Susana Solano – Anónimos

Susana Solano

Por Luis Francisco Pérez

No siempre el concepto o idea de “antología” en las muestras de arte va acompañado de otros argumentos o intereses que, en beneficio del artista, vaya más allá de una exhibición de su trabajo a lo largo del tiempo (que puede ser toda su vida creativa o la focalización en unos años concretos de su carrera), y enriqueciendo de esta manera, y bajo otros parámetros y puntos de vista, la mera exposición de un número determinado de obras, sean pocas o muchas. No sucede así, por fortuna, en la soberbia muestra Anónimos (y que también es, sin duda, una “antología”) en torno al trabajo de Susana Solano (Barcelona, 1946) durante las últimas cuatro décadas. La muestra ha sido comisariada con gran rigor e inteligencia y sensibilidad organizativas por Enrique Juncosa en el maravilloso espacio de la “Fundació Vila Casas” de la ciudad condal.

Barcelona. Presenten expo Susana Solano als Espais Volart. carrer ausiàs march. BCN.

Quizá uno de los argumentos más bellos (el adjetivo es el apropiado) de esta admirable exposición radica en el deseo muy bien estructurado de re-situar y re-significar el discurso escultórico de Susana Solano (y no únicamente con obras de esta categoría artística como podemos comprobar en in situ, también en las series fotográficas, de un inquietante y raro autismo en su referencialidad externa), partiendo del hecho incuestionable de su importante presencia, tanto en el ámbito nacional como internacional, durante las dos ultimas décadas del pasado siglo. A partir de entonces (y que más o menos corresponde con la última gran muestra suya en el MACBA de Barcelona en 1999) esta gran artista ha seguido trabajando (y viajando) mucho y muy bien, pero también se pudo comprobar una cierta disminución del foco mediático con respecto a su trabajo y a la importancia de este en la escultura española y europea desde los 80.

Esta muestra viene a poner un soberbio punto de luz en torno a su discurso creativo, que en realidad es como un gran delta con muchos afluentes, intereses y pasiones, naturalmente, pero también, con sus respectivas dudas, miedos, soledad y angustias existenciales. Todo ello también forma parte de su discurso escultórico (y desde lo que podríamos definir como una “inmaterialidad ontológica”) que se incorpora a los hierros, aceros y mallas metálicas tan propios de sus rotundas esculturas, pero también las que utilizan el ratán, una especie de palmera trepadora oriental.

Otro de los aciertos (y ello iría en el haber del comisario) de la exposición es la brillante y sugerente instalación de las obras (un número considerable), y que, por su misma potencia y expresividad, no es, ni mucho menos, tarea fácil. Pues bien, es a partir de este acierto (la inteligente colocación de las esculturas) donde el espectador se percata de la deslumbrante belleza de las mismas, hasta el punto de que obras vistas con anterioridad en diferentes ocasiones se nos aparezcan como si las contempláramos por primera vez, tal es la hermosa y fiera estampa con que ellas mismas se presentan con la arrogancia y seguridad de su importancia y valía. Y bien se puede afirmar que está expuesto “lo mejor de lo mejor”, incluyendo las que conforman la serie Anónims de ultimísima creación, pequeñas piezas de escultura en madera con añadidos metálicos que me han interesado y gustado mucho por el recorrido que detentan: de menos (a modo de maquetas en el presente) a más (quizá grandes esculturas en un futuro). 

  Por el rigor de su presentación, y por la excelente puesta en escena de sus diferentes poéticas, tal como ya hemos apuntado, sobra cualquier consideración teórica sobre su razón de ser escultórica, pues basta y sobra con dejarse deslumbrar y seducir por lo que contemplamos. Diferente sería si habláramos de estas maravillosas obras sirviéndonos de la poesía y de la música (la ópera especialmente), dos artes esenciales en el decir artístico de Susana Solano, la primera por estar incorporada a su mismo discurso creativo, y la segunda por la explícita referencia a ella en su dimensión formal (muy «operística», sin duda), incluso las que así nos informan desde el propio título, como lo comprobamos en «Ombra mai fu», haciendo referencia a la bellísima aria de Haendel, o en la muy elegante y belcantista «Donizetti». Pura y hermosa emoción que sólo consigue el mejor arte. Una muestra maravillosa que debería verse por más lugares de España.

del 02/02/2024 al 14/07/2024

Fundació Vila Casas

Espais Volart. C/ Ausiàs Marc, 22. 08010 Barcelona

Luis Francisco Pérez

Luis Francisco Pérez

Crítico y teórico del arte contemporáneo principalmente. Aunque también es comisario de exposiciones. Desde mediados de los ochenta ha escrito y colaborado en y con todas las revistas españolas de arte. .Algunas publicaciones: “Espacios de significado. Ensayos de exposiciones de arte en España, 1983-2003” (Exit Editorial) / “Crítica en el muro. Escritura sobre arte en FB”, (Exit Editorial)

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