
Alquimia, la transmutación marina de Amelia
García Escola
Por César Serna.
La nueva propuesta de la catalana Amelia García Escola (Barcelona, 1968) supone un renacer, un punto de inflexión en toda regla, con epicentro en el mar, captado y capturado por el trazo de su particular mirada, no solo desde el punto meramente artístico. Una alquimia o transmutación personal, más allá de lo esotérico, químico, como bautiza a esta nueva y elegante muestra para la María Porto & David Bardía Gallery.
No es la primera vez que la acogedora sala artística recoge parte de la amplia trayectoria creativa de esta profesora plástica como le gusta denominarse. En esta ocasión, se dan cita en diferentes formatos en técnica mixta, tirando a grandes (casi 2 metros), más de 15 piezas de oleo sobre lienzo y tabla, realizados en el presente y anterior año, donde el mar magno y, en concreto, el lecho marino, cargado y castigado de vida, emerge de las profundidades hacia una superficie sanadora, tras un largo periodo de investigación personal, como una introspección necesaria, ubicada en la localidad cántabra de Mogro, donde el río Pas se mimetiza en belleza con el Cantábrico, y alrededores, rescatando por parte de un profesional equipo de buzos, ese daño inmenso que consciente e inconscientemente, realizamos al planeta, al cual se han arrancado pellizcos, de cierta basura, que ahora se depositan cual sedimentos marinos (redes, fragmentos, plásticos) en los lienzos que la artista plasma, que han supuesto una cura personal. La simbiosis perfecta entre concepto y proceso.

Una clara reivindicación y llamada a preservar el Medio ambiente hastiado, que se fusiona con la pintura que el espectador puede sentir al contemplar en cada trazo. Quizá la novedad sea ésa, las pequeñas incrustaciones que acompañan la leyenda que quiere transmitir el cuadro. Que customizan, magistralmente, la paleta de color empleada y el juego tibio de la luz hasta llegar a la superficie sanadora. Donde el blanco en ocasiones obtiene un gran protagonismo en la rueda cromática de azules que domina la amplia escena orgánica, a lo que escapa al ojo humano.
“No hay posibilidad de error”, señala la artista afincada ahora en la calma burgalesa de Atapuerca, al hablar de su obra. “El trazo es lo que es” En esta ocasión, son dos las perspectivas que confluyen a tal efecto. Por un lado, “Gesto frente a proceso”. Que arranca con el hecho mismo de pintar y el potencial que ello encierra. La espontaneidad de la pincelada. Los empastes densos, caóticos, de intensidad visual que conforman en sí la obra. Y en segundo plano, no menos importante, la experiencia vital. Esa jornada de limpieza en 2021, de purga marina. Todo un símbolo que enriquece este trabajo como un nexo entre el daño y la regeneración. “Recogí residuos del fondo del mar para transformarlos en arte y también recogí los excesos de mi vida para transmutarlos”. De ahí el título.

Ya se sabe que en Madrid no hay mar, pero esta es una ocasión sin igual para visualizar ese gran regalo de la Naturaleza, fuente de vida e inspiración balsámica que ahora nos regala con su muestra esta afable artista con su particular oteo. Convertir así el desecho en belleza. La oscuridad más profunda en radiante luz. Dar la vuelta a las cosas. Una sensación de verdad, de libertad, de pleno resurgir personal.
Alquimia. Amelia García Escola.
María Porto & David Bardía Gallery. El Corte Inglés de Castellana, 1º planta. Madrid.

