
Gemma Alpuente,Consciencia de un amanecer, 2024, 180 X 150 cm, mixta sobre tela.
Gema Alpuente. La Pintura como Materia
Del 29 de octubre al 20 de diciembre de 2026
Galería Alba Cabrera
Carrer de Joaquín Costa, 4, L’Eixample, 46005 València.
La muestra explora las posibilidades de la pintura al liberarse de sus formas tradicionales y adentrarse en su esencia más material. El resultado es un ejercicio de transformación donde el color, la resina y el gesto alteran tanto el comportamiento como el volumen de la obra, llevando el medio pictórico a territorios que, a simple vista, podrían parecerle ajenos. Sin embargo, como advierte la propia artista, todo lo que vemos sigue siendo pintura, aunque se haya llevado a lugares donde aparentemente deja de serlo.
A través de la combinación y alteración de sus componentes, la artista genera reacciones que transforman la relación de sus obras con el espacio. La pintura deja de ser una superficie pasiva para convertirse en un cuerpo que ocupa volumen, interactúa con la luz y modifica la percepción del espectador. Esta investigación matérica, que ya había explorado en trabajos anteriores con resinas y microcemento, alcanza en esta muestra una madurez que confirma a Alpuente como una de las voces más singulares del panorama pictórico actual.
Alpuente concibe la pintura como un laboratorio donde los materiales reaccionan, se expanden y se contraen, capturando el instante en que la materia cambia de estado. Esa cualidad procesual se traduce en obras que parecen suspendidas en el tiempo, como si el espectador asistiera al momento preciso en que el color se convierte en volumen y el gesto en cuerpo. La Galería Alba Cabrera, en pleno centro de Valencia, se convierte así en el marco ideal para una propuesta que exige ser recorrida, observada desde distintos ángulos y, sobre todo, sentida.
En un momento en el que la pintura parece insistir en reinventarse desde sus márgenes, “La pintura como materia” supone una reafirmación de su potencia expandida. Gemma Alpuente lleva el medio hasta sus últimas consecuencias, demostrando que la abstracción, cuando se aborda desde la materialidad y la experimentación, sigue siendo un territorio fértil para interrogar nuestra relación con lo tangible y lo intangible.

