artistas que, gracias a Dios por las redes sociales, beben de todos, todos bebemos de todos. Es cierto que hay influencias, mira, sin ir más lejos, nos gusta muchísimo Chris Johanson, esa cabeza (señala el cuadro que tiene junto a ella) aparece mucho reflejada a esos pequeños personajes en su dibujo. Nos gusta Barry McGee, Javier es un apasionado de Joan Hernández Pijoan, que era persona excepcional. En los cuadros de Javi tú ves su luz, los colores son una paleta más mediterránea que es la de su Málaga. Al principio pintaba unos objetos inanimados, piedras y nubes, que empezaron a ser cabezas y se convirtieron en personajes, que no dejan de ser él.  Cuando le gusta a un niño pequeño, le gusta a un taxista, gente que no está acostumbrada a vivir en este mundo, o a consumir arte, cómo lo hacemos nosotros, cuando llega a una de las mejores colecciones del mundo, donde hay obra de Javi, y los museos y comisarios quieren hacer exposiciones de Javier Calleja, ya no se puede engañar. Aquí hay algo que, y no es porque yo trabajé con él y le respete, es porque la técnica que utiliza Javi es impoluta.

M.E. ¿Al hilo de esto no os parece sospechoso que los museos españoles no tengan obra de ninguno de artistas que tienen éxito fuera de España? Ni Javier Calleja, ni Ángeles Agrela

A.G.M. Ni Rafa Macarrón… Hay que comprar a la gente cuando está empezando. Esta política de adquisición es ridícula. Porque ¿te das cuenta del presupuesto que tienen algunas fundaciones y algunos museos para comprar? De verdad es de pena y da tristeza porque no se ve lo que se está haciendo, evidentemente hay que ayudarlos cuando empiezan. Pero también hay que mantenerlos en el tiempo. A mí que me compre el Consulting Museo, me viene maravillosamente, pero también me gusta. El CAC de Málaga compró a Javier en 2008 cuando hizo la exposición y ya jamás le volvió a comprar una obra. Tendrían que estar al día.

M.E. ¿Piensas que si, por ejemplo, ahora que ha cambiado la dirección podría ser posible que Javier Calleja entrase en el Museo Reina Sofía?

Conocí al nuevo director en el CAC Málaga, porque comisarió una exposición cuando yo estaba trabajando allí hace años, y me pareció un chico estupendo y me alegro porque en España hace falta una renovación de gente, de comisario nuevos, de directores nuevos. Aire nuevo con ideas nuevas y frescas.

Alicia Gutiérrez Mármol

A Javi le queda mucho camino, a mí me gustaría que llegara al Reina Sofía como como el gran colofón. La primera vez que Javi expuso en Basel Hong Kong, ahora ya está en todos los Basels, pero entonces recuerdo que nada más que había tres españoles, Plensa, Javi y Picasso. Lo que necesitamos es que se conozca lo que está pasando en España, porque en España está pasando algo muy fuerte. Necesitamos que se ponga el foco en España, porque somos muchos y muy buenos.

M.E. Una última pregunta. En una entrevista que hizo Sema D´Acosta a Javier Calleja en el 2022 se podía leer lo siguiente “S.D: Nanzuka y Almine Rech son dos galerías complementarias, su estrategia y línea son distintas. […] J.C: Son complementarias porque así lo hemos decidido desde mi estudio, eso no es casual”.

¿Estáis en situación de decirles a las galerías lo que tienen que hacer?

A.G.M. No, eso me parecería muy osado. Nosotros consultamos. Creo que somos equipo tanto en Nanzuka como con Almine Rech. Nanzuka nos representa de manera más exclusiva en Asia y Almine Rech, como sabes es la quinta galería más importante del mundo. Tenemos Nueva York, Europa y también Shanghái, pero luego tenemos Mónaco, Bruselas, Londres, París. Vamos de la mano. Intentamos llevar la carrera entre los tres, somos equipo, nos tenemos que complementar y tiene que haber comunicación. De hecho, sin ir más lejos, Javi inaugura en Nueva York, en Tribeca con Almine Rech en noviembre, en el nuevo espacio que es espectacular. Como nosotros producimos, las esculturas se van a hacer en España y a través de la galería Nanzuka, es decir, que aquí vamos todos a una, somos equipo. Respetamos mucho a los coleccionistas, los proyectos, las zonas de cada una.

Desde el equipo del estudio también decidimos. Ellos nos mandan nombres para validar, para poder comprar la obra o no. Nuestra base de datos son nuestros pies y nuestras manos, llevamos con ella nueve años y sabemos quién ha comprado obra de Javi, quien la ha puesto en el mercado secundario, en qué artículo ha salido, cuando se ha publicado, si la obra ha sido utilizada para una exposición. Y por supuesto, tenemos a todos los coleccionistas que nos contactan, sabemos que coleccionista que nos escribe, país y el que contacta con la galería. Ellos no mandan el nombre porque tenemos que preservar la confidencialidad de ambas galerías. Pero desde el estudio podemos ver qué obra tienen o si la han puesto en mercado secundario. Validamos sus nombres.  Hoy en día tenemos el privilegio de decidir a quién se le va a vender una obra de arte, porque intentamos evitar la especulación y priorizamos las colecciones buenas, las fundaciones. La especulación nos viene mal a todos los artistas. Y ojo a los artistas y a las galerías, porque también somos defensores del trabajo de la galería, no puedes ser artista y vender por detrás, a una galería le cuesta mucho dinero levantar la exposición y si la galería es buena paga producción y te lleva ferias. Es el 50% mejor pagado, más que a Hacienda se lo pago a la galería con mucho gusto. Nosotros somos defensores, pero a ultranza, del trabajo de los galeristas.

Eso sí, tiene que haber comunicación con la galería, hablarlo con ella, ponernos de acuerdo, pues a veces hay cosas que no queremos hacer. Si hay una feria y tenemos una exposición más importante, Javi puede decir no quiero ir a esa feria, que solo va a ir a mirar, y la galería puede encajarlo. Trabajamos para que el trabajo de Javi tenga una coherencia, intentamos hacer una exposición grande al año y otra más pequeña.

Este año en julio vamos al museo más importante de Corea del Sur en Seúl, va a ir bien. Sabes perfectamente cuándo van a lanzar algo, lo que dónde va a ir mejor y donde no va a ir mejor. Hay que conocer lo que está pasando. No olvidemos que también se trabaja para un público y para un tipo de coleccionista. No es lo mismo cuando Javi va a exponer en Bruselas que cuando va a exponer en Seúl, porque su obra está pensada para que el espectador participe.

Mareta Espinosa

Es una pintora licenciada en Bellas Artes, especializada en pintura por la UCM. Recibió una beca del Ministerio de Educación y Ciencia para la generación de imágenes por ordenador. Durante la década de los 90, se destacó en proyectos de video instalación e instalaciones, pero a partir de entonces se ha dedicado exclusivamente a la pintura, exhibiendo su trabajo a nivel nacional e internacional. Además de su labor artística, ha liderado proyectos como la creación del I y II Festival Miradas de Mujeres MAV, comisariados y la gestión de una galería en Marruecos. El libro Artistas en/de Madrid junto a Concha Mayordomo, El proyecto en Manos de Mujeres IAC, entre otros.

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