Leer para escribir

Pedro Medina. Islarios de contemporaneidad. II. El proyecto del mundo. Ad Hoc. 2025.

Por Carlos Jiménez

Empiezo la reseña de Islarios de contemporaneidad. El proyecto del mundo, por donde corresponde. O sea, por su título, que ciertamente nos proporciona indicios de su contenido, así como de las tomas de partido y del marco conceptual elegido por su autor para ordenar e interpretar el copioso material bibliográfico y factual que ha utilizado para escribirlo. 

Empiezo por Islarios, plural de “islario”, un término que según la RAE es la descripción o el mapa de las islas de un área geográfica. Estos islarios de Pedro Medina anulan sin embargo esta disyuntiva porque son a la vez descripción y mapa, como puede comprobarse con su lectura. Todos sus nueve capítulos contienen descripciones de las correspondientes islas a las que se refieren y cuatro de ellos incluyen mapas, la mayor parte de ellos medievales, e incluso coordenadas geográficas comúnmente utilizadas por la navegación aérea y marítima.

El capítulo noveno, Constelaciones de contemporaneidad, obra como resumen cartográfico del libro presentando 8 representaciones gráficas de los contenidos de los capítulos anteriores, compuestas usando el método Obsidian.  Así como un código QR, precedido por la advertencia de que “nuestro cosmos esta en expansión, pues se irán creando nuevos nexos a medida que pasa el tiempo”. Y acompañado por un pie de foto que invita a utilizarlo para la “visualización On line de la evolución de las constelaciones de la contemporaneidad”. Aquí creo descubrir porque razón Medina utilizó el plural de islario en el título de esta obra. Su “islarios” es una suma de islarios, o sea de mapeos de archipiélagos, por lo cual el conjunto puede ser identificado metafóricamente con el cosmos o el universo que, en la versión que ofrece actualmente la astrofísica es, un conjunto de galaxias en expansión.  Es lo que ha hecho Medina.

“Contemporaneidad”, el otro componente del título de este libro, es evidentemente un término de naturaleza temporal, distinta por lo tanto de la meramente espacial de toda cartografía. Por lo que el titulo podría definirse como una cartografía del tiempo, que es posible justamente porque es la cartografía de un universo en expansión que, en este caso, no es el de las galaxias, sino el ciber espacio. “El espacio virtual global generado por las redes informáticas (como internet) donde las personas pueden recibir información, comunicarse e interactuar”.

El fundamento técnico insoslayable de todas las definiciones de “contemporaneidad” que circulan por la red, es precisamente la red. Lo contemporáneo por antonomasia es la red. Su existencia es condición necesaria de las actuales definiciones de contemporaneidad. Y supone de hecho una ruptura con la distinción establecida por historiadores modernos entre Edad Moderna y Edad Contemporánea e incluso por la establecida por historiadores posmodernos entre modernidad y postmodernidad. Pedro Medina es plenamente consciente de esta determinación y de los enormes cambios económicos, culturales y políticos generados por la universalización de la red. Como lo demuestra la estructura estos Islarios y como lo demostró la primera entrega de los mismos.

Por lo demás, los dos son libros en un sentido que excede o sobrepasa los límites del libro, tal y como el mismo fue definido por Marshall McLuhan, en su obra clásica La galaxia Gutenberg.  Ambos libros han sido compuestos como un conjunto de hipertextos, o sea de textos que remiten continuamente a otros textos, cada uno de los cuales tiene a su vez la capacidad de remitir a otros. En un movimiento expansivo que semeja al de las galaxias que se alejan de sí mismas a una velocidad cercana a la luz, según los teóricos del Big bang.

El carácter hipertextual de los Islarios de Medina guarda cierta relación con un experimento literario como el de Rayuela, la novela de Julio Cortázar que, en su encabezamiento, incluye un método de lectura.  Esta novela, advierte en el mismo Cortázar, puede leerse de manera tradicional, leyendo un capítulo después de otro. O puede leerse siguiendo el orden establecido en la tabla que ordena los capítulos de otro modo. Medina también propone una lectura convencional y otra, la de los “Itinerarios alternativos”, que empiece en Il sogno dell´Utopia, en la página 51. Tanto él como Cortázar quieren dar pie a que el lector elija su propia ruta su propio itinerario de lectura, porque al fin y al cabo cada capítulo es como una isla que cuenta por sí misma, aunque sea en definitiva parte de archipiélago, que como todos los archipiélagos tienen de común, además, el mar, como lo afirma de hecho Medina en estos pasajes de este nuevoIslario:

“El libro que ahora comienza mantiene el espíritu de los primeros islarios, cuya forma asimila el fragmento y las lógicas digitales para representar la experiencia de la época y el diagnóstico de la contemporaneidad. (…) implica la posibilidad de elegir diversas rutas para leer sus contenidos siguiendo las indicaciones de los diferentes enlaces diseminados por el texto… se puede navegar por sus aguas sin necesidad de haber desembarcado en el primer puerto”.

Todavía hay algo más. El carácter hipertextual del libro permite la transformación del lector en escritor, la transformación que Walter Benjamin consideraba el objetivo deseable de una obra escrita que fuera congruente con la técnica moderna. “El escritor que no enseña a escribir a otro escritor no enseña a nadie” sentencia en “El escritor como productor”, la ponencia que Benjamin presentó en abril de 1934 en el Instituto de Estudios del Fascismo de París. No se refería a los talleres literarios convencionales sino a la lección cotidiana de escritura que ofrecen los diarios, que estimulan e invitan al lector a escribir cartas a la dirección. Para informar, para rectificar, para protestar, para confirmar etcétera. Para escribir, en definitiva. La red ha multiplicado exponencialmente esta enseñanza y esta posibilidad.

 Medina lo hace invitando al lector a componer su propio libro, agrupando los capítulos de la manera que mejor satisface a sus expectativas, guiado por la correspondencia entre dichas expectativas y los títulos de los mismos. De hecho, yo he practicado este método en mi cuenta de FB, con este y con el anterior Islarios, siguiendo el ejemplo ofrecido por 62. Modelo para armar de Cortázar, colección de fragmentos derivados del capítulo 62 de Rayuela, que el lector desdoblado en escritor, puede ordenar o reordenar a voluntad para otorgar sentido al conjunto. En el encabezamiento de la mayoría de los capítulos de Islarios, Medina incluye una sección que puede interpretarse como una receta que incluye estos apartados Rutas turísticas, Personajes ilustres, Destinos cercanos, Literaturas y referencias. Estos son los ingredientes con los que Medina compuso el capítulo al que se refieren. Y son desde luego una invitación a que tú como lector, te transformes en escritor de tu propio capitulo.

La invitación la ratifican su declaración de que en estos Islarios ha hecho de la “experimentación narrativa un lugar en el que aventurarse, donde la escritura es el medio de para una libertad expresiva capaz de hacer emerger el pensamiento desde asociaciones diferentes de las habituales”. 

Ocupémonos ahora del subtitulo del libro: El proyecto del mundo. Cuando se le lee por segunda vez, resulta enigmático, o por lo menos insuficiente. ¿Quién es el autor de ese proyecto? ¿Qué o cual es el sujeto de este proyecto? ¿Es el proyecto del mundo?  Pedro Medina da una respuesta a estos interrogantes: el mundo es un proyecto y los autores son los artistas, el mundo es obra de los artistas.  Artistas que deben cuestionar y criticar el mundo dado para contribuir así a la emergencia de un nuevo mundo, opuesto o al menos diferente del mundo dado, en el que tengan una importancia crucial tanto el habitar como la generación y expansión de comunidades libremente elegidas.

Pedro Medina. Islarios de contemporaneidad. II. El proyecto del mundo. Ad Hoc. Cendeac. 2025.

También se recomienda la lectura de:

Pedro Medina. Islarios de contemporaneidad. Anomia digital y critica de perspectivas múltiples. Ad hoc. Cendeac. 2023   

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