Álvaro Negro. Peirao

Desde el 11 de septiembre de 2025

F2 GALERÍA

Doctor Fourquet 28. Madrid.

La Galería F2 presenta la exposición «Peirao» del artista Álvaro Negro. Esta muestra se centra en la obra homónima, un cuadro que, debido a sus dimensiones y su ritmo pictórico, actúa como el eje central desde el cual se despliegan las demás obras. La disposición busca resaltar afinidades conceptuales, resonancias y contrastes cromáticos, además de establecer un ritmo medido en la temporalidad de la experiencia perceptiva del espectador. El término peirao, que en gallego designa el muelle de un puerto, es el concepto central que da nombre a la exposición. Esta palabra comparte una raíz indoeuropea (per) con el verbo griego peiráō—que significa intentar o atravesar—y con el latín arcaico perior, que es el origen etimológico de la palabra «experiencia». Así, Peirao evoca simultáneamente un lugar de tránsito y una acción de búsqueda, ideas que resuenan a lo largo de toda la muestra.

Partiendo de esta noción de umbral, la pintura Peirao se desarrolla a partir de un diálogo entre la horizontalidad longitudinal de su formato y la verticalidad en la aplicación de la pintura. Su composición sigue un ritmo de derecha a izquierda marcado por diversas cesuras. Como señalaba el poeta Hölderlin en su análisis de la tragedia griega, la cesura no es una pausa pasiva, sino una interrupción que intensifica; un vacío que reorganiza el tiempo y concentra el sentido. El artista Álvaro Negro también reconoció durante el proceso creativo la resonancia conceptual del ciclo Treatise on the Veil de Cy Twombly, cuyos grafismos y líneas horizontales despliegan la pintura como una partitura abierta.

En Peirao, las incisiones verticales desempeñan una función similar: interrumpen el flujo horizontal del cuadro y alteran el tiempo de su lectura. La percepción se forma a través de la superposición de capas y la vibración de las veladuras, con cromatismos iridiscentes—verdes combinados con dorado, rojos óxido con cobrizo—que hacen que la pintura no sea captada de un solo vistazo, sino que su intensidad varía según la posición del observador.

Junto a Peirao, se desarrollaron simultáneamente dos obras: Urda y Areallo. Ambas comparten cromatismos iniciales y una base común de impresiones a través de monotipia que generaron simetrías internas, aunque en sus veladuras finales se separaron hacia territorios diferentes. Urda presenta verdes profundos y rojos óxidos que crean una intensa tensión cromática, resultando en una pintura tanto óptica como háptica. Areallo, por otro lado, se expande hacia un registro más aéreo y amplio, donde una última veladura de azul activa sobre capas previas de verdes y dorados un espacio ingrávido, casi suspendido. Estas tres obras, autónomas pero interrelacionadas, funcionan como un núcleo resonante en la exposición. Su diálogo se amplía con la inclusión de piezas de ciclos anteriores que no interrumpen la lectura, sino que la contextualizan, estableciendo conexiones conceptuales con búsquedas afines y procesos abiertos. De este modo, la exposición Peirao se transforma no solo en un punto de anclaje, sino en un verdadero lugar de tránsito donde diferentes etapas de la trayectoria del artista se encuentran, generando una genealogía interna que vincula materiales, procesos y tiempos de la pintura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad