
Cristina de Middel. Blanco, de la serie Apoteosis. Foto cortesía del IVAM
Cristina de Middel. Apoteosis Now
Del 21 de mayo al 12 de octubre de 2026
IVAM Centre Julio González
Guillem de Castro, 118. València
Comisario, Iván de la Nuez
En Apoteosis Now, las fotografías de Cristina de Middel fluyen sobre el museo como una cascada, un fenómeno que la artista llama “modo Catarata”. Este término no solo hace referencia al torrente de imágenes que nos inunda en la era digital, sino también a esa afección ocular que nubla nuestra visión y nos impide ver con claridad. Cada serie actúa como un pequeño tratado de iconografía, una novela visual o un sismógrafo que capta la manipulación de la realidad. Las obras se pueden interpretar como archivos de sueños o como registros de los obstáculos que dificultan su realización. Imágenes repletas de hechos, intuiciones, mitos, incertidumbres, transformaciones, visiones, tótems y algunos tabúes se presentan sin una jerarquía clara. Sin embargo, detrás de esta aparente confusión, hay un orden sutil: un sentido, una intención de cambio en la fotografía, un tratamiento del color y un impacto en aquellos que caen bajo su influencia.
La exposición se sitúa en un mundo que ha dejado atrás la posthistoria, justo tres décadas después de que la era del bostezo, anunciada por Francis Fukuyama, fracasara sin piedad, y de que finalmente nos cansáramos de un aburrimiento que nunca llegó a materializarse. En este territorio incierto, donde el Apocalipsis parece empujarnos hacia el abismo, la Apoteosis nos ofrece formas de esquivarlo. Estamos bajo el dominio de la Iconocracia: un tiempo en el que la avalancha de imágenes que nos inunda es tan amenazante como aquellas que nos son arrebatadas. Ante esta situación, Cristina de Middel nos muestra que las imágenes pueden ser herramientas no solo para someternos, sino también para liberarnos a nosotros mismos y a nuestra forma de ver. Cada obra actúa como un pequeño tratado visual que desafía las fronteras entre documento y ficción, verdad y sesgo, evidencia y delirio. Así, la exposición se transforma en un sismógrafo que capta las vibraciones de lo real manipulado y, al mismo tiempo, en un taller de resistencia simbólica. Sin principios ni finales absolutos, el recorrido nos invita a aceptar la catarata como una condición de nuestra época y a aprender a nadar en ella, reconociendo que la claridad no es un punto de partida, sino un equilibrio frágil. Apoteosis Now, genera un vértigo útil: el que nos obliga a cuestionarnos, ante cada imagen, si estamos mirando un espejo o un artefacto de emancipación.

