
Miguel Benlloch. Bajar la voz
Hasta el 5 de abril de 2026
CAAC – Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.
Calle Américo Vespucio, 2, Sevilla
El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) en Sevilla presenta la primera gran exposición individual dedicada al artista y activista Miguel Benlloch (Loja, 1954 – Sevilla, 2018). Con el título «Bajar la voz. Miguel Benlloch”, la muestra estará abierta al público desde el 9 de octubre de 2025 hasta el 5 de abril de 2026, y ofrece un recorrido exhaustivo por la obra de un creador que desdibujó las fronteras entre el arte, la vida y la militancia política.
Comisariada por Rafa Barber Cortell y Enrique Fuenteblanca, la exposición incluye una selección de obras audiovisuales, gráficas, documentales, sonoras y de vestuario que abordan los ejes temáticos fundamentales de Benlloch. No obstante, lo más característico de este proyecto es su enfoque expositivo. Alejándose de la lógica del cubo blanco, las piezas se distribuyen de manera no cronológica a través de los intersticios y espacios liminales del conjunto monumental de Santa María de Las Cuevas, estableciendo un diálogo directo con la historia del edificio, que ha sido monasterio, fábrica y cuartel antes de convertirse en museo.
El recorrido se estructura mediante una señalización de esferas iridiscentes que, en lugar de orientar al visitante de manera lineal, fomentan la desorientación y la deriva, integrando así conceptos esenciales en la obra del artista. La exposición se desarrolla a través de diversas estancias. En las capillas de Santa Catalina y San Bruno, un conjunto de obras investiga la relación entre lo sagrado y lo profano, con piezas como ‘Hendido por un rayo’ (1992) o ‘San Sebastián’ (1993).
El Patio Prioral y el Patio de Pérgolas agrupan trabajos que exploran la cotidianidad y los afectos, como la serie fotográfica ‘Tipotopotropos’ (1998-2016), donde Benlloch interpreta diferentes personalidades.
Por otro lado, La Bodega, un espacio subterráneo, alberga obras relacionadas con la clandestinidad y la acción política, funcionando como un archivo vivo de su pensamiento activista. El cierre del recorrido se lleva a cabo en la Capilla de la Magdalena, que reúne obras en torno a su lucha contra los binarismos identitarios y las marcas de género, clase y raza. Aquí se rememoran acciones pioneras como ‘Tengo tiempo’ (1994), donde el artista se despojaba de diversas vestimentas, un gesto que revisitó dos décadas después en ‘El Fantasma invidente’ (2018).
La exposición se complementa con un sistema de códigos QR que conecta con el Archivo Miguel Benlloch, y con un programa de activaciones que incluye conferencias, como la del filósofo Paul B. Preciado, y performances. ‘Bajar la voz’ no es solo un homenaje; es una experiencia que invita a sumergirse en el legado de un artista para quien el hacer cotidiano era una búsqueda constante de un arte inseparable de la vida, una ética de la inquietud que resuena con fuerza en el presente.

