
Ñaco Fabré. Espai Cor del Ayuntamiento de Palma
GEOMETRÍA DE LO INVISIBLE
Por Alejandra Cerquera Kilby
Existe una relación inevitable entre el arte denominado geométrico (por sus formas puras con posibles referentes figurativos) y el observador, quien percibe la obra y, a su vez, está sujeto a unos principios que rigen la percepción visual y que nos permiten interpretar la realidad circundante.
El cerebro humano organiza, interpreta, simplifica, entre otros aspectos, los objetos percibidos de acuerdo a unos parámetros que constituyen la Teoría de la Gestalt, que son: similitud, continuidad, cierre, proximidad, figura/fondo, simetría y orden, aunque posteriormente se le añadió el principio de destino común. Una síntesis clara de estos principios puede encontrarse en el siguiente artículo: Gestalt Principles of Design sobre este fundamento establecido por la Teoría de la Gestalt, originada con los aportes de Max Wertheimer, de origen checo y Wolfgang Köhler y Kurt Koffka de Alemania.
En este amplio universo perceptual se mueve la obra de Ñaco Fabré (Palma 1965), y para tener una aproximación más puntual, retomaré las obras que se exponen en el Espai Cor del Ayuntamiento de Palma, bajo el título de: “Profundidad y límite”. Esto nos permitirá, hasta cierto punto, entender por qué nos generan una sensación perceptiva que inicialmente es enigmática, ya que es básico que para profundizar en una propuesta artística hay que buscar marcos de referencia que la sitúen en un contexto.

Ñaco Fabré con la obra “La dimensión de la ausencia (in memoriam a Olivier Winckler)
Inicialmente abordaré la obra constituida por un rectángulo donde está contenido un fondo azul que está delimitado por diagonales y las fronteras de un rectángulo blanco marfil. Claramente, en el observador, está inherente la tendencia a completar el campo de color azul como otro rectángulo completo que está virado hacia la derecha y que “rehúsa” a acomodarse perfectamente en el rectángulo blanco que lo contiene. Opera en nuestra percepción el principio de la continuidad planteado por la Gestalt, porque completamos el rectángulo azul, aunque realmente no es un rectángulo, sino un polígono de ocho lados inscrito en un rectángulo.
Ñaco es astuto. Captura la incomodidad de algo que no quiere ser contenido en la verticalidad o en la horizontalidad, que tiene un movimiento inherente y que habita un espacio propio más amplio que la “ventana” que lo permite ver. Está en un espacio tal vez infinito, donde su “corporeidad azul” tiene mayor libertad de movimiento.

Ñaco Fabré “Construcción sobre el horizonte”
Otra obra cercana al concepto de simetría y orden es la obra de gran tamaño titulada “Construcción sobre el horizonte”. Se puede notar que está “habitada” por espacio o figuras, geométricamente delimitadas y formas poligonales en ángulos rectos. En esta, están contenidas cuatro figuras rectangulares al lado derecho, y un cuadrado azul y dos figuras de seis lados en ángulos rectangulares, al lado izquierdo.
Todas encajan perfectamente, y son de un valor tonal muy similar, la figura de color gris más oscuro se destaca un poco, como si estuviera muy conforme con el lugar que le ha tocado. Hay una pequeña disonancia cromática generada por el pequeño rectángulo de color amarillo ocre, no para destacarse, sino para someterse al tamaño de las otras figuras.
En contraste, el cuadrado azul no está sometido a ningún “peso” ejercido por otra figura, está equilibrado, sin pretensiones de expandirse o “querer” dominar otras figuras.
Por otra parte, las figuras de la izquierda, con apariencia escalonada, parecen en movimiento, como intentando invadir el espacio de las otras.
Se puede notar que están en juego varios principios de la Gestalt simultáneamente, por eso, esta teoría considera que “El todo es más que la suma de las partes”.
Un observador puede asumir una visión abstracta de la obra, solo percibiendo las formas geométricas, el color y las fuerzas interactuantes. Otro observador podría asociarlo con posibles abstracciones de personas representadas de forma minimalista que busca construir su identidad y un espacio social dentro de su familia, vecindad o ciudad, encajando de acuerdo a su forma de ser y vivir.

Ñaco Fabré “Iluminación interior I, II, III”
Las tres obras “Iluminación interior” que forman una especie de tríptico, son muy interesantes, porque es posible establecer un vínculo entre estas, ya sea real o imaginario.
La primera a la izquierda es una figura, o más bien propiamente, el vacío de un polígono de lados rectangulares, que es generado por la ausencia de soporte al interior del cuadrado. Estos vacíos, por el efecto perceptual de figura-fondo, adquieren identidad propia delimitando; y debido a la distancia generada a la pared, producen sombras duras y suaves simultáneamente, dependiendo del ángulo en que reciben la luz más intensa. Todo esto genera una figura etérea, proyectada en la pared, casi inexistente y sujeta a otras realidades.
Ahora, si las comparamos, se nota que en la primera obra a la izquierda se han generado tres indentaciones rectangulares hacia afuera, dando una sensación de rotación, por el desbalance. En la obra central hay dos indentaciones hacia adentro, una en ángulo recto y otra es un cuarto de círculo, formando casi opuestos, con la intención de enfrentarse. La obra de la derecha, reúne las dos intenciones con unas indentaciones hacia afuera y otras hacia adentro, que le dan más vitalidad, porque invaden el espacio interior y el exterior con su vacío.
Este tríptico, en su aparente quietud, captura espacios llenos de tenciones, como si respirara con vida propia, porque se proyectan sombras duras y otras etéreas, donde lo inmaterial, lo invisible “son espacios vacíos” adquiere una especie de materialidad que nos permite verlos.

Otro grupo de obras, “Profundidad y límite”, cercanas una a la otra, exhiben una especie de degradados de color que van perdiendo su saturación, pasando por una escala de grises y llegando a una ausencia de color casi total. Una franja inferior en aluminio resiste estos matices y se mantienen saturadas de color. En estas obras puede estar implícito el concepto de ascenso, descenso, cambio, deterioro, o simplemente el paso del tiempo.
En este conjunto de obras que abordan disímiles aspectos, Ñaco Fabré, con su lenguaje geométrico, captura lo invisible, logrando un leguaje visual que pasa por los caminos de la lógica, la matemática y la geometría espacial, para llegar a destinos poéticos de lo intangible, pero esencial para profundizar en la vida y darle sentido apoyándonos en el arte.
La exposición estará hasta el domingo 22 de junio en Espai Cor del Ayuntamiento de Palma. Plaça de Cort 1. Palma de Mallorca.

Alejandra Cerquera Kilby
Máster Dirección y Gestión de Industrias Culturales y Creativas. Máster en Comunicación e Industrias Creativas. Grado Administración de Empresas. Fundadora y directora de ARTCALI, FERIA DE ARTE INTERNACIONAL durante tres años. Dirección y desarrollo de galería ARTE AMERIKA, Cali, Colombia durante 10 años. En la actualidad escribe para UEP!MALLORCA

