
Pepe Gutiérrez. No me toques las palmas que me conozco
Del 23 de enero hasta el 20 de febrero de 2026
Centro Documental José Luis Cano
Periodista José Vallecillo s/n, 11201 Algeciras, Cádiz
Pepe Gutiérrez, un fotógrafo con una rica trayectoria en fotografía artística, presenta su última exposición titulada «No me toques las palmas que me conozco». Este proyecto destaca en su obra porque cambia el enfoque de lo individual a una experiencia compartida y colectiva. A diferencia de sus trabajos anteriores, que exploraban la memoria y el paisaje a través de un lenguaje visual introspectivo, esta serie surge de una reunión lúdica de amigos. El objetivo no era crear una narrativa fotográfica formal, sino capturar momentos de alegría y humor mientras se celebraban tradiciones populares vinculadas a ciclos festivos como la Semana Santa, el Carnaval y la Feria.
Las imágenes resultantes habitan un espacio vibrante y ambiguo en el que conviven la ironía, la observación crítica y el afecto por las costumbres representadas. A través de escenas que mezclan la espontaneidad con la actuación, el proyecto encapsula la esencia de los rituales sociales desde una perspectiva contemporánea y colectiva. Si bien algunas fotografías insinúan sutilmente una lectura crítica del ritual en sí, la intención principal no es criticar, sino invitar a una reflexión amable. Se trata de reírnos de nosotros mismos y de nuestros códigos culturales sin menospreciarlos, reconociendo que son una parte vital de nuestra identidad colectiva.
Este trabajo es el resultado de un proceso creativo colaborativo con Marga Guinea, Santos Álvarez León, Rosa López y Sandra López, cuyas contribuciones enriquecen la perspectiva del proyecto. La autoría compartida aporta una diversidad de puntos de vista que realzan su significado, ofreciendo una visión fresca y abierta de la vida cotidiana y sus ceremonias. Así, la exposición sirve como un ejercicio de memoria afectuosa y de socialización del acto fotográfico, donde la cámara actúa como una herramienta de conexión más que como un mero medio de documentación.
La frase “No me toques las palmas que me conozco” marca un giro notable en el camino de Pepe Gutiérrez, sin perder su esencia artística. Fusiona un espíritu juguetón con una aguda capacidad de observación, invitando al espectador a un diálogo que es tanto accesible como reflexivo sobre las tradiciones que nos rodean. El resultado es una exhibición que celebra lo colectivo, provoca sonrisas y, al final, nos hace cuestionar cómo vivimos y mantenemos los rituales que, en gran medida, nos definen como comunidad.

