Oriol Maspons. Sitges. F-0082. Foto, cortesía de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Oriol Maspons

Hasta el 12 de abril de 2026

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Sala de fotografía del Museo. Planta tercera

C. Alcalá, 13, Centro, 28014 Madrid

La sala de fotografía de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando presenta una exposición dedicada al fotógrafo Oriol Maspons, donde se exhibe una cuidada selección de obras de los fondos de la Academia. Además, se complementa con un interesante conjunto de material bibliográfico y hemerográfico de la colección Pedro Melero / Marisa Llorente, que aporta un contexto valioso a la obra del artista. Oriol Maspons (Barcelona, 1928-2013) es considerado uno de los nombres más influyentes de la conocida Escuela de Barcelona, siendo uno de sus miembros más destacados. Su carrera comenzó en 1951 al unirse a la Agrupación Fotográfica de Cataluña, donde dos años después forjó una amistad clave con Francesc Català-Roca. En lugar de seguir la corriente del «salonismo» que predominaba en la Agrupación y el talento de Català-Roca, Maspons decidió seguir el camino de su maestro. Un momento crucial en su formación ocurrió en 1953, durante una estancia en París, donde tuvo la oportunidad de conocer a figuras icónicas de la fotografía como Robert Doisneau, Henri Cartier-Bresson, Brassaï y Guy Bourdin, así como al influyente Grupo Los 30 x 40. Esta experiencia lo llevó a decidir, al regresar a Barcelona en 1956, convertirse en un fotógrafo profesional completo, dejando atrás el amateurismo y capaz de abordar el reportaje, el retrato, la moda y la publicidad. Durante casi cinco décadas, Maspons mantuvo una intensa actividad profesional para prensa, editoriales, estudios de cine y agencias publicitarias, construyendo una obra sólida que comenzó a ser ampliamente reconocida a partir de los años setenta. Su presencia ha sido constante en las principales exposiciones, antologías y eventos fotográficos en España, Europa y América, convirtiéndose en una figura muy reconocida en su ciudad, que le ha otorgado varios premios.

Como bien ha señalado el escritor , en la obra de Maspons coexisten de manera natural «dos mundos bien distintos: el amable y mundano, y el surrealista y denunciable». Esta dualidad no se debía a un enfoque ideológico rígido, sino a una actitud más intuitiva, alejada de las normas estéticas convencionales. Maspons siempre estuvo atento a los aspectos más disonantes de la realidad, logrando descubrir belleza en los diversos rincones del tardofranquismo y los inicios de la democracia. Su mirada, libre y personal, dejó una impresión tanto comprensiva como deslumbrante de esa época de cambio. Siete años después de su muerte, el Museo Nacional de Arte de Cataluña le rindió homenaje con una gran exposición antológica llamada «La fotografía útil», que reunió tanto sus obras más reconocidas como muchas otras que fueron rescatadas del archivo del autor. La muestra actual en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque más pequeña, es significativa y permite acercarse a la esencia de un creador clave para entender la evolución de la fotografía documental y de autor en España durante la segunda mitad del siglo XX.

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