Contra el tiempo (y a favor del tiempo)

Jorge Julve
Dos pasos o tres meses
Galería Daniel Cuevas
Calle de Santa Engracia, 6. Madrid
Hasta el 22 de marzo de 2024

Por LUIS FRANCISCO PÉREZ

En la hoja de galería, y que se intuye escrita por el propio artista, Jorge Julve (Castellón de la Plana, 1989) se pregunta “si la pintura va en contra de nuestros tiempos”, cuestión que parece haber sido recurrente en los tres meses que le ha llevado producir los trabajos que ahora podemos contemplar en la galería. “Los trabajos y los días”, recuerda uno al clásico, o como diría Borges “al Griego”. Lo cierto es que el título –Dos pasos o tres meses– ya nos dio pie para ese recuerdo, pues, en esencia, la exposición es un discurso espacio temporal sobre la práctica pictórica a partir de una consideración performativa de la misma. Es decir, conseguir que la pintura pueda ser también una “acción” susceptible de transformar y enriquecer la realidad doméstica de su hacedor, así como el entorno en el que trabaja. De ahí el rótulo o enunciado de la muestra: la distancia del cuerpo del artista con la tela que le gustaría pintar, “dos pasos”, y la duración, como ya hemos apuntado, del tiempo utilizado en la realización de las obras exhibidas. Pero la preocupación de la que Julve nos hace partícipes -si la pintura es “actual” con respecto a nuestro propio presente- sospecho que es más bien sobre la necesidad o no de insistir en la práctica pictórica “abstracta”, máxime cuando todo parece ir en dirección de hacer entendible la idea del Relato como elemento estructurador de sentido, y que hasta los políticos, como podemos comprobar cada día, lo utilizan con delirante insistencia.

La pintura de Jorje Julve (“abstracta”, sí, o “informal”, o “inteligentemente indeterminada”) posee una complejidad (y una madurez creativa y artística innegables, sin duda) que no se percibe fácilmente, sino que exige una contemplación demorada que poco a poco va desvelando sus principales argumentos e intereses, como si en cada acercamiento visual (de cerca, media distancia, de lejos) viéramos en ella indirectamente otros muchos “relatos” (formas, estructuras, armazones, órganos del cuerpo y raras sintaxis de primitivas lenguas adánicas) que, en principio, no resultan visibles pero que ciertamente están. De hecho, las abstractas composiciones que vemos surgen de imágenes (para nada “abstractas”) que al artista le llaman la atención por diferentes motivos, pero también de fotografías por él mismo realizadas, y a partir de ellas las “traduce” en la tela cual se tratara de una sinécdoque invertida: crear un Todo (la tela pintada) a partir del reclamo visual de un fragmento (trozo, fracción, cacho) de una determinada imagen que es siempre una representación concreta de algo, lo que fuere. Por eso estas magníficas pinturas de Jorge Julve parecen estar siempre en movimiento, contagiadas por los pasos (más, menos) que el artista necesita para encontrar la distancia correcta. Se diría que estas pinturas están movidas por un viento que aligera o densifica las complejas estructuras que las definen, y a su vez ensanchando la interpretación que el espectador pueda hacer de las mismas. Es decir, quien las observa construye su propio relato a partir de infinitas variantes de lo que podemos definir como dramaturgias de la representación abstracta.

(Reproducción de las fotografías de las obras por cortesía de artista y galería)
https://galeriadanielcuevas.com/jorge-julve-dos-meses-o-tres-pasos

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