Estudio de Antonio Sosa

¿Quién construirá el patrimonio cultural del mañana?

Por Elizabeth Donaire.

Por qué el futuro del mercado del arte dependerá de ampliar el acceso al patrimonio.

I. La pregunta que realmente importa

Durante años hemos intentado anticipar hacia dónde se dirige el mercado del arte. Hemos analizado el comportamiento de las subastas, el crecimiento de las ferias internacionales, la aparición de nuevos coleccionistas, el impacto de la tecnología o el desplazamiento de los centros de influencia cultural.

Sin embargo, la cuestión que realmente definirá la próxima década será sobre cómo construirá nuestra sociedad el patrimonio cultural del futuro.

Porque el patrimonio consiste en decidir qué merece ser transmitido y quién tiene la posibilidad de participar en esa decisión.

Cada generación hereda un legado, pero también construye el siguiente.

Y creo que estamos entrando en un momento histórico en el que cambiarán profundamente las condiciones para hacerlo.

Durante mucho tiempo identificamos el mercado del arte con un espacio de compraventa. Sin embargo, esa definición resulta hoy insuficiente. El mercado es, sobre todo, una infraestructura de confianza. Un ecosistema formado por artistas, galerías, museos, coleccionistas, fundaciones, universidades, empresas, instituciones públicas, organizaciones culturales y marcos regulatorios que hacen posible que una obra conserve su significado y su valor a lo largo del tiempo.

Por eso, el verdadero cambio que comienza a dibujarse no consiste únicamente en vender más obras. Consiste en ampliar la capacidad de nuestra sociedad para construir patrimonio.

Y esa diferencia cambia por completo la conversación.

II. El verdadero cambio de paradigma

Durante décadas hemos hablado de democratizar el arte. Es una expresión que utilizamos con frecuencia y que solemos asociar al acceso a los museos, a la educación artística o a la difusión cultural. Todo ello es imprescindible. Sin embargo, creo que existe otra dimensión de la democratización mucho menos explorada y, probablemente, mucho más transformadora.

La posibilidad de participar en la construcción del patrimonio.

Contemplar una obra y formar parte de su historia no son la misma experiencia. La primera nos convierte en espectadores. La segunda nos hace corresponsables de su conservación y de su transmisión.

Durante siglos, esa posibilidad estuvo reservada a un número muy reducido de personas e instituciones. No solo por razones económicas, sino también por la complejidad del mercado, la falta de información, la opacidad de muchos procesos y la percepción de que el coleccionismo pertenecía a un ámbito inaccesible.

Hoy, por primera vez, empezamos a disponer de herramientas capaces de reducir algunas de esas barreras.

No significa que el patrimonio vaya a perder valor. Al contrario. Cuanto mayor es el valor cultural de una obra, mayor debería ser nuestra capacidad para desarrollar modelos que permitan ampliar el acceso sin comprometer el rigor que garantiza ese valor.

Ese es, a mi juicio, el verdadero cambio de paradigma, democratizar el acceso a la construcción del patrimonio cultural.

La diferencia no es semántica, sino estructural. Porque desplaza el foco desde desde la propiedad entendida como privilegio hacia la participación entendida como compromiso. Coleccionar se convierte también en una forma de custodiar una parte de la memoria colectiva.

Si esa transformación llega a consolidarse, cambiará nuestra forma de entender el mercado del arte. Su éxito dejará de medirse exclusivamente por el volumen de las transacciones y empezará a medirse por su capacidad para incorporar nuevos actores a la construcción del patrimonio.

Esa será, probablemente, la innovación más importante de la próxima década.

No una nueva tecnología, no un nuevo instrumento financiero, sino un nuevo modelo de acceso.

III. La innovación solo tiene sentido cuando fortalece la confianza

Cada revolución tecnológica suele venir acompañada de la promesa de transformar por completo un sector. El mercado del arte no ha sido una excepción. Blockchain, tokenización, inteligencia artificial o activos digitales han ocupado buena parte del debate en los últimos años.

Sin embargo, la pregunta relevante no es qué tecnología llegará para quedarse, sino qué problemas resolverá realmente.

El mercado del arte nunca ha dependido únicamente de las obras. Ha dependido de la confianza: autenticidad, procedencia, documentación, conservación, y seguridad jurídica.

La tecnología no sustituye esa confianza. En el mejor de los casos, la hace más sólida, fortalece la infraestructura que sostiene el patrimonio.

Ese debería ser el criterio para evaluar cualquier innovación, preguntarnos si mejora la forma en la que accedemos, protegemos, documentamos y transmitimos el patrimonio cultural.

Solo entonces deja de ser una moda para convertirse en infraestructura.

Y quizá esa sea una de las lecciones más importantes de esta década: la innovación no adquiere valor por su complejidad técnica, sino por su capacidad para resolver problemas y ampliar la confianza sobre la que descansa todo el ecosistema cultural.

EPÍLOGO

Hoy empezamos a disponer de herramientas y estructuras capaces de ampliar ese acceso sin renunciar al rigor que hace posible el valor del patrimonio. Se trata de nuevos modelos que permiten a más personas, empresas e instituciones participar en la adquisición, conservación y transmisión del patrimonio cultural.

Estoy convencida de que el futuro del mercado del arte no dependerá únicamente del talento de los artistas, ni de la fortaleza de las instituciones, ni siquiera de la sofisticación de la tecnología.

Dependerá, sobre todo, de nuestra capacidad para conseguir que más personas puedan formar parte de la construcción del patrimonio cultural.

La próxima década no decidirá únicamente cómo circula el arte. Decidirá quién tiene la oportunidad de construir patrimonio cultural y financiero a través de él.

Elizabeth Donaire es historiadora del arte, gestora cultural,      museógrafa y tasadora. Cofundadora de La Tortuga Gris, grupo internacional dedicado a la innovación en patrimonio artístico.           https://www.linkedin.com/in/elizabeth-donaire/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad