
Javier Redondo y Julio Martínez. Caligrafía del paisaje
Del 23 de octubre al 19 de diciembre de 2026
Museo Municipal de Cerámica de Aranda de Duero.
C/ Don Julián y Don Romero, 3. Aranda de Duero (Burgos).
El Museo Municipal de Cerámica de Aranda de Duero, que normalmente se dedica a la cerámica contemporánea, presenta esta exposición como parte de su programación. Este lugar tiene un significado especial: la cerámica, al igual que el paisaje, es una materia que ha sido moldeada tanto por el tiempo como por la mano del artista. La muestra de Redondo y Martínez crea un interesante contraste entre la rigidez del barro cocido y la fluidez de la pintura y la imagen digital, resaltando que la caligrafía del paisaje siempre se escribe sobre una materia que ofrece resistencia.
La obra de Javier Redondo y Julio Martínez establece un diálogo sobre el paisaje, sus límites y las diversas formas en que podemos representarlo. Esta exposición enfrenta dos miradas que, a pesar de sus diferencias, coinciden en un aspecto clave: el paisaje no es solo una imagen visual de lugares específicos, sino un espacio cultural y estético que el arte contemporáneo tiene la capacidad de cuestionar, reinterpretar y explorar.
Javier Redondo se centra en la idea de la huella urbana. Sus obras son una mezcla de imágenes y pinturas que surgen de fotografías, archivos y registros que ha recopilado casi de manera obsesiva en diferentes ciudades. El resultado es un paisaje único que refleja las múltiples capas de la ciudad, donde el vacío y el abandono se convierten en elementos distintivos. Sus fondos, cargados de una potente lírica, enmarcan geometrías que crean una tensión visual entre lo natural y la precisión de la línea. En estos paisajes, la línea no solo separa y une, sino que se transforma en el hilo conductor y protagonista de composiciones que nos invitan a reflexionar sobre cómo habitamos y construimos nuestro mundo.
Por otro lado, Julio Martínez aborda su trabajo como un viaje para entender mejor el entorno que lo rodea. Su conexión con la naturaleza es más intuitiva que científica, y tras un profundo análisis estético, plasma sus hallazgos en el lienzo. Sus obras capturan momentos suspendidos en el tiempo, diseñadas para evocar emociones más que para transmitir un discurso. Irradian una energía que se expande lentamente y nos acercan a espacios de gran sensibilidad y experiencia poética. La fluidez, el color y la noción de límite son esenciales en su lenguaje, junto con el tiempo, la memoria, la intuición y la belleza. Estas pinturas se presentan como lugares de meditación, capaces de conectar nuestro presente con el origen y de mostrar formas que emergen o se desvanecen en un intento de alcanzar un estado de conciencia más cercano a la naturaleza.
La conversación entre estos dos artistas resalta cómo se están desdibujando los límites y las posibilidades de representar el paisaje. Redondo se enfoca en la huella urbana, el archivo y la tensión geométrica, mientras que Martínez aborda el tema desde el proceso pictórico, la fluidez y la emoción. Ambos están en una constante búsqueda, creando un discurso que evoluciona, y se atreven a cuestionar la identidad del territorio y la ficción que rodea al paisaje. Además, la exposición se siente en sintonía con el espacio que la alberga: un museo de cerámica donde la materia, el tiempo y la mano del artista siempre están presentes.

