Paula Anta

Paula Anta | Serie Journal de Hotel – Gran Capello, Ravena, 2005-2006. Fotografía sobre dibond. Edición de 3. 30 x 40 cm.

EROTISMO(s)

Miguel Aguirre | Paula Anta | José Manuel Ballester | Javier Garcerá | David Jiménez 

Belén Mazuecos | Eduardo Nave | Elisa Terroba | Daniel Verbis

Comisariada por Francisco Carpio

Del 1 de junio al 26 de julio de 2024

Galería Daniel Cuevas

c/ Santa Engracia, 6 Bajo Centro. 28010-Madrid

La sexualidad es sin duda una de las más profundas y comparadas pulsiones de todos los seres que habitan nuestro planeta. Pero, a diferencia de los -seguramente mal llamados- animales irracionales, el hombre parece ser el único viviente en el que ese instinto supera su natural finalidad reproductiva para convertirse en sujeto y objeto de deseo, en poderoso generador de placer y goces, en fuente de
sentimientos y pasiones. De esta forma, el ser humano es pues la única criatura viva que ha hecho posible que su actividad sexual sea capaz asimismo de convertirse en actividad erótica, signada por una búsqueda sicológica con independencia del fin natural de la reproducción.
Es entonces cuando el sexo deviene erotismo, una ciencia sofisticada, milenaria, más mental que puramente física, abierta a infinitas posibilidades que superan con creces los límites de la carne, adentrándose en delicadas, salvajes, plurales geografías en las que, a través de los febriles mecanismos de la fantasía, la imaginación y los sueños, el cuerpo -y sus casi innumerables palabras- puede mutar
en rey y también en esclavo, dios y acólito, presa y verdugo, ángel y demonio.
Para George Bataille, según señala en su obra referencial “El Erotismo”, este es objeto de un tabú, que ilumina lo prohibido, “con una luz a la vez siniestra y divina: lo ilumina, en una palabra, con una luz religiosa”.

Un sesgo sagrado que bien podríamos igualmente relacionar con la creación artística. En este sentido, desde las primeras manifestaciones que albergaban las cuevas del Paleolítico hasta las últimas tendencias del arte actual, en el que ciertos temas como lo genérico y lo identitario cobran un especial protagonismo, recorriendo al mismo tiempo transversalmente todos los estilos de la historia del
arte y de la cultura, observamos que esta pulsión-pasión-emoción se ha erigido
como uno de los principales vectores de la creación artística.
Así, Eros, deidad de cien caras y mil miembros, descansa, emerge y gobierna todas las obras que conforman este proyecto expositivo, digámoslo ya, profundamente novedoso dentro del panorama galerístico madrileño, y que, con sus diversos matices y miradas, intenta ser testimonio de las incontables y dulces batallas que se dirimen en su nombre.
Y esa es indudablemente la principal característica que unifica, a la vez que diversifica, estos trabajos, realizados por artistas muy distintos, poseedores de visiones y estrategias expresivas plurales, y del mismo modo en cada caso singulares: la diferente manera en que se enfrentan al reto y al rito de dar forma y sentido a la polisémica pulsión del erotismo. Dejemos pues abiertas todas las puertas de nuestros sentidos. Especialmente el sexo. El sexo sentido.

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