Josep Lluís Galiana: De Carles Santos a la música experimental valenciana: emociones sonoras en el contexto internacional

Por Alfredo Llopico 

El pasado viernes tuvo lugar en el Auditorio Carles Santos de la Fundació Caixa Vinaròs un coloquio-presentación con Josep Lluís Galiana centrado en los libros Emociones Sonoras: De la creación electroacústica, la improvisación libre, el arte sonoro y otras experiencias musicales y Tiempo de reverberación: Una aproximación histórica a la música experimental valenciana en el contexto internacional y otros escritos sobre música y política, publicados por EdictOràlia. El encuentro, planteado más como una conversación que como un acto académico, funcionó también como un homenaje implícito al legado de Carles Santos, cuya figura atraviesa de manera crítica y no complaciente ambos volúmenes.

Hablar de Josep Lluís Galiana no es hablar únicamente de música experimental. Es hablar de un músico que ha decidido habitarla como una forma de vida, asumiendo sus consecuencias culturales, políticas y vitales. No como un especialista distante ni como un creador ensimismado, sino como alguien que entiende la experimentación sonora como un espacio de responsabilidad, de toma de posición y de memoria compartida. En su caso, la música no es un episodio, sino una manera de estar en el mundo.

Nacido en València, Galiana pertenece a una generación que comenzó a crear en un contexto de precariedad estructural y clara periferia cultural. Lejos de vivir esa condición como un fracaso, asumió pronto que trabajar desde los márgenes implicaba una elección consciente: aceptar la fragilidad, la inestabilidad y, a menudo, el silencio, sin renunciar ni a la continuidad ni a la exigencia. Esa actitud atraviesa tanto su práctica musical como su escritura.

Durante el coloquio quedó claro que Galiana no separa práctica artística, pensamiento crítico y contexto político, pero tampoco los confunde. No idealiza la música experimental ni la presenta como un territorio heroico o puro. Desconfía del virtuosismo entendido como exhibición y de la obra cerrada como fetiche. Le interesa más el proceso que el resultado, más la relación —con otros músicos, con los espacios, con los contextos— que la construcción de un relato individual autosuficiente.

Esa misma posición recorre Emociones Sonoras, un volumen que reúne cerca de trescientos textos escritos a lo largo de más de dos décadas. Galiana no escribe para sentar cátedra, sino para pensar en voz alta desde la experiencia. En sus páginas hay una resistencia clara a la neutralidad: cuando habla de música, habla también de políticas culturales, de instituciones, de relaciones de poder y de los mecanismos que deciden qué se escucha y qué queda fuera del relato. Pero lo hace sin consignas ni gestos grandilocuentes, desde una crítica más estructural que retórica.

Por su parte, Tiempo de reverberación refuerza esa mirada desde una perspectiva histórica y sociopolítica, articulando la música experimental valenciana en diálogo constante con el contexto internacional. Ambos libros comparten una voluntad de continuidad poco habitual en tiempos dominados por la lógica del evento efímero y la novedad constante. Frente a ello, Galiana ha optado por sostener proyectos a largo plazo: escribir durante décadas sobre escenas marginales, editar libros que fijan memoria, documentar prácticas que, de otro modo, podrían desaparecer sin dejar rastro. No hay en ello nostalgia, sino la convicción de que sin relato no hay transmisión, y sin transmisión no hay futuro.

No es casual que el Auditori Carles Santos acogiera este encuentro. Galiana se muestra especialmente atento a que figuras radicales como Santos no queden convertidas en símbolos desactivados, más cómodos que incómodos. De ahí su insistencia en aquello que no encaja, en lo que sigue siendo problemático incluso cuando se celebra.

El coloquio confirmó, en definitiva, que Josep Lluís Galiana encarna una figura poco frecuente: la de un agente cultural total, no por acumulación de roles, sino por coherencia de mirada. Alguien que ha entendido que la música experimental no es solo una práctica artística, sino una forma de vivir, de escuchar y de intervenir críticamente en la cultura.

EMOCIONES SONORAS: DE LA CREACION ELECTROACUSTICA, LA IMPROVISACION LIBRE, EL ARTE SONORO Y OTRAS MUSICAS EXPERIMENTALES

De la creación electroacústica, la improvisación libre, el arte sonoro y otras músicas experimentales

JOSEP LLUIS GALIANA

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