
Mónica Mura. Cuntzertu pro sonallas
Performance – 29 de abril de 2026
El 29 de abril de 2026, a las 18:00 horas, el Hall del Museo Thyssen-Bornemisza será el escenario de la performance «Cuntzertu pro sonallas«, presentada por la artista interdisciplinar Mónica Mura. Esta acción sonora, que durará alrededor de una hora, forma parte de su proyecto de investigación «Sersunu» (o «Seríu»), el cual se enfoca en el estudio del cencerro como un objeto sonoro, simbólico y ritual. La propuesta fue elegida dentro del programa El Palacio. Residencias Artísticas y Acción Cultural del Ayuntamiento de Gijón, y ha recibido el apoyo de Acción Cultural Española y la Fundación Silos. La performance se alinea con la trayectoria de Mura, quien fusiona el arte contemporáneo, la investigación patrimonial y una crítica feminista. Su trabajo se desarrolla en contextos rurales que enfrentan los desafíos de la globalización y el despoblamiento. En esta ocasión, Mura explora la tradición de los cencerros forjados en Cerdeña, su tierra natal, así como en Asturias, donde ha vivido durante los últimos veinte años. Antiguamente, se creía que los sonidos de estos cencerros, elaborados por maestros herreros, tenían el poder de ahuyentar a los malos espíritus. Mura revive esta creencia ancestral y la transforma en una experiencia performativa que invita al público a reflexionar sobre los ritos que históricamente han sido reservados para los hombres y que, en algunas culturas, aún hoy excluyen a las mujeres.

«Cuntzertu pro sonallas» es el fruto de una exhaustiva investigación etnográfica que duró cinco meses en el Palacio de San Andrés de Cornellana, en Gijón. Durante este tiempo, la artista se sumergió en conversaciones con antropólogos, historiadores, lingüistas, etnógrafos, folcloristas, ganaderos y artesanos. Mura se dedicó a documentar la casi extinta práctica de la malladura o afinado manual de cencerros, así como a explorar el legado de figuras como Liborio García, el último cencerrero asturiano que dominó todas las etapas de este proceso artesanal. También se adentró en las mascaradas de invierno asturianas, donde los cencerros funcionan como un lenguaje que marca ritmos, anuncia presencias y desafía el orden establecido, integrando personajes como el blancón, el choqueiro y el zamarrón. Desde una perspectiva de género, la performance desafía la histórica exclusión de las mujeres en estos rituales. Mura se apropia simbólicamente de los objetos sonoros, dándoles nuevos significados desde el presente y reivindicando el papel de las mujeres como portadoras activas de esta cultura. En su actuación, la artista utiliza su propio cuerpo para activar las piezas sonoras: yuecas, chocas, zumbas, campanas, esquilas, cascabeles y cencerros de diversas procedencias, incluyendo aquellos fabricados por los hermanos Floris de Tonara, en Cerdeña, y por artesanos de Extremadura. El movimiento corporal produce el sonido, transformando el «ruido» de los cencerros en una música experimental que evoca los paisajes sonoros rurales y conecta el pasado artesanal con el presente artístico.
La performance es, en esencia, un acto de escucha y una celebración de un patrimonio delicado que perdura a través del eco de sus sonidos. Al incorporar la rica terminología del asturiano, con palabras como yueque, zumba o chocareta, y al establecer diálogos interculturales entre Cerdeña, Asturias y Extremadura, Mura crea una red de conocimientos compartidos que va más allá de las fronteras. «Cuntzertu pro sonallas» se presenta al público en general de forma gratuita, brindando una experiencia inmersiva que profundiza en la memoria colectiva, el territorio y la identidad. Además, transforma la función reveladora del cencerro: si antes se utilizaba para señalar el pecado, ahora también revela la necesidad de incluir a las mujeres en los ritos que durante siglos les fueron negados.

