
Los torreznos y la patafísica.
Por Carlos Jiménez.
Los Torreznos son un dúo de performers que ha decidido hacer una exposición. Que podría haber sido de fotografías y videos de sus performances, como las que hizo en su día Joseph Beuys. Pero si hubieran seguido este modelo habría desaprovechado la oportunidad de convertir su exposición en un singular ejercicio de patafísica. Muy congruente con la tradición iconoclasta que hicieron suya desde los comienzos de su trayectoria artística, nutrida por Alfred Jarry, Ramón Gómez de la Serna y obviamente por los dadaístas y los surrealistas. Así lo demuestran los contenidos de los tres grandes e impresionantes paneles que dominan Campos semánticos, la exposición suya abierta actualmente en la galería Freijo de Madrid. Al primer golpe de vista, parecen unos cuadros sinópticos que suelen condensar en textos breves afirmaciones o informaciones precisas sobre temas determinados. Sin embargo, cuando te acercas y los lees descubres dichas afirmaciones son enteramente patafisicas. Porque en realidad son jubilosas parodias de la metafísica. Como es el caso del irrefutable silogismo con que Los torreznos responden a la pregunta ciertamente metafísica de “¿Cómo te conviertes en gente?”. “Uno llega siendo uno/ Uno es uno / Dos ya no son uno / Uno se ve como uno, pero desde fuera es gente/ Uno ya no es uno / Uno ya es gente”. Impecable. Pero no se quedan aquí, en este punto. También se atreven a definir que es un “garbanzo único”. “No hay otro igual/ Te distingues/ Eres incomparable/ Extraordinario/ Inigualable/Eres un tesoro”. Para a renglón seguido sugerir que este singular “tesoro” ni es único ni es tesoro, porque es un garbanzo más entre los muchos garbanzos arrojados al suelo, que la silueta en negro de un hombre barre tranquilamente con una escoba.
He elegido el panel titulado La gente para acometer estas reflexiones sobre esta magnífica muestra, porque se centra en el teatro. Porque, pese a su singularidad, las performances de Los Torreznos son teatrales, aunque no se realicen en las salas de teatro convencionales ni cuenten con el despliegue en la escena de una argumento cómico, dramático ni trágico, ni con la clase de actores que suelen interpretarlos. Son solo ellos mismos, cantando frases disparatadas o inconexas, tal y como lo hace la escultura sedente que es réplica a pequeña escala del cuerpo entero de ambos y en cuyo culo hay altavoces que emiten expresiones como: “¡Qué bonito! ¡Qué interesante! ¡Qué emocionante!”. Y digo que las cantan, porque lo que hacen es vocear una y otra vez esta clase de frases, cambiando en cada oportunidad la entonación, el ritmo y la dicción. Cada idioma se distingue por una melodía especifica, una melodía matriz si se quiere, y lo que ellos hacen es explorar y explotar las posibilidades de dicción que ofrece la melodía que es propia del castellano. El campo de posibilidades que da lugar a lo que llamamos acentos: andaluz, canario, gallego etcétera.

Sea lo que sea que uno piense qué es lo que hacen Los Torreznos ellos han dedicado este panel al teatro como ya dije. Por lo que no sorprende que el conjunto de las nueve imágenes en negro, con sus correspondientes textos, que lo componen esté encabezados por las dos que incluyen estas afirmaciones e informaciones. En la primera imagen: “Fuera de sala/ Bienvenida/Somos muchos/Un garbanzo/ situacionismo”. En la segunda: “En el escenario/Patio de butacas vacío/He pagado mi entrada/ ¿Dónde está mi sitio?”. Pregunta que responde la quinta imagen, protagonizada por la potente silueta humana en negro, mencionada antes, responde lapidariamente “Este no es tu sitio”. Tiene razón, en el teatro, cualquiera su clase, se pierde el sitio, debido a la catarsis, el arrobamiento o rapto que induce en sus espectadores. Cuando uno se transforma en espectador deja de ser lo que suele ser y abandona el sitio que ocupa en el orden social, tal como lo que abandonan por obra de la magia del teatro el policía o el cartero, cuyas figuras minúsculas aparecen representadas al pie del gigantón que barre garbanzos desperdigados.
La patafísica reaparece en el panel dedicado al arte. En medio de la pregunta “¿Is this Art?” y la afirmación “Art is more +” aparece esta lista de definiciones: “Art is time/Art is global/ Art is concept/Art is comunication/Art is emotion / Art is invisible/Art is imagination/Art is local/ Art is energy/ Art is ritual/ Art is reality/Art is energy/ Art is soul”. Definiciones para todos los gustos e intereses, acompañadas en cada caso por la imagen de una clase determinada de silla. Como queriendo afirmar lo que no afirma ninguna de las definiciones de la lista: El arte es sedentario. El arte siempre toma asiento.

El tercer panel lo encabeza una tesis provocadora: “La realidad es una metáfora”. Reforzada por esta cita surrealista: “Quien no puede visualizar un caballo cabalgando al galope sobre la piel de un tomate es un imbécil”. Complementada por la afirmación “La realidad esta hecha de aire” y seguida por estas afirmaciones cargadas de escepticismo: “Esto no me está pasando a mí / Esto no es verdad/ “¿Dónde hay más realidad?”, acompañadas en todos los casos por el ritornelo: “¡Qué bonito! / ¡Qué interesante! / ¡Qué emocionante!”. Y tras la tesis de que “La realidad es un mazacote”, Los Torreznos afirman que “una obra de arte comprensible es un producto para periodistas”. Y criticando el bla bla bla desencadenado por Duchamp, Kandinsky, Cabaret Voltaire, Tzara, Marinetti.
Completan la exposición una serie de imágenes en color captadas en las ciudades donde ellos han actuado, sobre las que han impreso las distintas definiciones de arte enlistadas en uno de los paneles. Concluyo citándoles de nuevo: “¡Viva la gente!”.
Campos Semánticos. Los Torreznos
11 de septiembre 2025 a 25 de octubre 2025
FREIJO GALLERY. C/ Zurbano, 46. Madrid.

Carlos Jiménez Moreno
Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director de los Encuentros «en defensa del arte contemporáneo» IAC. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.

