
Gorka Mohamed. The Marquise of Promiscuos Gear Stick. 2021. Pastel sobre papel 65 × 50 cm
GORKA MOHAMED, VENTRÍLOCUO
Hasta el 22 de septiembre de 2024
Sala Robayera
Antiguas Escuelas. Barrio El Castro, 36. 39318 Cudón
Miengo (Cantabria)
Gorka Mohamed (Santander 1978) protagoniza una nueva cita expositiva, organizada por el Ayuntamiento de Miengo. El proyecto reúne cerca de una veintena de composiciones al pastel y una selección de dibujos que forman parte de la producción más reciente de Gorka Mohamed. Se trata de una colección de retratos donde el pintor parodia con humor las figuras de autoridad, fusionando referencias cultas de la historia del arte con guiños a la cultura popular, influido por las figuras de los cartoons o dibujos animados, con su característica perversidad polimórfica, bajo una óptica profundamente surrealista.
Los títulos, cargados de ironía y dobles sentidos, completan el significado de cada obra, como “The
Marquise of Promiscuos Gear Stick”, “Doña Isabel Soplamocos del Polyhedric Psyque”, “Doña Ana
Bluechip del Detox”, “Signorelli del Augmented Reality”, “Yolanda Wimbledon del Set of Inverted Statements”, “Elena Rooibos del Tight Zip” o “I lie better than you dress”.
Gorka Mohamed cuestiona la autoridad simbólica del retrato, un género clásico de la historia del
arte que durante siglos ha servido al poder (especialmente desde el Renacimiento y con mayor
énfasis durante el Barroco y el Rococó), así como las jerarquías, las diferentes formas de poder y
los códigos y estereotipos que dominan nuestro entorno sociocultural. Para ello, nos muestra todo
un repertorio de “personajes raros” que remiten a figuras pertenecientes a la realeza o a élites de
alto rango, que se alternan con otros individuos que parecen salidos de las redes sociales, tal vez
para hablar de la era desquiciada en que vivimos y “los usos y costumbres del lifestyle y del consumo neoliberal”, bien a través de marcas deportivas o de productos para el cuerpo y la mente, ofreciendo “un comentario mordaz sobre la ridiculez de nuestra búsqueda perenne de individualidad”, tal como explica Peio Aguirre en el texto que introduce la publicación que acompaña la exposición. Sus últimas obras, señala el crítico, “renuevan la sátira como género artístico a partir de una pintura que conjuga una superficie frívola con crítica social no exenta de un aire juvenil, casi subcultural”.
Su particular repertorio iconográfico evita las imágenes fácilmente consumibles para mostrar el
conflicto que existe entre lo irracional y las estructuras más fijas y organizadas en un mundo que
está “grotescamente saturado de imágenes e información que anulan la aptitud crítica y nos invitan a la pasividad”, según ha expresado el propio artista. Gorka Mohamed opta entonces por expresar “la tensión del individuo contemporáneo que se ve invadido por un entorno cada vez
más apático y anulador, que lo hace cada vez más minúsculo e inválido en un contexto
sociopolítico en el que no hay posibilidad real de elección”. El artista retrata aquello que nos
afecta psicológicamente, “como si presentar lo tóxico de la humanidad fuera el catalizador de su
propio remedio”. Precisamente el título de la exposición (“ventrílocuo”) alude a la capacidad de
hablar desde el vientre para expresarse por otros medios con los que ofrecer diferentes puntos de
vista sobre la realidad, una metáfora del trabajo artístico.

