
Mi Odisea, el épico héroe interior de Antonio Bellido
Por César Serna.
Emprender siempre es duro. Y más, si se trata de encontrar la esencia de uno mismo. La luz que ilumina ese camino desconocido, quizá hacia el Olimpo artístico. Esta anhelada travesía, cual Ulises en busca de su Ítaca personal, es lo que ha llevado al jovencísimo artista visual Antonio Bellido (Jerez de la Frontera, 1994) a crear Mi Odisea.
Un peculiar viaje fotográfico en pos de su héroe interior. Ése que asegura “todos llevamos”, pero que, a veces, no le llegamos a descubrir, dormido en quehaceres sin sentido, que hay que despertar el letargo vital.
Para ello, este creador incansable, guerrero del mundo, amante de Paris con el beneplácito de su Caí natal, ve la luz que atrapa su amable objetivo de realidad en formato analógico y digital, ambos domina, no en vano, cuenta con el reconocimiento internacional de firmas tan prestigiosas en el espacio fotografía como Leica España.

Partida emocional que marca el inicio de una nueva etapa (renovarse para mejorar) el eterno dilema filosófico de morir para renacer, ahora como un nuevo y atractivo espacio conceptual artístico donde cabe el Arte con mayúsculas, por supuesto, pero también el desarrollo digital aplicado a la comunicación y mucho más porque eso es Casa Matriusca, en los umbrales de Plaza España, algo huérfana de este tipo de espacios tan necesarios como terapia. Sí, parecido al típico souvenir ruso creado en 1890. El juego de ir quitando capas a la muñeca hasta encontrar la esencia de lo que verdaderamente importa.
Y aquí lo que importa es la belleza intima de este artista jerezano de pro que cámara en ristre capta el devenir del Mediterráneo, su folclore anclado en la memoria porque no es eso en si el Arte, lo que nace de una experiencia vital y le aporta sentido y cordura, ya vivida, que siente y asienta las baldosas del camino ya en la mochila y el incierto destino por recorrer, solo, como el protagonista de este periplo o en compañía, como el nutrido grupo de amigos que no quisieron perderse esta botadura en la casa del atractivo patio, recuerdo andaluz, como sus raíces.

Tras el operístico negro telón, el largo pasillo, serpentea aprovechado al máximo el espacio, sustenta numerosos retratos a modo de congestión artística, muchos de ellos, cual postcard (postales) que nos retrotraen a un pasado muy disfruton y divertido, donde el relax está latente, se palpa, como aquella canción de Otis Readding y sus famosos silbidos “Sittin on”, donde todo se detiene menos la luz, artista invitada que constituye un papel principal en el juego de los difuminados entre la fotografía y la pintura, que aparece tímidamente en dos piezas, antesala del mural palette, al final de la sala junto a la proyección visual.
La historia de un recorrido personal que no constituye una vuelta atrás, como en la magistral obra de Homero, el regreso al hogar, victorioso o derrotado por el cansancio o el hastío de la batalla de la vida, sino que es un punto seguido o suspensivo… ya que en su maleta creativa viaja la curiosidad, la incertidumbre de qué pasará…“Como el que observa vidas que le son ajenas”.
Odisea, un dejar atrás, Bellido, un nómada del tiempo en estado puro, un deshacerse de lo que ya no le pertenece, por que pesa, por vivido, una muda existencial, sin lastre, de lo personal hacia explorar una nueva morada que desea ser habitada por un tiempo caduco. “Fotografiar es una manera de soñar”, sentencia.

Instantáneas de vida como cuaderno de bitácora que recuerdan un poco al cine italiano de Bertolucci, Fellini, Sorrentino en un compartir una Dolce Vita efímera, dejando atrás una estela de cantos de sirena o capitanes intrépidos ahora náufragos de belleza.
Una llamada también a un Carpe Diem. Sacar el máximo provecho a la existencia como esos rincones ahora inmortales: Caños de Meca, el faro de Trafalgar, Véjer de la Frontera, los pueblos blancos donde habita esa luz tan especial, y el omnipresente Mediterráneo, esa Ítaca a la que uno trata de volver como las olas, impetuoso, una y otra vez, para recargarse de energía, que no es otra cosa que la magia que desprende el alma de los héroes en tránsito hacia un paraíso, quizá pura fantasía.
Mi Odisea, Antonio Bellido (diciembre 2025)
Casa Matriusca
Calle Martín de los Heros, 15, Madrid.

