Natalia Cardoso. Hacer sitio

Del 26 de marzo al 8 de mayo de 2026

Galería Ponce+Robles

Alameda 5, 28014. Madrid.

Comisaria, Raquel Ponce

La exposición «Hacer sitio«, comisariada por Raquel Ponce nos invita a un cambio significativo: a trasladarnos a un espacio donde la obra deja de ser solo una representación y se convierte en un acto de construcción. La artista Natalia Cardoso, con una investigación profundamente enraizada en los códigos históricos del arte pero siempre en evolución, crea piezas que se sitúan en el límite entre la superficie y la arquitectura, entre el gesto y la materia. En lugar de ofrecer imágenes definitivas, su práctica activa procesos en los que las acumulaciones, tensiones y estratificaciones dan forma a un continuo devenir. Más inspirada por lógicas constructivas que por las representacionales, su trabajo presenta el espacio como un sistema vivo, donde cada elemento —la pared, el límite, el ritmo— juega un papel activo en la creación de significado.

La obra no se limita a ocupar un lugar, sino que lo reorganiza, lo abre y, como sugiere el título, le hace sitio. Las capas que forman las piezas están impregnadas de memoria material; no ocultan su proceso, sino que lo muestran, revelando cómo la materia y el tiempo se asientan en estructuras abiertas. Así, la sala se convierte en un campo de relaciones: un entorno donde la arquitectura, el cuerpo y la percepción se entrelazan, y cada obra permanece en un estado de posibilidad, como un fragmento de una construcción mayor que aún está en marcha. Este enfoque procesual se nutre directamente del contexto en el que trabaja Cardoso. Su taller está ubicado en el barrio de San Isidro, en Carabanchel, un área que comparte con otros artistas y que alberga numerosos talleres de producción. Es en este ecosistema donde la artista recoge los materiales que utiliza, trabajando con lo que para otros es un sobrante o que ya no tiene valor. Esta metodología representa una forma de construir lo propio a partir de lo ajeno, una práctica que desafía las nociones convencionales de genialidad y originalidad.

Es un anhelo de seguir creando significado en un mundo que a veces parece abrumador. A partir de gestos sutiles, Natalia elabora con estos fragmentos, siempre navegando en los límites entre diferentes disciplinas. En Hacer sitio, los trozos de madera —que capturan los negativos de obras anteriores— cobran una presencia por si misma. El entrelazado de sus líneas, que en otros contextos formaron figuras distintas, nos remite constantemente a lo que queda, a lo que se descarta, tanto de materiales como de ideas que se transformarán en otras. Así, la exposición no solo muestra un conjunto de obras, sino que también revela una ética de trabajo: una manera de concebir la creación como un proceso de reconfiguración continua, donde lo que parece ser residual encuentra su lugar y su valor. Al reorganizar el espacio expositivo y abrirlo a estas lógicas de acumulación y estratificación, Cardoso invita al espectador a involucrarse en un campo de relaciones en construcción, donde el sentido no está predeterminado, sino que se construye colectivamente a lo largo del tiempo y a partir de la materia.

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