¿Hay vida fuera de ARCO?

Obra de Concha Jerez en Feijó Gallery en Arco 2024

08/03/2024

por Juan Curto, docente y director de Camara Oscura Galería de Arte

Además del típico recuento de ferias satélite -por muy mal que suene es lo que son- de todos los años por estas fechas, me preguntaba si no habría que ser un poco más críticos a la hora de valorar su aportación a la feria principal. Es de recibo dejar muy claro que un ARCO fuerte es muy positivo para todos, para todo el ecosistema del arte español. Cuanto mejor funcione mejor les irá a artistas, galeristas, comisarios, coleccionistas, etc.

En el libro “En manos de mujeres”, Pablo del Val defiende lo local sobre lo global, el “nacionalismo” en el arte, y que a ARCO se debería venir a comprar arte español (y añado, latinoamericano). Esto suena muy razonable pero, ¿se corresponde a la realidad? De las 205 galerías expositoras de ARCO solo el 35% son españolas, unas 70. Por tanto, de las aproximadamente 200 galerías españolas que aplican a la feria, 130 se quedan fuera, o sea el doble de las admitidas. Yo me pregunto si la estrategia de internacionalización de la feria encaja con las recientes declaraciones del ministro de cultura Ernest Urtasun sobre la urgencia de la internacionalización del arte español. ¿No debería ser ARCO una herramienta fundamental para promover esa internacionalización y obtener visibilidad y relevancia hacia todos los profesionales extranjeros que visitan la feria? La respuesta es obvia pero el problema es que no lo es para todos, ni siquiera para la mayoría de galerías y artistas españoles, con una mayor incidencia en los artistas jóvenes emergentes. Esta problemática merece como mínimo una reflexión: el origen de esta política y su pertinencia en España y en 2024. Por otro lado, una realidad preocupante es que cada vez hay menos galerías españolas en las mejores ferias internacionales como Art Basel. ¿A qué es debido?

Las asociaciones de galerías nos garantizan la profesionalidad y la calidad artística de sus asociados. Si echamos un vistazo a la asociación que nos viene más a mano, que es ARTEMADRID, podemos comprobar que 17 de las 57 galerías no están presentes en ARCO, esto es, un 30%, lo que nos sugiere que hay un amplio margen de galerías que estarían dispuestas a participar en una feria paralela “importante” durante la “Semana del Arte”. A ellas habría que añadir las 130 del consorcio de galerías a nivel nacional, que aportarían otras 25 galerías aproximadamente. La pregunta es, ¿ofrecen las actuales ferias satélite lo que necesitan estas galerías? La respuesta es claramente no. Y no porque lo diga yo, sino porque simplemente no están exponiendo en esas ferias paralelas, con contadas excepciones por supuesto. Siguiendo el hilo de esta tesis, la siguiente pregunta es qué galerías participan en estas ferias. No son extranjeras en su mayoría sino españolas, no pertenecen a asociaciones, y su calidad y su nivel es muy desigual, y en consecuencia el de las propias ferias.

Al igual que ARCO, las ferias paralelas tienen su propia “línea artística” siendo la más pronunciada (y férrea) la de Urvanity, no tanto por su inicial enfoque en el arte urbano sino por el tipo de artistas (ojo, no de galerías) y de piezas que promueven. Un arte muy en el gusto millennial de algunos jóvenes coleccionistas y que desde luego se ha puesto muy de moda: la pintura de temática y visualidad siempre llamativa, efectista, y “arriesgada”, por no decir lúdica o kitsch. Su propuesta de valor es ser “un espacio para explorar los lenguajes más frescos, integrar diferentes códigos estéticos y encontrar nuevas tendencias en el mundo del arte.” Las otras dos ferias a considerar son Art Madrid y JustMad. La primera con su aura de alternativa histórica y contestataria de ARCO y la más antigua de todas, siempre ha tenido una aceptable presencia de galerías extranjeras y una línea más sostenida. La segunda ha pasado por muy diferentes direcciones artísticas, más o menos afortunadas, y su reto sigue siendo remontar, y recuperar el tiempo perdido y la etiqueta de trampolín para acceder a la feria principal que llegó a tener, a modo de LISTE con Art Basel. Visto lo visto, ¿no parece evidente que hay hueco para otra u otras ferias paralelas? ¿O que las actuales deberían renovarse (o morir) y mejorar y adaptar su oferta a las necesidades del mercado?

Para concluir, las galerías y artistas de este país se merecen visibilidad y ventas en unas ferias que realmente sean cómplices de su negocio, y arriesguen y apuesten yendo de la mano. Una relación de dependencia entre ferias, galerías, y artistas no es nunca deseable sino más bien de colaboración, donde el poder de negociación de cada agente se encuentra en un equilibrio razonable. Ahora que podemos dar por finalizada la burbuja de las ferias de arte tras el shock pandémico, la tarea de las galerías es seleccionar la feria más adecuada para cumplir sus objetivos. Y sobre todo, su mayor reto hoy día es poner en valor su propio espacio y recuperar al coleccionista y al visitante. Al fin y al cabo tiene sentido que la mayor parte de tu actividad y de tus ingresos tengan lugar en tu propia casa. La feria tiene su función -“experiencial”, de descubrimiento, y de venta- al igual que tiene su propia función el espacio expositivo, y el estudio del artista.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad