Una artista peruana en el pabellón de España

Sandra y Agustín

Sandra Gamarra Heshiki y Agustín Pérez Rubio, 2023. (Carmela Garcia/AECID)

Por Fietta Jarque

Sandra Gamarra Heshiki (Lima, 1972) es la artista elegida para representar a España en la 60ª edición de la Bienal de Arte de Venecia, que se desarrolla del 20 de abril al 24 de noviembre, bajo el lema Extranjeros en todas partes. Lo hará con el proyecto Pinacoteca migrante, comisariada por Agustín Pérez Rubio, que esboza “otra” historia del arte. La de las piezas que faltan entre las historias de España y la América hispánica. Tres siglos en común, con sus conflictos y convergencias, que han quedado prácticamente borrados de las pinacotecas nacionales españolas y que la artista busca reconstituir en un relato propio, a partir de una selección de esas pinturas, tan escondidas como reveladoras. Ella vive y trabaja en Madrid donde, desde hace cerca de veinte años, ha realizado la mayor parte de su obra.

La voz de Sandra Gamarra es suave, sin estridencias. Las ideas que expresa son producto de largas reflexiones y dudas que le han ido surgiendo durante su quehacer. No teme decir verdades, que pueden causar debates. Es más, reclama que se discutan estos temas pasados por alto.  

Máscaras mestizas V, de Sandra Gamarra que se expondrá en el pabellón de España en Venecia. (Oak Taylor-Smith/ AECID)

PREGUNTA: Con la exposición individual Buen Gobierno, en la sala Alcalá 31, en 2022, se generó una polémica pública porque la Comunidad de Madrid obligó a sacar del texto de presentación de la muestra las palabras “racismo” y “restitución”. ¿Les sorprendió entonces que se abordara ese tema, que es un poco tabú?

RESPUESTA: Cuando me invitaron a exponer en la sala de Alcalá 31, creo que fue en 2019, era para exponer en 2021. Yo pensé que, como peruana, era por el Bicentenario de la independencia. Pero luego me di cuenta de que nadie en Madrid sabía nada al respecto y ese factor ni se había tomado en consideración. Fue pura casualidad. Finalmente, ese fue el detonante para mi instalación. Luego pasó lo que pasó…

No solamente hay un desconocimiento, sino que hay una voluntad expresa para que no se converse de una manera crítica sobre lo que sucedió y lo que sigue sucediendo.

P: Lo que te ha llevado a estas últimas series o trabajos sobre el mestizaje.

R: Fue al ir retrocediendo en el tiempo y dándome cuenta de que esta idea del museo no era tan moderna, tan actual ni tan reciente. Venía de una forma de entender y de organizar el mundo que asumimos como natural y única, y que de natural y única no tiene mucho, casi nada. Y fue escarbar hasta qué punto la pintura era una herramienta para esta domesticación de la mirada y de las propias sensaciones. Además, a mí me perseguía una anécdota de cuando llegué a Madrid. Un día fui al Museo Antropológico con la idea de ver al fin las pinturas de castas. No encontré las pinturas de castas, había solo un cuadro, aislado de la serie. En esa época la colección estaba dividida por continentes, en cada piso. Quise ver el de Europa, no lo encontraba. Le pregunté a un vigilante y él me respondió, entre sorprendido y horrorizado: “No, eso es historia. Eso no está aquí”. Yo también me quedé asustada y esa idea la guardé como una inquietud. ¡No compartimos la misma historia! Algo pasa aquí. Es un punto de partida que se abre en perspectiva hasta la actualidad. Hay una escisión y eso se ve en la propia participación de nuestra historia en esa historia conjunta. Por lo menos son trescientos años.

Racismo Ilustrado III, Sandra Gamarra Heshiki, 2023. (Oak Taylor-Smith/AECID)

P: En ese museo, incluso después de la más reciente remodelación, hay apenas alguna vitrina de América. ¡Y varias de Egipto! Lo de América ha sido relegado al Museo de América, una institución más pobre, sin medios y alejada.

R: Hay un texto muy bonito de Esther Gabara que se titula El triángulo museológico de las Bermudas. Se refiere al formado por el Museo de América, el Prado y el de Antropología, en el cual desaparece la colonialidad de la sociedad española. Estamos fuera de ese relato.

P: ¿Cuál es el título de lo que vas a presentar en Venecia?

R: Se llama, justamente, Pinacoteca migrante. Y es una recopilación, una búsqueda de obras de arte que existen en diferentes colecciones de España. Nos hemos permitido un desliz y va a haber algunos artistas españoles que han pintado obras relacionadas con las ex colonias. Es como crear ese relato que no existe en los museos en España. No hay una narración con la que puedas discutir. No digo que yo vaya a hacer LA narración, pero voy a presentar una para que por lo menos me digan “no”.

P: Bueno, ya te han dicho sí. Porque se ha aceptado tu proyecto para el pabellón de España en la Bienal de Arte de Venecia. Y eso es lo que me parece entre lo más interesante de que te hayan elegido a ti, una peruana, como representante de España.

R. Creo que es importante que haya un relato y que la misma idea de pinacoteca también es una idea migrante. Es una idea que ha migrado. No solamente los que componen la pinacoteca sino pensar en cómo nuestra cultura también migra. 

P: ¿Va a ser principalmente pintura o vas a hacer algún tipo de instalación en el espacio del pabellón?

R: Las pinturas van a estar colocadas de manera que vas a tener la impresión de entrar en una pinacoteca, el conjunto será una especie de instalación, casi escenográfica. No va a ser el Prado, pero sí me interesa que estés en un lugar que puedas reconocer. A mí me sigue pasando, incluso siendo consciente de que en los museos voy a encontrar relatos con los que no voy a estar de acuerdo o que sé que son errados, pero todavía vibra en mi esa idea y esa necesidad de entrar a un lugar que te cuente la verdad. Entonces, sí querría que haya esa mímesis con la experiencia de entrar en este espacio que no parezca de experimentación.

P: El lema de la Bienal de Arte de Venecia es, Extranjeros en todas partes. Remite a esos desarraigos, a la migración.

R: La propuesta de Adriano Pedrosa para Venecia me parece muy importante en este momento, porque ya no solo habla del inmigrante de fuera sino también de ese inmigrante originario y que parece más extranjero en su propio país que el que viene de fuera. En sociedades como la peruana es evidente. Conocemos mucho más lo de fuera que lo que tenemos dentro. Esa confrontación me parece relevante. Creo que es una necesidad que otros países han ido ya adelantando, por decirlo de una manera, tal vez porque sus propias realidades han empujado a que se vea y se pluralicen las formas de decir.

P: ¿Te invitaron a partir de un proyecto presentado?

R. En España lo que se hace para la Bienal de Venecia es invitar a un jurado y ese jurado propone una breve selección de artistas. Creo que el hecho de que me hayan propuesto a mi tiene que ver con el contexto de la bienal y su tema. Se invita a cinco, seis artistas, estos elaboran sus proyectos y luego los proyectos pasan una evaluación, de la que sale un resultado. Yo se lo propuse a Agustín Pérez Rubio, no solo porque ya había trabajado con él en Alcalá 31, sino porque él ya había sido comisario de un pabellón antes. No cualquier curador es capaz de manejar una producción como esta, en un espacio de 400 m2. Tienes que saber mucho de gestión. 

P: ¿Es todo obra tuya?

R: Sí, pero estoy trabajando en colaboración con una tejedora de Lima Elia Páucar, con la escultora Katia Pásara que hará unas cerámicas para mí, una ilustradora y más gente, un museógrafo…. Necesito gente en distintas técnicas que no solo lo haga por mí sino que me guíe.

P: ¿Cómo te sientes con este proyecto?

R: Muy incómoda (ríe). Por la proporción y la complejidad. Cada día tengo que pensar muchas cosas al mismo tiempo, hay mucho trabajo de administración, de presupuestos. Aunque me están ayudando, tengo que estar encima, tomando decisiones.  Al no estar acostumbrada a trabajar con tanta gente, me cuesta aún más. Pero estoy contenta, claro.

Extracto de la entrevista publicada en la revista OJO DORADO #6. Enero-junio de 2024. Editada por el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA Cultural).

Fietta Jarque, periodista y escritora peruana-española, trabajó 28 años en las páginas culturales del diario EL PAÍS y en el suplemento Babelia. Es editora de la revista Ojo Dorado y vocal de la Junta Directiva del IAC.

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