
Nacho Ruiz, galerista y escritor
LA GALERÍA. NACHO RUIZ,
LA FÁBRICA EDITORIAL
Por Carlos Jiménez.
O viceversa, dada que es tal su talento como escritor, enérgico y fecundo, que me siento tentado a pensar que es escritor antes que galerista, a pesar de que este libro suyo sea una prueba contundente de hasta qué punto es un gran galerista. Pero sea cual sea, en definitiva, el orden de los factores, el mismo no altera el producto. Estas dos facetas se suman en la única personalidad de una de las figuras más atrayentes de la escena artística española contemporánea. Tal y como lo reconocen tirios y troyanos. Y quién ha alcanzado tal estatus y reconocimiento pese a que su labor decidida e infatigable en pro de nuestro arte contemporáneo lo haya realizado desde Murcia, ciudad a la que muchos consideran en exceso provinciana o por lo menos periférica. ¿Puede ser provinciana la ciudad donde ejerce su magisterio Paco Jarauta y donde Miguel Ángel Hernández Navarro y Pedro Alberto Cruz despliegan su talento como escritores y ensayistas? A Isidoro Valcárcel Mediana y Pedro Medina no les incorporo al listado porque Isidoro vive y trabaja en Madrid y Pedro en Turín.
Nacho Ruiz demuestra con esta vibrante auto biografía precoz, que se pueden alcanzar las metas más ambiciosas, desde y por la provincia. Empezando por la que, desde fuera, parece más difícil: generar en Murcia un coleccionismo, tanto privado como público, para el arte contemporáneo. Con la dificultad añadida de lograrlo apostando siempre por la vertiente del mismo más juvenil y radical. Nacho Ruiz narra en el comienzo del libro que fue enorme su sorpresa y la de Carolina Parra– su compañera de vida, su socia absolutamente indispensable- cuando su galería fue aceptada por primera vez en la Feria ARCO. Se sorprendieron, no solo porque hacía poco habían inaugurado su galería, sino porque parecían “una pareja de punkis”. Punkis con aspecto de punkis y con gustos de punkis. Eugenio Merino no es el único que ha figurado en la lista de los artistas provocadores de T20, la galería de Nacho y Carolina. Pero sin duda el más polémico de todos, el que más escándalo ha generado en los medios y entre el público con las obras sarcásticas que ha dedicado a Franco, “el anterior jefe de Estado” como suelen decir los nostálgicos.
Antes dije que La galería era una “autobiografía precoz”, ahora debo aclarar que si lo dije fue porque la reconstrucción que hace Nacho Ruiz de la historia de los 25 años de T20 esta tan entreverada con el relato de su vida, la de Carolina y sus hijos, que ambos resultan inseparables. En la narración de cómo y venciendo cuantas dificultades debieron vencer para inaugurar la galería, incluye la descripción de los sueños, las esperanzas y las ambiciones compartidas por él y por Carolina en ese momento. Como lo hace cuando se ocupa de todos los momentos cruciales que han definido las distintas etapas que han marcado los 25 años de vida de la misma. Por lo que no faltan a lo largo de las 215 páginas del libro-Índice onomástico incluido – la relación de las alegrías, las tristezas y sinsabores que les han afectado. Ni el impacto emocional del nacimiento de sus dos hijos, ni la angustia de saberse al borde la quiebra, como tampoco los accidentes corporales que ambos han sufrido, ni las fiestas exultantes y las cenas tediosas en las que han participado. Ni el recuento de las polémicas públicas que Nacho ha promovido o participado desde su columna en el diario murciano La verdad. Esta mezcla de lo personal y privado con lo profesional y lo público ofrecen la imagen de un galerista apasionado comprometido hasta la medula con su oficio.
El libro igualmente nos permite saber que tanto Nacho como Carolina son historiadores de arte y comisarios, dos facetas añadidas a su trabajo como oficio de galeristas y a su vida de pareja. Como comisarios han diseñado y realizado exposiciones de arte contemporáneo, en espacios distintos al de su propia galería, entre los que sobresale el proyecto expositivo adjunto al festival la Mar de músicas, que se realiza anualmente en Cartagena. Y gracias, a su calificación como historiadores del arte, han comisariado proyectos de arte digamos clásico tan ambiciosos como SIGNUM o Místicos. Santa Teresa y san Juan de la Cruz. Luz en el siglo de Oro. Como admirador confeso de Georges Didi- Huberman, Nacho Ruiz piensa que el arte del pasado, aún del más remoto, es siempre arte del presente. Es siempre arte contemporáneo.
En fin, estamos ante un libro magnifico, a disposición de cualquier lector, pero, especialmente, de la gente del mundo del arte para la que puede resultar útil la lectura de estas confesiones historiadas de un gran galerista.

Carlos Jiménez Moreno
Arquitecto, Historiador y crítico de arte. Director de los Encuentros «en defensa del arte contemporáneo» IAC. Ha ejercido la crítica de arte en los principales periódicos y revistas de España y América Latina. Ha publicado diez libros sobre arte contemporáneo.


Acertada reseña de un libro revelador de los primeros dosmil. Además, trasmite un entusiasmo que hace parecer que Murcia es una especie de Florencia del renacimiento.
Gracias Mister.