La semana del arte en Madrid

por Vera Icon

ARCO 2024. Photo by Nonna Dada

Me piden que haga la crónica de esta pasada edición de la semana grande del arte en Madrid. No he estado en ninguna feria, claro, pero te lo cuento igual. Ya verás como no se nota. En cualquier caso, los de fuera no vienen a comprar arte tampoco. Vienen por las fiestas. Fiestas que fueron las mejores de Europa, pero que ya están de capa caída. Ahora las mejores están en Bratislava y en el DF, me dicen. Todavía recuerdo con cariño aquellas míticas como la olla gitana con redada policial en un conocidísimo palacio, o la fiesta Cruising Bernarda Alba en una nave de materiales de construcción. Si no te suenan es que no estás en el círculo apropiado. Todos los asistentes tenemos algo que callar y no lo compartimos con cualquiera.

En cuanto a las ferias, en la sempiterna semiperiferia del mercado del arte que es Madrid simplemente se repite la fórmula de las ferias fetén (Bazel, Friesse) de la temporada anterior. Por tanto, este año la tendencia es el tapiz, en todas sus vertientes (macramé, repostería, patchwork, telar neolítico, cortina de baño…) y el tema es lo poscolonial de eau de cologne o de toilette. Juntas los dos, y … bingo! Venta a museo de provincia asegurado.

Siempre hay una técnica y un tema de moda en la feria de cada año, y si aciertas puedes sobrevivir con tu galería hasta el año siguiente si no haces muchos dispendios. Pero no desesperes, hay cosas que resisten al tiempo, aunque no diéramos un duro hace unos años. El formalismo zombi sigue vivito y coleando, dios sabe por qué. Los materiales nobles (oro, mármol) son apuesta segura, mezclados o no con combustibles fósiles. La pintura de corte y caballete con ínfulas, claro. La gente todavía vive en casas con paredes. El ‘baby vintage’ suele seguir funcionando también: cosas de los 90 que pasaron sin pena ni gloria en su momento, y que han estado muy mal conservadas, convenientemente enmarcadas ahora en ‘cristal museo’, con su polvo y sus arrugas y manchas de grasa.

Otras cosas que lo petaron hace un par de temporadas están en pleno declive: los desastres cerámicos (cosas que salieron mal en el horno y que se presentan como hallazgos); las versiones de esculturas clásicas hechas con impresora 3D; los collages de cualquier tipo; las instalaciones de maderitas encontradas y coloreadas; el papel moneda intervenido; la fotografía hiperescenificada XXXL; los Rothko de taller; la videodanza.

En fin, que como no os pongáis las pilas con las fiestas como antes, os van a comer la tostada y no va a venir ni el tato a Madrid. De nada, darlings.

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