
FLUJO SERENO DE LAS HORAS
Por Francisco Bautista Toledo
Elena Goñi (Pamplona, 1968) nos propone una pintura plana, descansada en la macha cromática inteligente, la cual muestra una realidad extraída de la mirada racional, evanescente, pero de intensa impregnación en la retina, que traslada la escena a los campos de la recreación de historias imaginadas. Es la mancha quien dirige el ritmo de la acción, impresión sensitiva que marca el relato. Son escenas azarosas, caprichosas, en la que la pintora va depositando imágenes que giran en torno a la existencia cotidiana, sucesos, conocidos, temores, conjuntando todo en un trabajo plástico que se justifica en la expresión del color, mostrado en una combinación sencilla, clara y agradable, evasión luminosa que quiere fundir las formas, diluidas en los destellos desprendidos en un cromatismo ligero aplicado por la pintora.

Plasma la artista paisajes sumidos en la tranquilidad de las horas, adormecidas en la placidez de la existencia, captada en la plenitud feliz, mas es expuesta sin grandes artificios, con serena parsimonia intrascendente, expresión acertada del momento percibido, pues el encuentro feliz surge de lo sencillo, en la intimidad del momento gozoso, que aparece porque sí, sometido a susurros. En otras piezas es el encuentro cotidiano quien domina la imagen contenida en la pieza, en sus momentos íntimos, que coincide con los instantes amables reflejados en su conjunto. Si no, representa a conocidos, en su cotidiana actividad.
Elena Goñi experimenta con la superficie cromática acotada, signo de la realidad trasplantada en flujo tonal que transmite estados emocionales, transcrito según una partitura suave, delicada, que transcurre apacible hacia los universos intangibles del inconsciente. Consigue la artista un trabajo plástico de gran habilidad expresiva, certera técnica y excelente calidad expositiva.

Con el título “Exposición” presenta su obra Elena Goñi en la Galería Fernández Braso (c/ Villanueva, 30, Madrid) hasta el 31 de octubre de 2026.

