
La historiadora como cronista
Chus Tudelilla. Visor. Escritos de arte y cultura. Pregunta ediciones. Zaragoza 2025.
Por Carlos Jiménez.
Chus Tudelilla es una historiadora con todas las letras. Es una profesional que ama su metier y es consciente de que la solo se puede escribir historia en sentido estricto yendo a los archivos, en busca de información veraz sobre lo acontecido que son tanto los hechos si se quiere desnudos como el impacto social y las interpretaciones de los mismos hechas por sus coetáneos. Que allí está su copiosa bibliografía para demostrarlo. Y en cuya lectura me inicié leyendo el libro Mathías Goeritz. Recuerdos de España (1940-1953), que tanto me ayudó a comprender quien era en realidad ese Zelig del Báltico, tan talentoso como tornadizo. Tan influyente en su día en la formación del grupo Altamira.
Esta recopilación nos ofrece otra vertiente de su talento, la de cronista del pasado, la de quien es capaz de revivir episodios del mismo con la misma gracia con la que lo hacen los cronistas del acontecer cotidiano. Por lo que se leen y disfrutan como si fueran una crónica del día a día y no una crónica de un pasado remoto. O, peor aún, de un pasado completamente olvidado. De hecho, Visor, el título de esta recopilación, es el mismo título de la columna que Tudelilla mantiene en El periódico de Aragon desde 2017. Pero no conviene sin embargo confundirse. Sus crónicas tienen la vivacidad de las crónicas escritas por los mejores cronistas de lo contemporáneo, pero son también y de manera inconfundible, crónicas escritas por una historiadora. Que se esfuerza en todos los casos por la veracidad de los datos y la autoría tanto de los hechos como de las interpretaciones, como de establecer relaciones con acontecimientos conexos, aunque hayan sucedido mucho tiempo antes del acontecimiento relatado. Pongo un solo ejemplo, elegido entre los muchos que podría elegir.
La crónica se titula <<Las espirituadas de Santa Orosia. Fotografías de Francisco de las Heras>>. Y la encabeza la noticia de que en el verano de 1911 y en el municipio de Grisén, acusaron a la vecina Pilar Hernández Adiego de ser la responsable de que varias mujeres enfermaran por causa de sus malas artes de bruja. El medico diagnosticó histeria y aconsejó su ingreso en un hospital. Todas las crónicas tildaron la situación de aberrante e increíble en el siglo XX. Y “Pilar, <<la bruja de Grisén>>, como ha pasado a la historia, fue al parecer quemada en la plaza del pueblo. El hecho, de ser veraz, no trascendió”.
Chus Tudelilla no se queda sin embargo en el relato de este episodio atroz de intolerancia. En su crónica del mismo es solo el preámbulo de un relato que retrocede en el tiempo hasta los siglos XVIII y XVI en busca de los orígenes del culto a <<Santa Orosia o Santa Eurosia>>, una cristina martirizada por los <<sarracenos>> en el siglo VIII que, a su vez dio origen a un rito llamado la <<velada>>, celebrado la víspera del día de la santa, <<cuando la catedral de Jaca se convertía en posada pública llena de centenares de gentes que < allí duermen, comen, beben, unos oyendo gritar a una endemoniada quien le meten en el cuerpo rosarios y medallas tocadas por la santa>>.
La estructura del libro, la organización de sus crónicas, demuestra igualmente que su autora es una historiadora que intenta otorgar orden y sentido a los acontecimientos históricos. El resultado es la agrupación de las crónicas en estos capítulos: Días de teatro, Jardines y parques, De viaje por Aragón, Mirar hacia fuera. Fotografía y cine, Instantáneas de modernidad, Paréntesis, Larga posguerra, Viento de libertad. El orden de estos capítulos traza desde luego una cierta secuencia histórica.
Concluyo subrayando como característica común de las crónicas de Tudelilla: el deseo y la voluntad de poner en el centro a Zaragoza y por extensión a Aragón. Todos los acontecimientos que narra, así todos los personas y personajes implicados en los mismos, famosos o desconocidos, lugareños, nacionales o internacionales, son traídos a cuento por su relación con su ciudad o su comunidad. Admirable esta fidelidad a lo propio, esta capacidad de pensar globalmente y actuar localmente.

