Mar Solís

Mar Solís. Supersimetría. Dismetría E. 2025. Acero inoxidable,360 X 400 X220 cm. Foto: C. Jiménez

Si la abstracción vuelve ¿por qué vuelve? Mar Solís-Origen

Por Carlos Jiménez.

Origen, la exposición de Mar Solís en la quinta planta de CentroCentro de Madrid ofrece no solo una notable experiencia estética sino también la posibilidad de reflexionar sobre ese “regreso” de la abstracción del que habla Felisa Martínez Andrés, comisaria de la colectiva Deconstruyendo la abstracción.  Regreso que podría interpretarse en clave posmoderna, como la recuperación o reincorporación de una “estilo” o una propuesta estética si se quiere, al abanico de estilos o estéticas característica del polimorfismo del arte contemporáneo. Regreso que, aunque lo parezca, no regresa en realidad a lo que se supone regresa: la abstracción geométrica de Malevich, Kandinsky, Mondrian, Delaunay, Negret, Oteiza, Chillida, etcétera.

Así lo demuestra el trabajo de Solís, que incorpora una intención escenográfica que los pintores de esta tendencia apenas tuvieron en cuenta. A diferencia de los escultores se preocuparon por la interacción de sus obras con el espacio y el tiempo. Como lo hicieron de manera aún más radical los minimalistas, que tomaron muy en serio, además, las dimensiones estrictamente perceptivas de la experiencia estética generada por la dialéctica entre la obra y el espectador. Pero estas interacciones se daban o se proponían siempre en clave abstracta. Todas tenían en común la reducción de la complejidad de la experiencia estética – densa de historia, memoria y deseo – a la desnuda percepción del espacio y del tiempo vaciada de todo afecto o connotación. Esculturas que invocaban el vacío, lo generaban, lo promovían.

Las esculturas de Mar Solís parten, en cambio, de tomar muy en cuenta el espacio vacío donde expone – en realidad vaciado por el arquitecto que reformó el edificio proyectado originalmente como Palacio de comunicaciones por Antonio Palacios. Pero no lo hace para generar conciencia del espacio y del tiempo y de la naturaleza de nuestras las percepciones, sino para poner en escena una pieza de teatral en tres actos. En la que el espacio, el tiempo y las percepciones quedan en segundo plano, subsumidas por la acción que el mismo se interpreta. Teatro de la materia, si damos crédito a la explicación al por qué la artista eligió Origen como título de su exposición. “Porque estamos hablando de la materia – explica- y al hablar de la materia se habla de la forma esencial, que es el origen de todas cosas”. En esta declaracion resuena la teoría del Big bang que atribuye al universo un origen puramente material y una historia: la de la formación de la materia. Origen vendría a ser la versión teatral de esa grandiosa historia, narrada en tres episodios titulados Energía, Gravitación y Disimetría y cuya escenografía se focaliza en esculturas hechas en acero – con la excepción de una madera- y en dibujos que son tanto los trazados en el espacio con hilos de metal como los dibujados con tiza sobre la misma clase de paneles negros que enmarcan las esculturas o le sirven de soporte.

Mar Solís. Ingrávido IX. 2025. Acero inoxidable, 450 X 190 X 190 cm. Foto: C. Jiménez

Es un teatro post dramático que prescinde de la palabra escrita y de la hablada, de los actores y de los objetos cotidianos y que anula la narración para dejar en pie solo la narratividad o una mera discursividad pautada por las esculturas. Teatro que tiene tras de sí el teatro biomecánico de Vsérolod Meyerhold, el teatro de Oscar Schlemmer en la Bauhaus e inclusive el teatro de los objetos, enunciado y anunciado por Katy Deville, codirectora del Théatre de la Cuisine. Aquel cuyos antecedentes conceptuales se remontan a El Capital de Karl Marx, que cuando quiso ofrecer una imagen de lo que es el fetichismo propio de la sociedad capitalista, recurrió a la de “una mesa que se alza sobre sus rígidas patas y se pone a bailar”.  La performance de inspiración bauhausiana Materia. Tiempo, realizada por la compañía David Vento Dance Theater en el marco de Origen, ratificó el compromiso de Mar Solís con esta tradición. E incitó, además, a que se viese a las esculturas animarse y girar y girar en círculos, elipsis y espirales, como si estuvieran bailando una pavana, un vals o la danza obsesiva de un giróvago. 

Cierto esta danza de las esculturas es una ilusión, un efecto fetichista que diría Marx, que proyecta en lo inanimado el alma de quien se supone que la tiene.  Que en este caso es el espectador, el único protagonista que queda en pie en la máquina de imaginar que es el teatro material y geométrico de Mar Solís. Ya no hay directores de escena ni actores: él se dirige a sí mismo y es el único actor. Él es quién hace bailar a los círculos, las elipses y las espirales, que obedecen a su imaginación o su fantasía como jamás podrá hacerlo ningún actor o director. Él es quien se asombra, se maravilla, se entusiasma ante una danza escultórica tan insólita como fascinante. Él es quien imagina que está ante un espectáculo cósmico tan inconmensurable que excede la geometría que intenta conformarlo y la matemática que se esfuerza en medirlo.

¿Pero quién es el espectador conjurado por Origen? Digamos para empezar que estaba predispuesto a serlo antes que la visita a la exposición le confirmara como el espectador que ella esperaba. Antes de cruzar si quiera la entrada de CentroCentro ya era un pasajero habitual de los viajes espaciales gracias a larga serie de productos audiovisuales absolutamente convincentes que inició en 1980 Cosmos: A personal Voyage – programa de televisión dirigido por Carl Sagan- prolongada por la saga La guerra de las galaxias iniciada por George Lucas,  y que ha tenido, además, picos artísticos tan memorables como las películas 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrik o Gravity de Alfonso Cuarón. Hoy somos capaces de identificarnos con el replicante moribundo de la película Blade Ranner, quien, en su agonía lamenta, que con su muerte se perderá para siempre la experiencia de alguien que ha visto las lunas de Orión. Todas las hemos visto, aunque en realidad no las hayamos visto nunca, aunque jamás podremos poner el pie en alguna de ellas. De allí que, antes que en un paisaje onírico o de ensueño, tendamos a imaginar que en Origen estamos en el espacio sideral: su negrura no es la del sueño, es la del cosmos.

Mar Solís. Punto de encuentro CentroCentro. Foto: C. Jiménez

La pregunta por la clase de espectador que convoca Origen admite una respuesta adicional. Que no se queda en la animación a la que ya nos tiene igualmente acostumbrado el cine de animación, sino que va más allá de dicha clase de animación e interroga el sustrato histórico y material de la animación en general. La animación impuesta al objeto inanimado por el sujeto que previamente ha proyectado la suya sobre dicho objeto, como ya dije. En Origen lo inanimado no es la mesa de Marx citada antes, ni Hal 9000, el ordenador se rebela y empodera en 2001: Odisea del espacio. ¿Antesala de la rebelión de la IA? No, lo que se anima en la exposición de Solís no son cosas ni siquiera muñecos sino esculturas y dibujos que son otras tantas figuras geométricas y por geométricas radicalmente abstractas. 

Por lo cual lo que sigue es preguntar ¿por qué es posible animar la abstracción? Aquí cabe la respuesta tautológica: es posible porque es posible. Refrendada por la numerosa la lista de artistas lo han hecho, desde Hans Richter hasta Norman McLaren.  Y más allá. También cabe la respuesta de la antropología ilustrada: porque son igualmente numerosos los pueblos que han atribuido a las figuras geométricas poderes mágicos. Así como han atribuido igualmente poderes mágicos a los números. Otra abstracción radical. Y está la respuesta de Marx: porque el fetichismo, definido por la Ilustración como la creencia de los pueblos salvajes en que los fetiches tienen vida propia, obra en el corazón de la sociedad capitalista: la mercancía. El cálculo económico, el epítome de la racionalidad propia de este modo de producción social, sólo puede obrar contando con la eficacia social del fetichismo de la mercancía. En realidad, lo que hicieron los filósofos ilustrados fue proyectar en los pueblos que despreciaban infinitamente un fetichismo que no era de ellos sino propiamente suyo.

En 1927. La abstracción necesaria en la Europa de entreguerras, Juan José Lahuerta, adopta la perspectiva del historiador materialista, para a analizar y desentrañar las razones económicas y sociales por las que, en esa fecha tan señalada, surgieron unas poderosas manifestaciones en el arte y la arquitectura europeas cuyo denominador común era la abstracción. En la primera parte se ocupa de obras como la de Giorgio De Chirico y las de los pintores de la Nueva Objetividad, que siendo, a primera vista figurativas, son para el sin embargo abstractas. Y lo son porque los objetos que representan son objetos en entredicho, 0bjetos sub iudice, porque su cuerpo, su consistencia material, están puestas en cuestión por su valor de cambio. Porque son mercancías y de las mercancías en el capitalismo cabe decir, parafraseando a Marx, que, si el trabajo del sastre desaparece en la levita, la levita entera desaparece en su precio. O si no pregunten a los medios porqué cuando informan de la Feria ARCO invariablemente destacan las obras que han alcanzado el mayor precio. El arte desaparece en su precio.

Mar Solís. Oscilaciones. Espacio circular (detalle) 2025. Tiza, acero inoxidable, 377 X 365 X 33 cm. Foto: C. Jiménez

Cierto: las mercancías tienen cuerpo, materialidad inconfundible, y por esta razón son capaces de satisfacer necesidades humanas que “broten del estómago o del espíritu”. Pero en el capitalismo solo pueden hacerlo si se convierten en mercancías y se someten a las leyes abstractas e impersonales del capitalismo. O sea, solo si tienen valor de cambio, esa abstracción de su valor de uso.  La rarificación de los objetos pintados por De Chirico o- añado – de las botellas en los bodegones coetáneos de Giorgio Morandi, obedecía al hecho de que ambos artistas eran conscientes de la pérdida de consistencia material de los mismos cuando se convierten en mercancías.

En la siguiente parte de su libro, De la Huerta se ocupa de tres arquitectos que fueron figuras claves en el despliegue de la arquitectura moderna, arquitectura abstracta por excelencia: Heinrich Tessenow, Ludwig Hilberseimer y Guiseppe Terragni. Destaco aquí la interpretación de la obra de Hilberseimer por De la Huerta, que descubre que él, con su arquitectura y su urbanismo compuesto y definido por volúmenes geométricos tan simples como desnudos, puso de presente con crudeza, sin miramientos ni tapujos, el sometimiento de ambos al cálculo económico capitalista.  Minimizar los costos, optimizar los beneficios. O para decirlo con la fórmula algebraica de Mies van der Rohe: menos es más.

El arte abstracto que vuelve ha abandonado esta ética, esta voluntad intransigente de sacar a la luz las leyes abstractas que rigen soterradamente el funcionamiento del capitalismo. Es un arte que, heredero del espíritu lúdico de la posmodernidad, quiere literalmente jugar con el destino. Si nuestro destino inapelable es el capitalismo, nos propone que juguemos con con las figuras del lenguaje geométrico matemático en el que enuncia sus leyes, dándoles cuerpo, poniéndolas en escena, animándolas con nuestra imaginación y exponiéndolas por lo tanto a la alegoría, la metáfora y la parodia. Tal y como lo hace, ejemplarmente, Origen, obra magnifica de Mar Solís.

Termino, respondiendo a la pregunta inicial: ¿Por qué vuelve la abstracción? Porque es inevitable que vuelva.

Mar Solís. Origen

Comisaria. Lorena Martínez de Corral

CentroCentro, plaza de Cibeles 1. Madrid.

Del 27 de febrero al 15 de junio de 2025

Carlos Jiménez Moreno

Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director del Simposio de arte y ciencia del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid CNIO. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad