
Christian Lagata. Metal del verano
Del 21 de noviembre de 2025 al 17 de mayo de 2026
Comisario, Marc Navarro
CAAC. Centro de Creación Contemporánea de Andalucía
C/ Carmen Olmedo Checa s/n, Córdoba
La exposición «Metal del verano» de Christian Lagata (Jerez de la Frontera, 1986), en el C3A de Córdoba, presenta una colección de obras creadas en el último año utilizando materiales industriales y técnicas de arquitectura informal. Estas piezas recrean espacios de convivencia para objetos e intervenciones arquitectónicas que, aunque buscan una integración en el espacio, tienen un carácter algo discordante. Esta mezcla de elementos le da a la muestra una sensación de latencia, como si fuera un sistema abierto que se adapta a las condiciones arquitectónicas ya existentes. El título, inspirado en un verso de José Manuel Caballero Bonald, evoca los meses cálidos y sugiere la transferencia de cualidades ambientales a los materiales, en este caso, el metal, como un medio de transformación.
El interés de Lagata por la «arquitectura oculta» es fundamental en su trabajo. Esto se hizo evidente cuando el artista pidió acceso a los pasadizos técnicos no públicos del C3A, un edificio diseñado como una colmena. Estos espacios, que albergan la infraestructura esencial del centro (como sistemas de temperatura y electricidad), son las «tripas» del edificio: una estructura austera y despojada, que permanece oculta a la vista convencional. Este interés no es algo nuevo; Lagata busca dar a sus esculturas una apariencia infraestructural o hacer que la infraestructura sea el foco principal de su representación.
El enfoque de Lagata consiste en identificar modelos arquitectónicos, materiales y métodos de fabricación que él llama «arquitecturas ocultas». Durante sus paseos por la ciudad, presta atención a elementos como sistemas de drenaje, cajas de control, conductos o vallas, sin hacer distinciones basadas en su funcionalidad. Lo que une a estas estructuras es su naturaleza improvisada y a menudo temporal, que llena vacíos en el diseño de edificios o planes urbanos. Prioriza la practicidad y un principio de «intervención mínima» sobre los criterios de integración estilística, posicionándose en los márgenes de la arquitectura convencional.
Las «suturas urbanas» enriquecen el lenguaje escultórico de Lagata, manifestándose en una variedad de escalas que van desde lo doméstico hasta lo urbano, como al incluir verjas o elementos de mobiliario urbano. Al considerarlas objetos de estudio, el artista aprecia métodos constructivos que, al igual que la «arquitectura no-humana», se encuentran en los márgenes de las narrativas dominantes. Su trabajo se edifica en oposición a conceptos de desposesión y transitoriedad; sus suplementos arquitectónicos parecen responder a un sentido de urgencia más que a la búsqueda de soluciones permanentes, actuando como reflejos de un impulso constructor. La diversidad de las piezas en «Metal del verano» parece destinada a observar la inercia del acto constructivo como un fenómeno variado. Aunque las «arquitecturas ocultas» se proyectan bajo ideas de eficiencia, en su imperfección y precariedad guardan la memoria de su creación, un inventario de gestos irrepetibles. Como menciona la cita del poeta Aldo Pellegrini que se incluye en el texto, construcción y destrucción son mecanismos que van de la mano. La experiencia de recorrer la exposición es ambigua porque Lagata sitúa su práctica en el límite entre ambos actos, creando un entorno regido por la indeterminación donde el espectador se siente a la vez huésped e intruso, en un espacio donde los contornos de la percepción se desdibujan entre el nido, la madriguera y la imagen de un templo en ruinas.

