
Entre el concepto y la poesía
Por Saray Díaz García
La exposición Pliegue y proceso en el Museo Casa de la Moneda (Madrid), comisariada por Beatriz Martínez Hijazo y abierta hasta el 12 de abril de 2026, es una invitación a entrar en la mente y en la práctica de Esther Ferrer, una de las artistas españolas más influyentes del arte contemporáneo, cuya obra desafía los límites entre objeto, acción y pensamiento. Más que una retrospectiva cronológica, la muestra se organiza como un laberinto conceptual, donde cada pieza se relaciona con la anterior y abre interrogantes sobre el tiempo, el cuerpo, la memoria y la propia noción de obra de arte.
Desde el primer momento, se percibe la decisión curatorial de evitar un recorrido lineal. No se trata de seguir la evolución histórica de Ferrer, sino de explorar cómo sus preocupaciones centrales —el proceso creativo, la repetición, la acción corporal y la materialidad de los objetos— se pliegan y despliegan a lo largo de décadas. La exposición se convierte así en un diálogo constante entre pensamiento y práctica, entre filosofía y estética.

Ferrer sostiene que el proceso es tan importante como el resultado final. En esta exposición, esa idea se materializa a través de bocetos, maquetas, partituras de acciones y registros fotográficos, colocados al mismo nivel que las obras acabadas. Cada “pliegue” del espacio expositivo refleja la lógica de su obra: el arte no es sólo objeto, sino procedimiento, repetición y contemplación activa.
Por ejemplo, sus series sobre los números primos y la constante Pi transforman conceptos matemáticos en experiencia sensorial y poética. Lo que podría ser un tema abstracto se convierte en una meditación sobre infinitud, orden y azar, y sobre cómo el pensamiento lógico puede entrelazarse con la corporeidad de la acción artística. El visitante no contempla una obra: participa de una operación intelectual y emocional que desafía toda certeza.

El concepto de pliegue atraviesa toda la exposición. Cada obra funciona como una capa que se revela y se oculta, estableciendo relaciones internas y externas con otras piezas. La noción de pliegue, heredada en parte de la filosofía contemporánea —como en la obra de Gilles Deleuze—, se convierte aquí en una herramienta visual y conceptual. Ferrer nos invita a pensar que la obra de arte no está cerrada, sino en constante transformación.
Su trabajo en performance, desde los tiempos del grupo ZAJ, se refleja en piezas documentales y reconstrucciones que mezclan cuerpo, espacio y gesto. Cada intervención, por mínima que parezca, evidencia que el arte de Ferrer es una filosofía encarnada: pensar a través del cuerpo, el tiempo y la repetición.
Esther Ferrer. Pliegue y proceso.
Museo Casa de la Moneda
Comisariado: Beatriz Martínez Hijazo
Hasta el 12 de abril de 2026

