Pedro. Cruz

Un acontecimiento de (verdadero) placer.

Pedro A. Cruz Sánchez: Arte y performance. Una historia desde las vanguardias hasta la actualidad, Ed. Akal, Madrid, 2021, 661 páginas.

Por Fernando Castro Flórez.

En su libro sobre la melancolía del arte, Sarah Kofman alude a restos, aparecidos, fantasmas errantes en el vacío, ni vivos ni muertos, ni sensibles ni comprensibles, ni presentes ni ausentes sino más bien presentes con una presencia que da la impresión alucinada de una ausencia, ausentes de una ausencia de la que se desprende una plenitud grave que ocupa, compromete por entero la mirada que lo considera: “Con el arte –continua Kofman- no se trata de una simple abolición de lo real (cosa que sería todavía dominable) sino de un sacrificio en el sentido de Bataille, cuando afirma que el sacrificio altera, destruye a la víctima, la mata pero no la desdeña. Se trata de un desplazamiento de lo real, de una suspensión donde se pierde todo sentido de lo inmediato; está allí sin estarlo, desrealizado, convertido en indiferente, vacío de sentido”. Acaso lo que dinamiza la práctica del performance sea la urgencia por encontrar sentidos y sensaciones (extremas o inauditas) en un mundo anhedónico en su búsqueda frenética de excitación. Pedro Alberto Cruz Sánchez, sin ningún género de dudas uno de los más brillantes ensayistas que se ocupan de historia y teoría del arte en nuestra lengua, ha trazado una monumental historia del performance que ofrece magníficas perspectivas críticas para pensar lo que (nos) pasa.

Fruto de años de investigación rigurosa y, sobre todo, de una pasión por el conocimiento absoluta, esta enorme revisión histórico-crítica del performance es, no exagero, un libro de referencia que va más allá de todas las aproximaciones anteriores a estas prácticas, sea el “clásico” texto de RoseLee Goldberg o la fecunda revisión de los modos de participación y las políticas del espectador realizada por Claire Bishop. Pedro Alberto Cruz tiene mayor calado interpretativo, mejores perspectivas filosóficas, más exhaustividad historiográfica y, además, amplia la geopolítica del arte implicando contextos que habitualmente pasan desapercibidos o son deliberadamente excluidos por la academia anglosajona.  

            En la brillantísima introducción de este gran tratado sobre las múltiples dimensiones del performance, Pedro Alberto Cruz advierte que su intención es evitar la inercia “ensayística” o las aproximaciones meramente fragmentarias para componer, con todo el esfuerzo que eso implica, una historia que no esté atrapada, añadiría, en lo que Nietzsche calificara como “enfermedad del historicismo”. Parte de la conciencia de que las prácticas performativas desarbolan los límites de las formas establecidas, “sustrayéndose así a cualquier régimen general de interpretación”. También añade, en las primeras páginas de esta impresionante investigación que la definición de la performance “como un evento teatral de carácter temporal, ejecutado por un artista cuya acción es realizada “en función de” la presencia efectiva o delegada del espectador, resultaría incompleta si no se pusiera en juego otro elemento: el cuerpo. Pero también es importante tener en cuenta que la corporalidad no es condición sine que non de estas modulaciones artísticas que, además, han sufrido, desde las vanguardias hasta nuestra globalización (cibernética, imaginada o declinante) innumerables mutaciones.

El arte se manifiesta, según Alain Badiou, en su auténtica acontecimientalidad, entendida esta como singularidad fuerte. “Se llama acontecimiento –apunta Alain Badiou en Lógicas de los mundos. El ser y el acontecimiento– a un cambio real tal que la intensidad de existencia fugazmente atribuida al sitio es máxima, y que, entre las consecuencias de ese sitio, está el devenir máximo de la intensidad de existencia de lo que era el inexistente propio del sitio. Se dice también que el acontecimiento absolutiza al inexistente. El acontecimiento es más que una singularidad (débil), que es más que un hecho, que es a su vez más que una modificación”. Pedro Alberto Cruz, desde sus investigaciones doctorales sobre el realismo (en clave posmoderna), no ha cejado nunca en la búsqueda de experiencias estéticas que supongan un intenso acontecimiento, ajeno al consenso acomodaticio, desencantado con tantas formas del cinismo desplegadas en la institucionalidad artística. Si bien “lo performado” pasa y se consume, este teórico con alma de poeta sabe que en esa “fragilidad” se encuentra acaso toda su potencialidad (a la manera propuesta por Agamben en tantos textos enlazados con la cuestión de la “energía” aristotélica) y, precisamente en esa línea de fuga efímera, puede trazar un horizonte de (mínima) esperanza.

            Afortunadamente, Pedro Alberto Cruz Sánchez deja de lado las inercias archivísticas que alimentaron a tantos “capillitas” instalados en los museos y tampoco comulga con el pseudo-nomadismo curatorial que (habitualmente) no es otra cosa que una pomposidad “cosmopolita” absolutamente patética y, lo peor de todo, vacía (incluso podría aplicarse el término de “acéfala” si bien en el bienalismo tiende a organizarse en jerarquías rígidas con cabezas parlantes en impecable “latín internacional de discoteca”) y estéril. Lo que propone este brillantísimo profesor de la Universidad de Murcia es una narrativa histórica que no sea el simple “relato constatativo de hechos” y también demuestra que es posible formular una ontología de la performance. “Cuando la presencia –indica en las páginas introductorias- ya acontece desplazada por la función estructuradora del encuadre, y la desaparición queda aminorada por su preservación como traza, la única opción de una ontología de la performance no debe buscarse en el evento único y original que desaparece consagrando la dimensión absoluta de la presencia ausente, sino en la trama de rebotes, citas y repeticiones que se materializa en la narrativa histórica”.

            En el primero de los capítulos, Pedro Alberto Cruz Sánchez, desarrolla la historia de la vanguardia y al performance, desde el futurismo al dadaísmo y su “devenir literario” con el surrealismo, atendiendo también a lo que supusieron los planteamientos “activistas” en Rusia en el vertiginoso proceso de la revolución bolchevique y las investigaciones pioneras de teatro y danza en la Bauhaus. Las “rupturas del modernismo”, abordadas en el segundo capítulo, tensan el arco analítico desde la pintura de acción (desbordando el formalismo greenbergiano) hasta la seminalidad de la “música de los cambios” de Cage, siendo decisivas las secciones que dedica a la emergencia de los happenings en Nueva York, la importancia teórica y práctica de Kaprow y, por supuesto, la memorable “constelación” Fluxus. En esas primeras 368 páginas, Pedro Alberto Cruz Sánchez demuestra que su “narración histórica” es extremadamente fecunda, absolutamente erudita y capaz de ofrecer perspectivas interpretativas novedosas. En la segunda parte del libro abre, con enorme desenvoltura el marco del debate, para considerar lo que califica como performance posmoderna (analizando a artistas como Bruce Nauman, Denis Oppenheim o Vito Acconci) con aspectos concretos como los “cuerpos extraños” (donde va desde las performances de riesgo a las escenas de lo abyecto), las trans-formaciones (en las que son ejemplares Orlan o Stelarc), los feminismos o las derivas del arte de acción en Latinoamérica. La cuarta y última sección está dedica al live art en la era global donde prosigue su honesta cartografía de los nuevos territorios performativos (ya sea en la eclosión de estas prácticas en China, en la India, con los cuerpos disidentes de Corea del Sur o las acciones post-apartheid en Sudáfrica), revisa el multiculturalismo y la estetización del “otro”, punctuliza los procesos de Tania Bruguera, Regina José Galindo, Santiago Sierra, Adrea Fraser, Voiná, Pussy Riot y Piotr Pavlenski y termina con una magnífico capítulo dedica a la condición coreográfica que, según indica, al introducirse (como hiciera Boris Charmatz en el MoMA en 2012) en el espacio reservado para la exposición “obligó al público a redefinir su comportamiento y sus criterios de relación con el arte”.

Es sintomático que este extraordinario libro termine sin una conclusión, tal vez porque quiera mantener la energía de un “work in progress”.Pedro Alberto Cruz Sánchez sintetiza el objetivo de esta admirable investigación cuando escribe que se trata de “ofrecer una perspectiva lo más generosa posible sobre el camino transitado por la performance desde las vanguardias hasta nuestros días, pero, al mismo tiempo, dejar abierta la posibilidad de un número indefinido de estrategias alternativas de narración”. Sin duda, la generosidad de este investigador nos ha “regalado” unos materiales teórico-histórico-críticos que nos abren nuevas perspectivas, incitándonos a continuar la narración de lo que acontece, de esos eventos que mantienen su carácter enigmático, efímero y enérgico. El enorme potencial de este libro hace que tengamos que tengamos que calificarlo como “lectura obligatoria”, aunque, como advirtiera Borges ese es un oxímoron, porque una lectura siempre (en el caso de esta historia del performance de forma incuestionable) está unida al placer.

One thought on “Un acontecimiento de (verdadero) placer.

  1. ¡Wow que maravilla! ahora sí que sí que podremos entender todo arte de vanguardia y performativo. 55 años después pero bueno nunca es tarde cuando la ruptura es tarde (o algo así). De verdad que no sé a quien agradecer tanto y tanto, a cual de los dos prodigios (como le dices Deleuze Umberto Eco en su C de cultura). Pues de ahora en adelante esperemos ver escuchar y leer a intelectuales preclaros en cada esquina. Ahora bien para, poemas, cuadros u obras: tendremos que esperar a la quincuagésima edición. Brindo por ello Cheets!!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad