
Santiago Ydañez. De Güibia a Boca Chica. Imágenes recuperadas
Del 3 de septiembre al 8 de octubre de 2026
Lyle O. Reitzel Arte Contemporáneo
Av. Gustavo Mejia Ricart 196, Santo Domingo, Distrito Nacional, DO
Hay exposiciones que simplemente cuelgan obras en una pared, y luego están aquellas que realmente construyen un puente, que abren una grieta en el tiempo y nos invitan a cruzarla. «De Güibia a Boca Chica. Imágenes recuperadas», la exposición individual del maestro andaluz Santiago Ydáñez, sin duda pertenece a este segundo grupo.
El pintor jiennense (nacido en Puente de Génave, Jaén, en 1969), es uno de los artistas contemporáneos españoles con mayor proyección internacional. En Santo Domingo, presenta una serie que surge de un encuentro: el diálogo entre su pintura y el archivo fotográfico del médico austríaco Kurt Schnitzer, conocido popularmente como «Conrado», quien documentó la vida en la República Dominicana entre 1938 y 1944.
Schnitzer, un exiliado vienés de origen judío, capturó con su cámara la cotidianidad, la negritud y la sociabilidad en lugares emblemáticos como la playa de Güibia y Boca Chica. Sus más de treinta y ocho mil negativos, que hoy se conservan en el Archivo Nacional de la Nación, son un testimonio antropológico y realista de una época. Pero Ydáñez no se limita a copiar. No transcribe. Re-crea.
La exposición, acompañada por un texto curatorial del ensayista, urbanista y sociólogo Miguel D. Mena, nos muestra cómo Ydáñez transforma la memoria de Güibia y Boca Chica «en una realidad paralela, poética, donde el tiempo vuelve a fluir». Mientras que las fotografías ofrecían un documento, las pinturas de Ydáñez nos permiten «mutar en niño, payaso o lo que nos aligera». El artista inyecta su característico y seductor azul celeste en sus grandes formatos: inmensos bogavantes que sugieren todos los mares del mundo, y las playas caribeñas que se convierten en escenarios de «cierta alegría cósmica».
La obra de Ydáñez, quien se formó en Bellas Artes en la Universidad de Granada y ha sido becado por instituciones como la Fundación Marcelino Botín y la Academia de España en Roma, tiene «esa extraña capacidad de inmersión en esferas múltiples, de halarnos como un imán», como señala Mena. Su pintura, que se encuentra en colecciones como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, se distingue por su enfoque en fotografías, reinterpretando momentos congelados con una mirada que es a la vez distante, inmediata y casi conceptual.
En esta ocasión, el artista andaluz se deja llevar por el Caribe, seducido «por un sol antiguo que logra hacer revivir». Con trazos precisos, Ydáñez consigue que el tiempo que se detuvo en el negativo vuelva a fluir en el lienzo, recuperando esos momentos de diversión en la arena y demostrando que la esencia del disfrute caribeño se mantiene intacta a lo largo del tiempo.
«Si hay un camino a Santiago», escribe Mena en el texto que acompaña la muestra, «también hay otro que el propio Santiago está forjando». De Güibia a Boca Chica. Imágenes recuperadas. es el testimonio de ese camino: un viaje que transita del documento a la poesía, de la memoria a la recreación, del archivo fotográfico de un exiliado austríaco a la mirada de un pintor andaluz. Un puente que conecta la pintura contemporánea española con la memoria histórica dominicana.

