
Esther Ferrer. El cuerpo atravesado por el género, el espacio y el tiempo. Fotos: Marisol Salanova
La realidad performativa de Esther Ferrer
Por Marisol Salanova
Para Esther Ferrer la performance es el arte del tiempo, de la presencia y del espacio. Toda su obra se basa en una exploración de lo que ocurre alrededor del hecho artístico como un momento vital imprescindible. Esta grande del arte de acción en España expone, comisariada por Margarita Aizpuru, la muestra titulada “Esther Ferrer. El cuerpo atravesado por el género, el espacio y el tiempo” hasta el 29 de septiembre en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) de Valencia.
Lejos de plantearnos una retrospectiva al uso, la comisaria, que ha trabajado anteriormente con Ferrer y conoce a fondo su producción, establece un recorrido temático plagado de sugerencias y estímulos visuales con una cuidada selección de piezas para activar el pensamiento crítico del público a través de la performance. Así, al adentrarnos en la narrativa desplegada en la sala, encontramos una serie de fotografías, documentación de registro de acciones, vídeo e instalación que interpela a nuestros cuerpos mientras activa nuestras mentes.
A partir del cuerpo de la artista como lugar de experimentación, su imagen se multiplica y se halla reproducida en numerosos formatos, a color y en blanco y negro, fragmentada e intercalando etapas en las que se aprecia el paso de los años. El rostro sereno de un retrato frontal queda distorsionado digitalmente porque una esfera lo interviene, impidiendo que averigüemos el estado de ánimo que plasmaba, generando cierto desasosiego al espectador. El camino de los pixeles es el camino de las líneas de expresión, de las arrugas, de todo aquello que indica que hemos vivido.

Una tensión sostenida entre los objetos cotidianos y la condición del ser mujer se hace palpable, materializada en la desnudez del cuerpo. El feminismo es una referencia esencial porque sus reivindicaciones históricas están intrínsecamente ligadas a la obra de Ferrer. En esa perspectiva feminista radica un interés genuino por romper con los estereotipos de género y no someterse a los cánones estéticos femeninos, pues hacerlo acarrearía la pérdida de libertades. Tal enfoque conlleva una crítica directa a la obsesión actual por la juventud y el ideal de belleza que a menudo margina a las mujeres maduras.
En la medida en que aceptamos el transcurso del tiempo sin artificios, el cuerpo de la mujer vehicula un discurso emancipador que se materializa en obras atravesadas por lo performativo. La artista vuelca esto en las piezas reunidas por Aizpuru; lo hace en solitario y lo hacía formando parte del grupo ZAJ, creado por Walter Marchetti, Ramon Barce y Juan Hidalgo, hasta 1996. De hecho, la experimentación sonora de ZAJ está presente junto a obras como la célebre silla que propone lo siguiente, escrito en un cartel sobre su respaldo: “Siéntese en la silla y permanezca sentado hasta que la muerte les separe”, de 1974.

La interactividad cobra un especial protagonismo aquí, incluyendo una obra con preguntas que el público puede responder e incorporar a un muro. Cuestionar las normas sociales, además del sentido de la existencia, desafiando las estructuras narrativas convencionales, implica aceptar que el accidente forma parte de la obra. Aquello que sucede en torno al trabajo artístico es, de nuevo, relevante en tanto que lo completa. De esta manera, el proceso performativo interviene en la construcción de la identidad que Ferrer plasma con base en acciones y comportamientos repetidos. Por ejemplo, peinarse el cabello, vestirse y desvestirse o subir y bajar de una silla son acciones que, contenidas en el registro de una performance, reflejan la identidad como algo dinámico y fluido, en constante cambio.
La artista señala una apertura de significados muy amplia a la hora de aproximarse al arte: “Siempre te definen los otros. Por lo tanto, todas las interpretaciones de mi trabajo son válidas”, afirmaba durante la inauguración de este último proyecto. En 2008 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas de España y en 2014, el Premio Velázquez de Artes Plásticas que otorga el Ministerio de Cultura. Su trayectoria condensa las distintas dimensiones de la experiencia humana en forma de preguntas que se convierten en arte. Esta es una excelente ocasión para ahondar en ella.
Del 15 de mayo al 29 de septiembre de 2024
Esther Ferrer. El cuerpo atravesado por el género, el espacio y el tiempo
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC). Calle Museo 2, Valencia, España

Marisol Salanova
Crítica de arte y comisaria de exposiciones española, colabora habitualmente con medios como ABC Cultural y Cadena Ser. Ha ejercido la docencia, también el asesoramiento a artistas y coleccionistas.


Impresionante el trabajo de está artista contemporaneo….Esther Ferrer y su mundo multidimensional es una artista que hay que Seguir….