
Teresa Correa. Madre
Entrevista a Teresa Correa
El 22 de octubre, Teresa Correa presenta su performance «Herida de espejo con tijera» en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Aprovechamos esta oportunidad para dialogar con ella y profundizar en su proceso creativo, investigando las ideas y emociones que dan forma a una obra tan única.
Por Mareta Espinosa
ME. El 22 de octubre realizas la performance “Herida de espejo con tijera” en el Thyssen y está concebida específicamente para el Museo Nacional Thyssen Bornemisza ¿Cómo dialoga tu obra con la arquitectura del museo o con las obras maestras que alberga? ¿Es una confrontación, un complemento o algo totalmente distinto?
M.E. Podrías hablarnos del concepto central o la idea que impulsa esta performance. ¿Qué cuestiones (sociales, políticas, personales, artísticas) quieres poner sobre la mesa con tu cuerpo y tu acción?
T.C. Creo que estas dos primeras preguntas se pueden contestar en una sola respuesta; como bien dices mi performance es un site-specific para el Museo Thyssen a partir del diálogo que establezco con una de las obras de la colección del museo, “Mujer ante el Espejo”, de Paul Delvaux, 1936. Este museo, lleno de historia y arte, y esta obra en concreto se convierten en el espacio perfecto para contar mi propia experiencia de superación y resistencia. La figura femenina enigmática de Delvaux me llevó a reflexionar sobre cómo se perciben y valoran los cuerpos en un mundo y en un momento en el que existe un canon que ni nos reconoce ni nos acepta, cuestiono qué cuerpos merecen ser vistos, tocados y recordados, de esta manera mi acción se convierte en un acto de visibilidad.
En el centro de la acción está la tijera que simboliza las intervenciones médicas que he vivido tras superar dos cánceres de mama, a medida que voy cortando el vestido que llevo, hecho con papel con el que se protegen las obras de arte, estoy abriendo un espacio para la diversidad de los cuerpos y la necesidad de ser escuchadas, cada corte quiero que sea una liberación para mi cuerpo y para el de las compañeras que me acompañan. A través de mi performance quiero plantear preguntas sobre la representación y el valor de cada cuerpo y que sea un acto político que desafíe al canon, me refiero al canon occidental heteropatriarcal y blanco que muchas veces nos excluye y limita.

Teresa Correa. Herida de espejo con tijera
M.E Tu performance, en la que interactúas con tu propio busto mastectomizado, se exhibe en un museo tradicional con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama. ¿podrías comentarnos sobre cómo esperas que este acto de gran vulnerabilidad personal transforme, aunque sea de manera temporal, el espacio del Thyssen y la percepción del público acerca de qué cuerpos, historias y realidades merecen ser visibles y dignos de contemplación en nuestras instituciones culturales?
T.C. Me encantaría contestar a esta pregunta de manera categórica que Sí, que vamos a darle la vuelta del revés a las cabecitas de las personas que nos acompañen, no lo sé, lo que sí sé y estoy segura al 100 por 100 es que el final de la performance es un acto colectivo muy potente y valiente de resistencia y solidaridad, las maravillosas mujeres , algunas de ellas pertenecientes a la asociación IN , que me van a acompañar con sus cuerpos no normativos marcados por diversas experiencias- cicatrices de mastectomías, cuerpos diversos en tamaño y forma, pieles tatuadas con historias de supervivencia, se van a posicionar junto a mi frente al cuadro de Delvaux y juntas vamos a formar un frente unido de corporalidades disidentes, desafiando las representaciones tradicionales de la feminidad y reclamando nuestro espacio en el museo y en la sociedad, también junto a ellas quiero que seamos todas un cuerpo que simbolice la resistencia frente a un sistema sanitario, -me refiero a la problemática estos días en los medios con respecto a la demora en los diagnósticos de tumores de mama-,que a veces falla en ofrecer respuestas rápidas y efectivas
M.E.Tu obra ‘Desmesurada-mente’ 2021, es un diálogo muy palpable con el patrimonio y la historia de Canarias. En el contexto tan distinto del Thyssen, ¿cómo se traduce o transforma esa reflexión sobre tus raíces? ¿Veremos referencias tangibles o será más bien una influencia abstracta o gestual?
T.C. Leí una vez que una artista no debe obviar su lugar de enunciación y el mío es Canarias, allí vivo, pienso y trabajo, por lo tanto esa condición de isleña que no sé nunca muy bien qué quiere decir, pues uno de los rasgos de la isla más fascinantes para mi es su propia indefinición, va siempre conmigo, por lo tanto como la isla, yo también soy un proceso en constante transformación, y esto se materializa en un ovillo de hilo carreto, lo llamamos así por aquí, un ovillo de hilo o cuerda de fibra natural que ha ido evolucionado con el tiempo en cuanto a los materiales con los que se confecciona pero que desde las primeras poblaciones que llegaron a las islas se viene utilizando para todo tipo de usos, tanto para la pesca como para la ganadería, el uso doméstico, la agricultura … el último amarre de esas maletas que emigraron a América buscando una vida mejor como fue el caso de mi padre y de tantos canarios y canarias. Es un elemento que utilizo muy a menudo en mis trabajos y que para la performance lo voy a utilizar para sujetarme los pliegues de papel a la cintura y lo dejaré que caiga al suelo y el hilo que se vaya soltando del ovillo me acompañe en la performance. También en la obra que mencionas en la pregunta yo dialogaba con una de las colecciones del Museo Canario (Museo de arqueología y prehistoria) de Las Palmas, ahora voy a dialogar con una obra de un pintor surrealista de la colección de pintura surrealista del Museo Thyssen.

Teresa Correa. Desmesurada-mente
M.E. Sociología, fotografía, performance. Para ti, ¿son herramientas separadas que usas según la necesidad, o son facetas de un mismo lenguaje con el que investigas la realidad?
T.C. Todo se relaciona de una forma inconsciente, la fotografía es la herramienta que me permite materializar muchas de las veces procesos de investigación que emprendo sobre temas que me interesan, la sociología está ahí en el fondo de mi cabeza, pero creo que la investigadora que llevo dentro nació cuando estudiaba la carrera, en la facultad aprendí una metodología que me ha servido mucho para investigar temas que me interesan y que tienen que ver con la arqueología, la antropología, los museos y como se gestionan las colecciones, los objetos que se custodian en los depósitos y almacenes de los museos, y la performance es el vehículo que me permite expresar de manera más directa y visceral las cuestiones que me preocupan o interpelan, es donde confluyen mi parte activista y mi parte artista, ambas me permiten abordar mejor temas políticos, sociales y colectivos de forma más inmediata. Al ser la performance un arte vivo me coloca en una situación donde no tengo control total sobre lo que puede suceder ya que la reacción del público es impredecible, esto me encanta porque le añade un elemento de riesgo y espontaneidad a mi trabajo y hace que cada situación sea única .
M.E. En la performance, la presencia del público es fundamental. ¿Qué rol le asignas al espectador? ¿Es un testigo pasivo, un cómplice involuntario o su energía modifica de alguna manera el desarrollo de la acción?
T.C. Yo quiero creer que el público que asiste a una performance sabiendo que va a una performance, salvo excepciones claro, es un público a priori cómplice, si la acción te recorre, se genera una energía que se suma a la tuya y se vuelve casi matérica, la sientes, conectar con el público es una experiencia brutal pero también puede serlo el no conectar pues creo que es una oportunidad para explorar los límites de la interacción, también querer establecer distancia o desconexión con el público al ser la performance un espacio de experimentación, hace que cada cual sea libre de cuestionarse sus propias reacciones y expectativas.
M.E. Más allá de los desafíos estructurales que conocemos, ¿cuál ha sido el reto más personal que has enfrentado por el hecho de ser mujer en tu desarrollo como artista?
T.C.Sufrir el lado oscuro de la cuota femenina en el arte en alguna ocasión.

Teresa Correa. Proyecto: Lo menos tierra de la Tierra.
M.E. Después de esta cita en el Thyssen, ¿hacia dónde se dirige tu trabajo? ¿Hay algún proyecto o exploración nueva que te entusiasme especialmente y en la que ya estés trabajando?
T.C. Estoy finalizando un proyecto en el que he estado completamente entregada estos dos últimos años que explora las huellas que dejaron las primeras poblaciones en las islas y su relación con el paisaje, si hubo una vez contacto cultural entre Canarias y el Continente Africano, este paisaje primero es la constatación, ésta es una hipótesis que como artista me permito defender. Comencé fotografiando superficies y marcas lo que me permitió crear un archivo nuevo que reflejara estos espacios. A partir de ahí he estado desarrollando un ensayo que imagina la isla (las ocho) como un espacio transitivo, nuestros orígenes y recuerdos no son solo hechos, sino narrativas que construyeron y que en la isla seguimos construyendo. El proyecto también me ha hecho pensar en el futuro, no tengo barita mágica, ni intento predecir nada, sino explorar diferentes posibilidades sobre cómo estas historias pueden influir en el uso del territorio, sobre este tema acabo de terminar una pieza de video performance, y finalmente, todo esto culmina en “Lo menos tierra de la Tierra”, una isla compuesta que reúne fragmentos de todas las islas. En lugar de una geografía fija y esencial he buscado retratar la isla como un espacio en constante evolución donde diferentes relatos e imágenes se entrelazan para proponer otras formas de conectar con este territorio tan frágil y fragmentado.
Quiero agradecer a Semiramis González por incluir mi performance en el ciclo, especialmente durante la semana internacional del cáncer de mama y también al Museo Thyssen, por hacer todo esto posible y al Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas de Gran Canaria que colabora con el Thyssen para que las artistas canarias podamos participar de este ciclo “ Visión y presencia”. Y no podían faltar en estos agradecimientos, la actriz Ruth Talavera que me acompaña en esta performance y a las maravillosas mujeres que comparten sus historias conmigo.

