
Jose María de Orbe. Butaca Roja. Historias Extraordinarias. 2018. Cortesía Galería Blanca Berlín.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo. Un viaje fotográfico a través del confinamiento y la memoria
Por Mareta Espinosa.
En marzo de 2020, mientras el mundo se paralizaba por la pandemia, TVE encargó a la galerista Blanca Berlín una exposición virtual que capturara la esencia del encierro. Ante la imposibilidad de trabajar presencialmente, Blanca Berlín optó por explorar el hogar como ese espacio contradictorio, refugio y prisión, que el poeta Mario Benedetti ya había inmortalizado en sus versos: «Ésta es mi casa detenida en el tiempo… millones de huéspedes que se aburren»
Cinco años después, la galería materializa aquel proyecto en una exposición física, subrayando que «ya no vivimos bajo la condena de un virus letal» pero conservando su esencia: una mirada íntima y colectiva sobre el encierro. Inaugurada el 15 de marzo de 2025, coincidiendo con el quinto aniversario del inicio del «exilio interior», la exposición reúne a más de 25 fotógrafos internacionales para reflexionar sobre el hogar como refugio, prisión y escenario de vida. La galería vincula la muestra con el festival PHotoESPAÑA 2025, reforzando su relevancia en el panorama fotográfico internacional
La exposición reúne una selección de artistas que van desde leyendas consagradas como Manuel Álvarez Bravo con su emblemática obra El ensueño (1931), hasta creadores contemporáneos de la talla de Isabel Muñoz o Luis González Palma. Cada fotógrafo aborda el concepto del hogar desde perspectivas únicas y complementarias, ofreciendo un mosaico de interpretaciones sobre el espacio doméstico.
En el ámbito de lo cotidiano como arte, Ramón Masats captura con maestría la austeridad de la vida rural en Tomelloso (1960), mientras Ma Casanova transforma instantes domésticos aparentemente banales, como el al juego del un niño golpeando un balón, en imágenes cargadas de poesía visual. Por su parte, Ricard Terré y Virxilio Vieitez documentan la intimidad familiar en blanco y negro, creando un puente emocional entre el confinamiento pandémico y la memoria histórica de la España rural.

Juan Manuel Castro Prieto. Basa con hortensias y granadas. 2019. Cortesía Galería Blanca Berlín.
Cuando se trata de explorar el cuerpo y el espacio, Isabel Muñoz en Bam (2005) trasciende lo físico para adentrarse en el territorio del aislamiento emocional. Cecilia Paredes, por su parte, desarrolla un diálogo fascinante entre el cuerpo humano y su entorno, camuflándose literalmente en patrones naturales que cuestionan los límites entre lo orgánico y lo construido. Jerry Uelsmann, el gran maestro del fotomontaje, aporta su visión surrealista con imágenes oníricas que parecen reflejar los laberintos de la psique encerrada.
En el plano de lo simbólico, Cristóbal Hara (Cuenca, 1971) y Juan Manuel Castro Prieto (Basa con hortensias y granadas, 2019) utilizan el color y composiciones estudiadas para evocar emociones que van desde la melancolía hasta la resiliencia. Luis González Palma, por su parte, eleva el retrato a categoría filosófica, interrogando la mirada como acto político y creando obras que, en sus propias palabras, «invitan a la contemplación emocional».
La exposición se estructura alrededor de tres ejes conceptuales fundamentales. El primero, la casa como refugio y cárcel se manifiesta en obras que muestran camas vacías, escaleras que parecen no conducir a ninguna parte y ventanas como únicos nexos con el exterior. Estas imágenes dialogan directamente con el poema de Mario Benedetti que inspiró el título de la muestra, creando una tensión constante entre la claustrofobia y la calma doméstica.


Linarejos Moreno. Art Forms in Mechanism. Cortesía Galería Blanca Berlín.
El segundo eje, el tiempo suspendido, encuentra su expresión en trabajos como los de Soledad Córdoba y Linarejos Moreno, quienes a través de técnicas como el barrido o la superposición fotográfica logran plasmar visualmente la extraña distorsión temporal que muchos experimentaron durante el confinamiento, donde los días se fundían unos con otros en una monotonía sin hitos.
Finalmente, el tema de la reconexión con lo humano emerge como un contrapunto esperanzador. Desde las impactantes imágenes de Sylvia Plachy, hasta Rubén Morales, donde muestra imágenes de hogares en desuso, la muestra celebra la capacidad de resistencia y creatividad humana incluso en las circunstancias más adversas.
Esta cuidadosa selección de obras y artistas no solo documenta un momento histórico excepcional, sino que transforma la experiencia universal del confinamiento en una reflexión artística profunda sobre nuestra relación con el espacio, el tiempo y los demás.
Blanca Berlín destaca que esta exposición «no es una efeméride, sino un recordatorio de que podemos pensar en el futuro con esperanza». La selección de artistas, españoles como Carlos Pérez Siquier y extranjeros como Bohnchang Koo, refleja una diversidad generacional y geográfica que universaliza la experiencia del confinamiento.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo… es un espejo de lo que fuimos y un recordatorio de lo que podemos ser. Las fotografías, más allá de su valor estético, documentan un momento en que el mundo se detuvo, pero el arte siguió respirando. Como escribe Benedetti: «Todas las puertas dan afuera del mundo”.
ÉSTA ES MI CASA DETENIDA EN EL TIEMPO…
Hasta el 32 de julio
Galería Blanca Berlín
Calle Limón,28, Madrid.

