
Consuelo Vallina en el montaje de uno de sus tapices – Foto Gema Ramos
Consuelo Vallina, En Esencia
Por Luis Feás Costilla
Empiezan a ser muchos los museos que buscan recuperar el legado olvidado de las mujeres artistas en el contexto nacional enriqueciendo sus fondos de arte textil contemporáneo, para ponerlo a disposición pública. Es el caso por ejemplo del Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles, que acaba de rescatar el trabajo en esa línea de Susana Solano. También en la pasada edición de ARCO tuvo prevalencia este tipo de arte femenino, hasta el punto de hacer que un periódico nacional destacara su incidencia como uno de los puntos de costura más relevantes de la feria.
Pero, a pesar de esfuerzos como los citados o el del galerista José de la Mano, que es todo un especialista en este tipo de rescates, sigue habiendo artistas mujeres que quedan al margen del reconocimiento general, con independencia de su valía. Sobre todo cuando su ámbito de actuación es fundamentalmente la periferia, como le sucede a la asturiana Consuelo Vallina (Ribadesella, 1941), que sin embargo es veterana y pionera en la abstracción y en el uso de técnicas y materiales asociados a lo femenino.

Serie Oro de la tarde . Acrílico y mixta sobre lienzo – 80 x 80 cm. Consuelo Vallina. 2018
Formada en la Escuela de Artes de Oviedo, comenzó pintando sobre lienzo y en 1978 hizo su primera exposición individual en la prestigiosa Galería Tassili de Oviedo. Pero a principios de los años ochenta descubrió otro tipo de soportes que durante un cuarto de siglo, hasta 2006, se convirtieron en su quehacer habitual, como se mostró el año pasado en una exitosa exposición en la Plaza de Trascorrales de Oviedo, de la que fui comisario.
Sus condensaciones matéricas, sus campos de color construidos con fibra de algodón y sobre todo sus tapices de esa época, central en su trayectoria, constituyen, en opinión unánime de quienes la conocen, una etapa indiscutible de su carrera que la pone a la altura de artistas nacionales como Aurelia Muñoz, María Asunción Raventós (que le transmitió algunos secretos sobre tintes) o Teresa Lanceta, último Premio Nacional de Artes Plásticas, diez años más joven.
En el catálogo, la historiadora y comisaria feminista Semíramis González subrayaba cómo el trabajo de Consuelo Vallina está “en absoluta consonancia” con lo que “otras artistas estaban haciendo en esa misma década en el caso español” y “en absoluta línea” con otras artistas internacionales, mantenida además con una “tenacidad vanguardista” y una “defensa de lo expresivo” que no se queda en la primera lectura, sino que superpone capas y capas de interpretaciones, sin “dejarse constreñir por el soporte”.
Desde que recuperamos retrospectivamente esa obra en febrero de 2023, se han multiplicado los reconocimientos en su provincia, por ejemplo en la feria “Entrearte”, celebrada en septiembre en el Palacio Revillagigedo de Gijón, del que ocupó el patio central de mano de la galerista Guillermina Caicoya, o posteriormente con la concesión de la Medalla de Asturias por parte del Gobierno del Principado, tanto por su labor como artista como por su compromiso con el feminismo y las reivindicaciones profesionales de los artistas.
Hay que recordar que Consuelo Vallina preside desde 2005 la Asociación de Artista Visuales de Asturias (AAVA) y que fue presidenta de 2018 a 2022 de la Unión de Artistas Contemporáneos de España (UNIÓN_AC), de la que ahora es socia de honor.
Pero de nada valió esta labor altruista ni su consagración como autora de tapices contemporáneos al exponerlos individualmente dentro de la VI Trienal Internacional del Tapiz Ciudad de Lodz, celebrada en el Museo Histórico de Lodz, Polonia, en 1988. Hoy sigue siendo una perfecta desconocida fuera de Asturias, sin que por ello se haya resentido su voluntad de trabajo y experimentación formal.
Porque, como en la vida todo son ciclos, la artista asturiana ha redescubierto de un tiempo a esta parte, aproximadamente desde 2009, el placer de pintar, y no sólo de impregnar el pigmento sino de manchar, extender, opacar y velar como lo hacía en sus orígenes. Digamos que la curtida pintora se ha soltado y ha recuperado la alegría del lienzo en blanco, la construcción paulatina, la superposición de capas de pintura, la sensación de crear desde la nada.

De la serie En esencia, 2024 – Collage y mixta sobre lienzo – 130 x 130 cm.
No olvida por ello lo que son sus credenciales, el uso del collage, los papeles pintados, la estructuración rítmica de innegables connotaciones étnicas y tribales, los colores vivos de enorme vitalidad, siempre dentro de una militante filiación abstracta que se manifiesta también en sus cerámicas, así como en sus grabados, en los que es experta. Consuelo Vallina fue profesora por ejemplo en la Escuela Internacional Gráfica de Venecia, donde impartió varios cursos de verano sobre fabricación y tratamiento artístico del papel, que es su especialidad.
Con exposiciones en Oviedo, Gijón, Avilés, Madrid, Polonia, Venecia, Roma, Washington o Florida, sus últimas individuales han ido marcando las etapas de un viaje que por ahora alcanza su invierno dorado en la más reciente, inaugurada hace unos días en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo, con el comisariado de Ana María Fernández García, catedrática de Historia del Arte.
Bajo el subtítulo de “Naturaleza, palabras, sonidos”, muestra obra de dos de sus últimas series, “Oro de la tarde” (2018) y “En esencia” (2024), con el denominador común del color blanco y los tonos pálidos, realizados con gran limpieza y economía de medios. No es una estación de llegada. Su espíritu todavía se debate entre el resplandor de la nieve y la melancolía de la música clásica, ya que la suya es una sinfonía inacabada que aún ha de dar estupendas notas, como corresponde a una artista que se mantiene siempre joven, en continuo recomenzar.
En esencia. Naturaleza, palabra y sonidos
Consuelo Vallina
Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo, calle San Francisco 3, Oviedo. Hasta el 28 de julio.

Luis Feás Costilla, nacido en Madrid en 1966, es un destacado profesional con una amplia formación académica en Ciencias de la Información y Estética y Teoría de las Artes. Ha desempeñado roles importantes como coordinador del Seminario de Estética y Semiótica en la Universidad de Oviedo y como docente en Estética y Teoría del Arte Contemporáneo. En el ámbito periodístico, ha colaborado en diversos gabinetes de prensa y medios, especializándose en cultura y arte. Su trabajo como crítico de arte y cine ha sido notable, con numerosas publicaciones y colaboraciones en reconocidos medios y libros. También ha participado como jurado en varios premios y becas relacionadas con las artes plásticas y visuales. Su contribución más relevante incluye la curaduría de exposiciones de renombre, como la dedicada a Luis Fernández, reconocida por su calidad y éxito de público. Su trabajo ha sido fundamental para enriquecer y promover el arte en la región de Asturias y más allá.

