Ibon Aranberri, Vista parcial

Ibon Aranberri

desde 26 Abril – 29 Septiembre, 2024

ARTIUM MUSEOA

Calle Francia, 24. Vitoria-Gasteiz, 01002 Araba.

29 noviembre, 2023 – 11 marzo, 2024

Museo Reina Sofía

Calle Santa Isabel, 52, 28012 Madrid

Por Luis Francisco Pérez

Resulta casi imposible, visitando ésta muy amplia exposición de Ibon Aranberri (Deva, Guipúzcoa, 1969), no recordar el conocido artículo, y ciertamente muy citado, de la teórica norteamericana Rosalind Krauss La escultura en el campo expandido, en el cual buscaba focalizar una serie de desarrollos a partir del minimalismo que ya no podían considerarse dentro del concepto tradicional de escultura. En ese mismo texto hizo fortuna la escueta definición que “inventó” al respecto: una realidad artística creada a partir de la consideración de aquello que “no es paisaje y no es arquitectura”, un espacio negativo surgido por oposición. Aun así y todo consideraba que el término “escultura” seguía sido válido y necesario. Casi 50 años después de la publicación del artículo (en la revista October, primavera de 1979) la práctica escultórica se ha manifestado de una manera libérrima, hasta el punto de que una gran parte de ella puede ser considerada hija de las tesis de Krauss, pero no menos importante y numerosa sería aquella otra que pone en valor, si bien actualizadas, determinadas constantes de una consideración de la escultura propia o cercana a un vanguardismo tardío, postmoderno y crepuscular. Ahora bien, recientemente he leído la opinión de una gran arquitecta española, Carme Pinós, que igualmente me hizo recordar el escrito de Krauss al afirmar que “La arquitectura construye paisaje o construye ciudad: no es una escultura”. Lo cierto es que si aislamos algunos conceptos que hemos ido desgranando -paisaje (o su doble negativo), arquitectura (o su “ilusión referencial”), ciudad (o su territorio simbólico o soñado) escultura (o lo que el artista así considere)-, y todos ellos los situamos en un “campo expandido”, aunque la unión sea tan complicada como productiva, tendremos las principales vigas maestras del discurso creativo del artista vasco.

Con motivo de la inauguración de esta amplia muestra de su trabajo, Ibon Aranberri ha manifestado en repetidas ocasiones que la exposición -comisariada por Manuel Borja-Villel y Beatriz Herráez- no debería considerarse como una revisión antológica de su trabajo durante las últimas dos décadas (la mayor que se ha hecho de su trayectoria), pero sí como una extensa “resignificación” (palabra ampliamente utilizada por artista y comisarios) de los muchos trabajos realizados en los últimos años, al menos dos décadas. La palabra “resignificación” no está en el diccionario de la RAE (busqué su concreta o correcta acepción); pero, y como suele ocurrir, en la búsqueda uno encuentra otras posibles salidas a la duda. Resulta que, en el ámbito de la psicología, la resignificación “es vista como esa capacidad de otorgar un sentido diferente al pasado a partir de una nueva comprensión en el presente, es decir, dar un nuevo sentido al presente, tras una interpretación distinta del pasado”. Si este singular sentido lo acoplamos a las especiales características de la muestra entonces la podemos entender como de hecho desean artista y comisarios: como una “actualización” de obras del pasado que en sí mismas no pueden considerarse definitivamente acabas o “cerradas”, pues en cada nueva exhibición los trabajos pueden ser más o menos alterados en función del contexto expositivo en el que se instalan. Es decir, el artista entiende su trabajo no tanto como un “work in progress”, pero sí como un continuo proceso de “interpretación” aunque la obra se mantenga inalterable, o casi. Con otras palabras: los trabajos son “resignificados” una y otra vez, a partir del cambiante marco expositivo en el que son mostrados, y no únicamente, pues el principal cambio acontece en el proceso biológico de su hacedor, pues, en efecto, el Aranberri de hace dos décadas no es el mismo del presente, aunque la obra sí lo sea. Y ahora entendemos mucho mejor el título de la exposición: la vista no puede ser nunca total, sino parcial.

En Vista parcial (más de 40 trabajos en formatos diversos: fotografías, esculturas, instalaciones, vídeos, diapositivas…) podemos contemplar gran parte de las obras que han cimentado el reconocimiento, nacional e internacional, de Aranberri, como Luz de Lemóniz (2000), Política hidráulica (2006), Mar del Pirineo (2006), Exercises on the North Side (2007), o Gramática de meseta (2010) por citar algunas de las más conocidas, pero, lógicamente, también se exponen sus últimas líneas de trabajo e investigación, centradas en una consideración entre cultural y antropológica (paisaje y paisanaje) de trabajos vinculados a actividades de carácter industrial como La máquina es la mano, una instalación realizada en principio para el Museo de la Industria Armera de Eibar. Vista parcial es una escritura de capas freáticas, obras vivas por inacabadas, que parecen sujetas a continuos movimientos de tierra con metodologías y procesos diversos, y de una rara fenomenología, e incluso una extraña narratividad. En cualquier caso, son intereses y preocupaciones que desde siempre han sido para Aranberri motivo de análisis y estudio en función de su hacer artístico. En conjunto es una muestra realmente valiosa por lo que ofrece, en cantidad y calidad, y aún más valiosa por las múltiples ideas que aporta para calibrar la polisemia de la palabra “escultura” desde nuestro presente, así como las infinitas alternativas de forma y concepto que todo artista con talento tiene a su disposición. Y si de talento hablamos, sin duda Aranberri no está falto de él. Talento y magnífica trayectoria, pues ha expuesto, entre otras importantes citas, en Documenta 12 y Manifesta 4, pero también en la Kunsthalle Basel, la Fundación Tàpies o el museo de la Secession de Viena. No está nada mal, y esta muestra en uno de los más importantes museos de arte contemporáneo de Europa viene a confirmar y prolongar tan brillante trayectoria.     

         

Luis Francisco Pérez

Luis Francisco Pérez

Crítico y teórico del arte contemporáneo principalmente. Aunque también es comisario de exposiciones. Desde mediados de los ochenta ha escrito y colaborado en y con todas las revistas españolas de arte. .Algunas publicaciones: “Espacios de significado. Ensayos de exposiciones de arte en España, 1983-2003” (Exit Editorial) / “Crítica en el muro. Escritura sobre arte en FB”, (Exit Editorial)

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