Sin título, 2020. Acrílico, tela. Joan Saló. Foto: Pepe Cañabate.

JOAN SALÓ Y DAVID MORENO “Entre líneas”

Por Alejandra Cerquera Kilby

La pintura y la escultura son dos lenguajes visuales que abordan lo real, lo imaginario o lo fortuito desde perspectivas diferentes. Cada una posee una aproximación propia, aunque compartan elementos en común. La presente exposición reúne las pinturas de Joan Saló (Igualada, España, 1983) y las esculturas de David Moreno (Barcelona, 1978), dos artistas plenamente autónomos en sus propuestas, cuyas obras evidencian abordajes distintos que oscilan entre lo perceptual y lo sensorial, generando una resonancia emocional y cognitiva en el espectador. El aspecto que comparten radica en que ambas son creaciones e interpretaciones personales que, mediante materiales y recursos diferentes, se dirigen a nosotros como observadores y, al mismo tiempo, como partícipes activos de la experiencia estética, al apreciarlas y compartir nuestras impresiones con otros, identificándonos con una o varias de las obras expuestas.

Joan Saló

La propuesta pictórica de Joan Saló desafía al observador, quien trata de encontrar referentes conocidos para abordar la obra, pero se encuentra con un lenguaje muy propio del artista, que nos indica que es necesario entrar más en su mundo, que es muy perceptual y generador de sensaciones. ¿Qué representa emocionalmente? ¿Qué efecto perceptual causa en mí?

Sus líneas gestuales y sus trazos de color buscan claramente la verticalidad y/o la horizontalidad paralela. Son el punto de partida de su lenguaje, que a su vez, le permiten construir un mundo propio, donde nos podemos sumergir, abstraer, cayendo en un universo inesperado.

No son campos de color homogéneo; más bien, atmósferas de color como fondo, o mutaciones de color, que se someten a un entramado lineal que tiene una fuerza lógica de dirección, es casi una predictibilidad de lo que pasa. Allí, el observador no puede encontrar la curva manifiesta, lo sinuoso, es un mundo de líneas que rehúsan ese trayecto. Y esto produce una estética de belleza peculiar, porque se reduce la lucha entre las formas lineales, se definen claramente los propósitos y el sentido de lo que sucede, tiene una clara intencionalidad.

Se llega así, a una tendencia al orden, dentro de una libertad espacial de variación, en factores como: la ubicación, la densidad, la direccionalidad y el color. Es una sensación atmosférica del orden como necesidad, del sentido como significado, en medio de lo aleatorio y caótico. Es una obra con intención, que transforma la percepción de elementos estéticos, pasando de lo objetivo observable a lo subjetivo, logrando comunicar y trascender.

Capturado en el espacio I, 2025. Acero inoxidable, Tig, pintura. David Moreno. Foto: Pepe Cañabate.

David Moreno

Las esculturas de David Moreno logran una movilidad y transparencia que no es posible en esculturas macizas, que usualmente descansan sobre el suelo, donde la superficie del objeto esculpido, creado o encontrado, establece un límite físico de percepción.

Las varillas de acero que las componen indican una fuerza estructural y una demarcación de espacio, planteando también movimiento y conexión, logrando una ilusión de fluidez y dirección, donde lo aparentemente inconcluso, nos genera la sensación de que estamos ante una parte de la obra, no un todo, es un fragmento que se ha materializado y que “casualmente” pasó por allí, y que, al parecer, hace parte de una realidad mayor. Se aleja absolutamente del estatismo y de la sensación de estar ante algo terminado que es carente de iniciativa adicional o dinámica propia, su obra no tiene “principio ni final”, aparentemente.

El ser humano es así, tiene estructuras casi inamovibles de pensamiento, experiencias y convicciones que sostienen o conforman su identidad, las cuales puede modificar si lo considera relevante, para desplazarse, en su conjunto, en el mundo interpersonal, social y cultural.

Los conjuntos de varillas, que se unifican y sostienen en cuadrados, fluyen indicando una dirección ascendente o descendente, teniendo identidad propia, pero también capacidad de interactuar con otra estructura similar. No solo hay movimiento y encuentro, se genera también la sensación de flujo de aire al interior y está presente la habitabilidad de los espacios generados por las varillas limitantes, como las vivencias que se vuelven recuerdos etéreos, llenos de significado y sentido. Un conjunto de varillas entramadas puede descender, y luego dar un giro que la proyecta en la dirección opuesta, pasando del descenso al absoluto ascenso, para luego, repetir el giro, pero ahora, incorporando una rotación, cambiando de dirección nuevamente, como si tuvieran vida propia.

Todas estas estructuras, que definen una forma, la asumen como si fuera una construcción de identidad, que no se agota en sí misma, sino que se mueve con intencionalidad, como un ser humano que navega la existencia, con sus limitaciones, pero con directividad y propósito.

La exposición “Entre Líneas” estará hasta el 10 de septiembre, en iGallery, Galería de arte contemporáneo. Visitas bajo cita previa:  +34 639679738, info@igallery.es

Calle Pablo Iglesias 1.  Palma de Mallorca. Islas Baleares

Hoja de sala: Alejandra Cerquera Kilby

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