Fachada Centro. @ Fernando Ferreira

El New Art Centre abre sus puertas

El próximo 2 de octubre abrirá sus puertas en Reus el New Art Centre, un nuevo espacio de referencia en el panorama cultural europeo. Su inauguración no es una apertura más en el calendario, sino el inicio de un proyecto que llevaba más de veinte años gestándose y que ahora cristaliza como un organismo vivo dedicado al arte tecnológico. El NAC no es un museo tradicional, tampoco un laboratorio cerrado ni un mero almacén de obras. Es todo eso a la vez y mucho más. Es un sistema en funcionamiento que entiende la conservación, la producción y la exhibición como partes inseparables de una misma práctica.

El Centro ocupa 3.000 metros cuadrados e integra en continuidad 700 metros de salas expositivas, 500 de talleres y laboratorios y 1.500 de almacén especializado. Esa infraestructura no está pensada como simple soporte sino como cuerpo activo. Los visitantes no entrarán en salas congeladas en un tiempo fijo, sino en un circuito en el que se calibran obras, se hacen pruebas, se documentan procesos y se restaura lo que la tecnología transforma con el tiempo. La experiencia pública incorpora lo que normalmente permanece oculto, desde los ensayos técnicos hasta las decisiones curatoriales que configuran en cada momento lo visible.

Exhibition Room © Pau Frigola

La exposición inaugural, Hello World!, se presenta como el primer gesto de este organismo en marcha. Más que una muestra puntual, funciona como una declaración de principios: un recorrido histórico y al mismo tiempo prospectivo que se inserta en la lógica dinámica del Centro. Su carácter no es estático, sino evolutivo: una exposición viva que se transforma con el movimiento de las obras, los programas y los públicos, reflejando en su propio funcionamiento la naturaleza cambiante del arte tecnológico. En este sentido, Hello World! se concibe como un dispositivo activo para renovar la relación entre arte, tecnología y sociedad en el marco de una Europa que apuesta por la sostenibilidad, la innovación y la inclusión.

Espíritu y fundamentos
El New Art Centre nace con una visión matrística, sistémica y orgánica. No suma espacios, compone vínculos. No es un conjunto de programas, es una arquitectura operativa que se reescribe con cada gesto, con cada obra y con cada relación. Es un lenguaje en uso. Su espíritu se apoya en tres ejes conceptuales que provienen de la cibernética y del pensamiento crítico contemporáneo. Humberto Maturana situó lo matrístico como una forma de organización basada en el cuidado y la cooperación, una red de interacciones en la que lo interno y lo externo se entrelazan en dinámicas colaborativas. Heinz von Foerster nos recuerda que el observador forma parte del sistema que describe, reforzando la idea de que toda interacción es también un acto de co-creación. Donna Haraway amplía esta perspectiva al señalar que habitamos un mundo hecho de ensamblajes y de relaciones híbridas entre humanos, máquinas y organismos, un ecosistema de simbiosis y dependencias que obliga a pensar la tecnología no como herramienta aislada, sino como un medio cultural y político. Estas tres perspectivas se entretejen en la práctica del NAC, que se concibe a sí mismo como un cuerpo híbrido, un ensamblaje vivo donde la tecnología no es un fin en sí mismo, sino un medio para producir experiencias estéticas, vínculos sociales y conocimientos compartidos.

Non Dimensional Cities – Marnix de Nijs © Pau Frigola


Conservación dinámica
El Centro responde además a un reto estructural: el arte tecnológico precisa de una conservación dinámica, capaz de acompañar los procesos de actualización y transformación propios de los medios que utiliza. Peter Weibel advertía que hasta un setenta por ciento de las obras creadas en las últimas décadas se han perdido, en gran parte debido a su menor integración en el mercado tradicional del arte, lo que implicó que fueran a menudo los propios artistas quienes asumieran la conservación de sus obras, con la complejidad que ello conlleva en este campo. Sin embargo, esta situación también abrió un espacio fértil para la experimentación y la búsqueda de modelos alternativos de apoyo. Hoy el escenario es diferente: junto a esas fuentes diversas de sostenibilidad, la integración del arte tecnológico en el mercado está creciendo de forma constante, generando nuevas oportunidades. En este contexto, el NAC marca un antes y un después: devuelve la responsabilidad de la preservación a un marco institucional y colectivo, descargando a los artistas de una tarea que nunca debió recaer en solitario sobre ellos. Su propuesta se concreta en un almacén activo, protocolos de preservación y servicios abiertos a artistas, instituciones y colecciones. Aquí conservar no significa congelar, sino mantener vivo. Documentar no es archivar en silencio, sino compartir procesos. Exponer no es solo mostrar el resultado, sino abrir la cocina, el taller, el laboratorio.

Un largo camino
El New Art Centre es el resultado de un largo camino y de un proyecto que ha crecido paso a paso. Sus raíces se remontan a 2003, cuando se creó el Premio Beep de Arte Electrónico por iniciativa de Andreu Rodríguez Valveny, pionero de la industria tecnológica, y de Marie-France Veyrat, artista multidisciplinar que ya integraba la tecnología en su discurso, con la colaboración y el impulso intelectual de Arnau Puig. Aquel gesto pionero abrió en España un espacio de reconocimiento para un arte que apenas encontraba visibilidad en el contexto institucional.

En 2006 el premio se consolidó como Premio ARCO-BEEP de Arte Electrónico, en el marco de la feria ARCOmadrid. Fue entonces cuando se produjo el encuentro entre Marie-France Veyrat, Andreu Rodríguez Valveny y Vicente Matallana, inicio de una complicidad que ha perdurado en el tiempo y que ha sido decisiva para que este proyecto creciera con coherencia y continuidad. Esa alianza permitió imaginar un horizonte más amplio: no solo premiar y coleccionar obras, sino darles un contexto estable de cuidado, conservación y proyección pública.

Tycho; Test One – PAul Friedlander © Pau Frigola

La creación en 2013 de la NewArtFoundation representó el paso natural en este proceso de consolidación. Desde entonces la Fundación ha trabajado en red con instituciones, museos y festivales internacionales, tejiendo colaboraciones que ahora encuentran su sede física y estable en Reus. El Centro se articula hoy como la materialización de ese recorrido, con un equipo directivo sólido, altamente especializado y con largas trayectorias en los ámbitos artístico, tecnológico y de gestión cultural, que aporta la experiencia y la visión necesarias para consolidar este proyecto como un referente internacional.

El proyecto es la culminación de un recorrido de dos décadas en las que la fundación impulsora ha tejido una extensa red de colaboraciones con universidades, museos, festivales y centros de investigación de todo el mundo. De esa trayectoria, marcada por la participación en encuentros internacionales y la creación de alianzas estratégicas, surge ahora un espacio estable que transforma años de cooperación en un organismo operativo abierto al público y a la comunidad.

Una inauguración esperada
El 2 de octubre no es una fecha cualquiera. Marca el inicio de un modelo que quiere ser replicable y que se alinea con los valores de la New European Bauhaus, donde la sostenibilidad, la estética y la inclusión se conjugan en nuevas formas de pensar la cultura. El NAC no inaugura solo un edificio, inaugura un modo de operar. Conservación dinámica, producción colaborativa, documentación viva y compartida, divulgación integrada en todo el proceso. Así se define un organismo operativo que hace de cada acción una oportunidad de aprendizaje y de cada relación una semilla de futuro.

Adsum-EduardoKac © Pau Frigola

El visitante no contempla desde fuera. Entra en un sistema participativo que se muestra mientras funciona y cuya presencia genera nuevas decisiones, nuevas configuraciones y nuevas conexiones. Ver es intervenir. La percepción se organiza en bucles de retroalimentación que conectan obras, espacios y públicos. No hay piezas aisladas, sino nodos interconectados que se actualizan con cada interacción. El NAC es una arquitectura trans-física que existe en el hacer y se reescribe con cada acción.

Hello World!
La exposición inaugural, ¡Hello World!, se presenta como el primer gesto de este organismo en marcha. Más que una muestra puntual, funciona como una declaración de principios: un recorrido histórico y al mismo tiempo prospectivo que se inserta en la lógica dinámica del Centro. Su carácter no es estático, sino evolutivo: una exposición viva que se transforma con el movimiento de las obras, los programas y los públicos, reflejando en su propio funcionamiento la naturaleza cambiante del arte tecnológico. En este sentido, Hello World! se concibe como un dispositivo activo para renovar la relación entre arte, tecnología y sociedad en el marco de una Europa que apuesta por la sostenibilidad, la innovación y la inclusión.

El recorrido arranca con un gesto histórico: el Hello simbólico transmitido desde la luna en 1969, que coincide con The Endless Sandwich de Peter Weibel, una pieza que revela los niveles infinitos de mediación en la percepción. Medio siglo después, Adsum de Eduardo Kac responde desde nuestro satélite con un saludo local que cierra y abre de nuevo el circuito.

El visitante interactuará con la abstracción rigurosa de Elena Asins, la geometría vibrante de Waldo Balart, las exploraciones inmersivas de Albert Barqué-Duran y Marc Marzenit, la poética algorítmica de Anna Carreras, la coreografía digital de Analivia Cordeiro, la pincelada cromática de Alba G. Corral, la meditación celeste de luz y tiempo de Félicie d’Estienne d’Orves, la escultura lumínica de Paul Friedlander, la percepción expandida de Dmitry Gelfand y Evelina Domnitch, la comunicación interestelar de Eduardo Kac, los paisajes generativos de LIA, la experimentación pionera de Luis Lugán, las evocaciones de memoria de Ken Matsubara, las arquitecturas etéreas de Anthony McCall, la crítica incisiva de Antoni Muntadas, las cartografías cinéticas de Marnix de Nijs, los mundos simulados de Marina Núñez y las construcciones sónicas de Stefan Tiefengraber. Cada obra es nodo y pasarela, cada una propone una interacción y se conecta con las demás, con los flujos del Centro y con las redes de la fundación, formando una constelación activa.

El New Art Centre nace para ser un organismo común, un lugar donde las obras, los procesos y las personas se encuentran en movimiento constante. No queremos guardarlo en silencio: lo queremos compartir.

El 2 de octubre abrimos las puertas y os invitamos a formar parte de este inicio, a recorrerlo, a ponerlo en marcha con vuestra presencia. Os esperamos aquí.

Las socias y socios del IAC tendrán entrada gratuita.

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