Francesc Torres. Chinga la migra.(Ramon Casalé (c))

FRANCESC TORRES. EL ARTE DE LA PROVOCACIÓN

Por Ramon Casalé Soler

“El arte es una forma de transformar el mundo”

Joseph Beuys

“Hay muchos elementos involucrados en una obra de arte. Los más importantes son los más obvios”

Sol Lewitt

La primera vez que vi personalmente la obra de Francesc Torres (Barcelona, 1948) fue en 1991 con motivo de dos exposiciones que se celebraron casi simultáneamente en Barcelona, concretamente en el Centro Santa Mónica y en la galeria Alfonso Alcolea, aunque anteriormente ya había expuesto en la Fundación Miró en 1979 y que sirvió para que el público catalán reconociera su talento creativo.

También en 1991 realizó una antológica en el Reina Sofía de Madrid, de la que el comisario John Hanhardt señalaba que su trabajo podría “situarse, genéricamente, junto al de otros artistas de la instalación y de los media como Nam June Paik, Bill Viola, Mary Lucier, Fabrizio Plessi, Klaus Von Bruh, Bruce Nauman, Buky Schwartz y Gary Hill. Todos ellos trasladan los materiales de la existencia cotidiana y de su propia experiencia al discurso de su obra utilizando el vídeo para articular un diálogo con (y dentro de) estos elementos”. Ello indica que en Estados Unidos ya lo consideraban un artista con una gran proyección dentro del campo conceptual, principalmente por sus instalaciones multimedia en las que se adentraba de manera muy crítica sobre aspectos de tipo social, político y cultural.

Instalación Viajando con la fanilia (Seltz (c)

Francesc Torres se fue a vivir a París en el año 1967, donde fue ayudante del escultor Piotr Kowalski. Seis años más tarde se instala en Chicago y después en Nueva York, ciudad donde vive actualmente, aunque pasa varias temporadas en Barcelona. Su estancia en Estados Unidos le ha servido para que su obra se viera impregnada por todo lo que acontecía en dicho país, a diferencia de lo que ocurría en Europa. Precisamente el artista comentaba que le interesaba “más tratar la política de fuera de la coyuntura de aquí, porqué creo que así te aseguras su permanencia”.

Algunas de sus obras han provocado cierta polémica como, por ejemplo en 1976, cuando presentó una performance en la galería G de Barcelona. En 1990 mostró la escultura Oikonomo en la Bienal del Whitney Museum de Nueva York. Era una réplica de la estatua de Zeus en bronce con la particularidad de que llevaba un bate de beisbol y de sus genitales colgaba un monitor de video donde se veían imágenes de Wall Street. Para el artista se trataba de “una imagen de poder masculino patriarcal”. La estatua procedía del neoyorkino Metropolitan Museum, y a pesar de ser una copia (la escultura original se encuentra en el Museo de Atenas) no querían que se modificara su aspecto inicial.

Francesc Torres es hijo de un impresor y dibujante de artes gráficas. Se formó en la Escuela Massana de Artes Gráficas de Barcelona. Es uno de los artistas más representativos del arte conceptual catalán, y por ende de España. Durante su estancia en París se relacionó con otros creadores catalanes como Antoni Miralda, Jaume Xifré, Benet Rossell y Joan Rabascall. Al mismo tiempo otros artistas conceptuales se instalaron también en Nueva York, caso de Antoni Muntadas, Eugenia Balcells y Àngels Ribé.

Vista sala (Seltz (c)

De su época en París, Torres declaraba con motivo de una exposición que hizo en el IVAM en 1996, que “mi trabajo tenía un aspecto industrial. Mis esculturas e instalaciones temporales, de carácter minimalista, tanto material como formalmente, intentaban explorar y manipular físicamente tanto conceptos abstractos y científicos como fenómenos naturales”.

Su obra se ha exhibido en diferentes museos y centros de arte de Estados Unidos, tales como el Whitney Museum of American Art, el Center of Photography y el Museum of Modern Art (MOMA) de Nueva York, el Carnegie Institute de Pittsburgh, Los Angeles Museum of Contemporay Art y el MIT de Cambridge, Massachusetts. En Europa, en el Stedelijk Museum de Amsterdam, la Nationalgalerie de Berlín, el Museo Estatal de San Petersburgo, además del Museo Reina Sofía de Madrid, el IVAM de Valencia, el CGAC de Santiago de Compostela, el Guggenheim de Bilbao y el MNAC, la Fundación Miró, el MACBA y Santa Mónica de Barcelona.

Entre otros reconocimientos tanto nacionales como internacionales, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Bellas Artes, Premio Velázquez de Artes Plásticas y en dos ocasiones el Premio Nacional de Artes Plásticas y Visuales de la Generalitat de Catalunya. En Estados Unidos ha recibido diversos premios, así como en otros países europeos. En 2013 representó a Catalunya en la Bienal de Venecia, junto con la cineasta Mercedes Álvarez. Ha ocupado la Cátedra de Cultura y Civilización Española en el Centro Rey Juan Carlos I de la New York University. Fue presidente de la Asociación de Artistas Visuales de Catalunya (AACV). Al margen de su actividad como artista es comisario de exposiciones y colabora en diversos diarios y publicaciones. Algunas de sus instalaciones se encuentran en espacios públicos.

Ahora Francesc Torres presenta sus recientes trabajos en la galeria barcelonesa Seltz by Ritter Ferrer que ocupa el antiguo espacio de la galeria Joan Prats. La muestra se titula El futuro ya no es el que era, cuyo comisario es José Luís Pérez Pont, que dirigió anteriormente el Centro del Carmen Cultura Contemporánea de Valencia y también fue gerente del Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana.

You are so wrong. ( R.amon Casalé (c))

Como es obvio el título no invita al optimismo, ya que se asemeja a la conocida frase de que “tiempos pasados fueron mejores”, lo que induce a pensar de que actualmente estamos viviendo una época controvertida y llena de situaciones que parecen paradoxales por su enorme complejidad, y por ello Francesc Torres, desde una visión entre realista y premonitoria, nos muestra una serie de obras que nos hacen reflexionar y que todo lo que acontece, sea en nuestro entorno más próximo como a nivel global, nos afecta de igual manera.

José Luis Pérez Pont subraya que la historia nunca desaparece, sino que cambia de superficie, debido a que “se infiltra en los lenguajes políticos, en las imágenes, en los monumentos, en los objetos cotidianos y también en nuestras biografías”. Y esto es lo que hace exactamente Francesc Torres a través de sus instalaciones, tal como ahora podemos comprobar en la exposición.

El itinerario de la muestra se inicia con la pieza Todo lo que reluce, 2025, creada con encáustica y pintura en spray sobre madera, en la que aparece en el centro del cuadro la frase NO ES DEMOCRACIA, lo que significa que “no es oro todo lo que reluce”. Ello ya nos lleva a replantearnos como serán las obras que se verán posteriormente, en las que la ironía y una cierta dosis de humor, aunque parezca lo contrario, suelen estar presentes en cada una de ellas.

La Cina è vicina (Ramon Casalé (c)) Life is delivered empty (Ramon Casalé (c))

Hay dos cuadros que nos recuerdan a Edward Hopper, pintor que solía mostrar la vida cotidiana y la solitud humana donde el concepto de silencio era bien evidente, tal como vemos en Life is deliveered empty, 2024 y La Cina è vicina , 2024. En el primero representa una calle vacía y un establecimiento que parece una oficina en lugar de un bar. Dentro aparece una mujer leyendo un papel, como si se tratara de un maniquí en un aparador; en el segundo hace referencia a una película de Marcho Bellochio que obtuvo el primer premio del Festival de Venecia de 1968. El film se basa en una crítica al maoísmo revolucionario “de los hijos e hijas de la clase media y media-alta, la base de la socialdemocracia domesticada de veinte años más tarde”. La paradoja está en que unos turistas sentados cómodamente están observando un paisaje que posiblemente sea del sudeste americano. Evidentemente China está más cerca de lo que parece geográficamente tanto a nivel político como cultural.

Hay también dos piezas que se pueden enmarcar perfectamente dentro del ámbito conceptual como son la impresión digital sobre Dibond en dos fases You are so wrong (2026,) en la que se observa una cara. Se trata de la representación de una máscara mortuoria de Sitting Bull, o sea Toro Sentado, que el artista vio personalmente en el museo de la academia militar de West Point, y la escultura Premonición, 2026, que es una reproducción en bronce del casco de Milcíades durante la batalla de Maratón, además de una granada de mano en hierro.

Antes de llegar a la sala principal hay Chinga la Migra, 2026. Un cartel de aluminio lacado que hace referencia a una pancarta que llevaban los manifestantes protestando contra la policía de aduanas e inmigración de EEUU, más conocida como la ICE, en la ciudad de Minneapolis. A diferencia de la pancarta real que estaba hecha de manera modesta la de Torres la enaltece, ya que es necesario “pulir el ataque hasta llegar al punto que el enemigo haya de retirarse, por las buenas o por las malas”.

La instalación más espectacular es Viajando con la familia, 2026, que ocupa toda la sala principal, en cuyo centro el artista ha ubicado un coche de la marca Volkswagen de color rojo lleno de objetos, y en las paredes ha situado dos videos. Dentro del vehículo que tiene las cinco puertas abiertas asoman infinidad de objetos: cuadros, esculturas, cartas, libros, bebidas, ropa, botas…

Para el artista es una extensión del cuerpo humano y de su entorno más próximo: recuerdos de su padre pintor aficionado y a la vez es producto de una reflexión personal: “el sentido de la vida, del mundo, no se revela, hay que a ir a buscarlo allí donde habita y batirlo para podértelo comer y hacértelo tuyo”.

Don’t make art unless it is absolutely necessary. (Seltz (c))

La instalación El pasado incuba el futuro, 2026, consiste en una reproducción del avión Junkers Ju 57 realizada en aluminio y un nido de lana de aluminio e hierro. El avión está dirigiéndose al nido. Un nido que contiene dos huevos de acero, niquelados en plata y oro.  El Junkers es un avión alemán de la Segunda Guerra Mundial que se utilizó en la Guerra Civil española por parte de la conocida Legión Cóndor, entre sus funciones una era la de transporte y de bombardero.

El tema de la aviación siempre le ha interesado como, por ejemplo, pudimos contemplar en la sala oval del MNAC de Barcelona en 2021, donde colgó del techo un bombardero Tupolev SB-2 (Katiuska) y un caza Polikarpov I-16 (Mosca). Según él, “un avión que no vuela es una escultura”.

Cierra la exposición una enorme instalación que ocupa toda una pared y el suelo de una sala como es Don’t make art unless it is absolutely necessary, 2026. En la pared aparece el título de la pieza. Las letras son de aluminio lacado con pintura bicomponente al horno, y frontal de acero inoxidable satinado. En el suelo ha colocado seis robots (como si se tratara de un aspirador Roomba) que se van desplazando de un lado a otro por encima de la proyección de la cara de Marcel Duchamp. Para el comisario la obra “dialoga inevitablemente con Duchamp, no por reiterar la lectura cómoda según la que cualquier objeto puede ser arte, sino para desmontar precisamente esta banalización que ha acompañado durante décadas su legado”. 

Francesc Torres. El futur ja no és el que era

17 Sep – 27 Nov 2026

Galería Seltz, Barcelona

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