Vista general de sala. Foto: José A. Salgado

ESCALERAS, CELOSÍAS Y UN PAVO REAL

Por Julio C. Vázquez Ortiz

Entramos en la última semana de esta exposición, la cual, hasta el próximo 17 de octubre podrá visitarse en una doble localización, la Sala de Arte El Brocense como matriz del proyecto expositivo y el Palacio de la Isla como patrimonio intervenido en diálogo con la instalación específica Una fuente. 

 Vista general de sala. Foto: Rocío Vicente

La obra de Paula Valdeón se erige sobre su particular forma de mirar al descubrir en lo mínimo la posibilidad de un discurso alternativo acerca de lo cotidiano. Sus proyectos más recientes parten de la ornamentación, la arquitectura y sus modos para preguntarse, desde su reducción formal, cómo convertimos en lugares habitables la ficción de hogar que otros diseñan para nosotros y acaba por representarnos en la memoria colectiva. Un análisis que parte del espacio doméstico para revisar sus patrones decorativos como origen sobre los que expandir su propio lenguaje meta pictórico.

Si atendemos al racionalismo de Le Corbusier, encontramos en la promenade architecturale ese relato que convierte la disciplina en experiencia, en la que Paula reposa y nos invita a suspender la cuarta dimensión del espacio inefable lecorbusiano para aplicarla al discurso expositivo en sala. Por su parte, al dirigir la mirada al ornamento, fusiona arquitectura y decoración, reclamando un espacio para aquel en los códigos del Arte Contemporáneo, al igual que en su momento reclamaron Pattern & Decoration en la California de los años setenta del siglo pasado; en el caso de Valdeón, como estructura de transmisión de memoria e identidad a rescatar.

Una Fuente. Intervención el el claustro del Palacio de la Isla, Cáceres. Foto: José A. Salgado

De esta manera, proyectos como Lost in Glance, se convierten en punto de partida para acercarnos a su modus operandi desde el gesto mínimo que genera la fragmentación de un patrón, cuya expresión humana vive en su falibilidad al reproducirse y que Paula explota. Por su parte, la reciente inspiración en el Bordado Serrano nos habla de esos territorios que la tradición desborda entre tierras castellanas y extremeñas mientras que, por el contrario, encuentra patronaje universal en el estampado “amazonas” del envés del típico toldo verde propio de la vivienda de barrio noventera. Sin detrimento de las fórmulas palaciegas donde el cobre que sujeta la alfombra de una escalera barroca puede convertirse en escultura, patente en series como Un número 72. Una flor, una escalera, un pavo real o la representación del agua aparecen como fragmentos de un rompecabezas que transita entre lo popular y lo señorial. Bordaduras tejidas en las manos de una madre; cerámicas modernistas de Daniel Zuloaga en un palacio de la calle Mayor de Madrid; celosías propias de alcázar árabe que recaban en viviendas de protección oficial de Badajoz o Carabanchel; o las crasas autóctonas de Lanzarote tras blancas balaustradas encaladas son algunos de los imaginarios que Valdeón recolecta durante su particular nomadismo entre proyectos, residencias y exposiciones, explorando así y mostrando aquí, el gesto de habitar.

Pero no es tanto el qué y sí el cómo. De esta manera, lo que aparenta un compendio de proyectos en sala, se convierte en una relectura de sus formas de hacer replicando, a escala expositiva, la operación que origina cada pieza desde el detalle; el fragmento abstracto que busca —sin éxito figurativo— reconstruir en nuestra retina una imagen mayor, sobre un soporte que cose patrones en forma de trama, de lino o arpillera, junto a la esencialidad del barro o el polvo de mármol que justifica el discurso arquitectónico, desde lo matérico que añade la expresión. Un pétalo puede contener una arquitectura, así como una escalera operar fórmulas de representación, de la misma manera que todos estos fragmentos provocar el relato orgánico que se nos presenta y que desborda el cubo blanco para intervenir sobre espacios patriomoniales de la ciudad, como es el claustro del cacereño Palacio de la Isla.

Una Fuente. Intervención el el claustro del Palacio de la Isla, Cáceres. Foto: José A. Salgado

El proyecto, por tanto, propone así un recorrido que huye de la reproducción lineal de la trayectoria de la artista, para activar nuevas relaciones en su cuerpo de obra, donde la deconstrucción de arquitectura y ornamento revela su capacidad para ordenar nuestras formas de mirar, de pertenecer pero también de diferenciarnos, en un contexto actual inevitable en el que esa ficción de hogar pasa de obrar memoria a operar desigualdades.

Paula Valdeón Lemus (Villafranca de lo Barros, 1992). 

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y Máster en Investigación Artística en la Universidad Complutense de Madrid. Ha expuesto en espacios como el Centro Niemeyer, Casa de Velázquez o el Centro Cultural de España en México y participado en ferias como ARCO, Estampa, Zona Maco, Urvanity o EXPO Chicago. Su trayectoria incluye residencias en España, México, Cuba y Estados Unidos.

Texto extraído y revisado de la hoja de sala de la exposición Escaleras, celosías y un pavo real, de Paula Valdeón en la Sala de Arte El Brocense de Cáceres.


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