
Marina Puche. Las flores de mi vida. 2026. Mixta sobre lienzo. 108 x 90 cm
Recorridos. Una cartografía artística
Hasta el 10 de septiembre de 2026
Galería Alba Cabrera
Carrer de Joaquín Costa, 4, L’Eixample, Valencia
Es el broche de oro de la temporada: un mapa creado por muchas manos donde se entrelazan las miradas más vibrantes del arte contemporáneo. Bajo el título Recorridos…, la Galería Alba Cabrera de Valencia reúne hasta el 10 de septiembre a una decena de creadores que han marcado el ritmo expositivo del año. Figuras como Eva Armisén, Marina Puche, Eusebio López, Vicente Pelegero, Felix Coll, Forner –jugador de pinturas– y Rodrigo Sancho, quienes han tenido muestras individuales en la galería y en ferias durante estos meses, se reúnen ahora en un ejercicio coral. Y lo hacen, por primera vez, junto a las propuestas inéditas de Ramón de Cárdenas, Javier Miranda Cartas y Mayesa Mira, tres nombres que se suman a este diálogo para enriquecerlo con nuevas perspectivas. La exposición se despliega en dos salas que se han transformado en senderos, en itinerarios abiertos a la deriva del espectador.
No hay un recorrido único ni una mirada privilegiada: cada obra es una estación, cada pared un cruce de caminos. Las piezas, que desafían cualquier convención sobre la escala, van desde el susurro íntimo del pequeño formato hasta la rotundidad elocuente de los grandes lienzos, y en ese tránsito invitan a descubrir cómo unas obras conversan, se responden y se conectan entre sí. Pero Recorridos… es mucho más que una muestra colectiva. Aquí, la pintura y la escultura dejan de ser meros soportes para convertirse en estaciones de un mismo viaje: un viaje que comienza en el lirismo del paisaje, atraviesa la abstracción más conceptual y desemboca en un horizonte común. Ese horizonte no es otro que el de cuestionar los límites de la percepción, el tiempo y la materia, esos territorios fronterizos donde el arte siempre encuentra su razón de ser.
Así, Recorridos… se convierte en un lugar , una especie de cámara de ecos donde las miradas se entrelazan y las interpretaciones se multiplican. Es, una invitación para que cada visitante deje su propia huella entre lenguajes diversos, para que se pierda y se redescubra en ese bosque de formas y significados. Porque en el arte, al igual que en la vida, caminar siempre significa encontrarse.

