
Puertas adentro, los archivos de los demás
El arte de mirar lo que otros guardaron
Del 27 de junio al 15 de noviembre de 2026
Fundació Vilacasas
Palau Solterra
Carrer de l’Església, 10, 17257 Torroella de Montgrí, Girona
Comisario, Félix Pérez-Hita .
En un mundo lleno de imágenes fugaces, donde cada momento se queda atrapado en un interminable mosaico digital, la exposición «Puertas adentro, los archivos de los demás» nos invita a detenernos un momento. Esta muestra, que reúne por primera vez más de trescientas fotografías vernáculas de la colección de Jordi Baron (Barcelona, 1973), nos ofrece un fascinante viaje al corazón de la memoria visual del siglo XX.
Las imágenes que adornan las salas no son obras de grandes maestros ni capturan hitos históricos. En su mayoría, son instantáneas anónimas que han sido rescatadas del olvido en mercadillos, ferias de fotografía y casas desocupadas de Barcelona y sus alrededores. Baron, fotógrafo, anticuario y coleccionista, ha dedicado décadas a esta labor de arqueología visual, creando un archivo único que da voz a lo cotidiano y a lo marginal. Desde carnavales y viajes familiares hasta rituales piadosos y escenas robadas, el mosaico resultante refleja una sociedad que empezaba a mirarse a sí misma a través del lente.
La muestra establece un diálogo entre la intención artística y el azar, incluyendo imágenes que son íntimas y, en ocasiones, transgresoras. Muchas de estas fotografías, a menudo clandestinas o con un marcado tono voyeurístico, nunca salieron del ámbito privado, lo que añade un aire de misterio y autenticidad a la experiencia del visitante. Al ser recontextualizadas por la mirada del coleccionista, se convierten en documentos sensibles que trascienden su origen y se abren a nuevas interpretaciones.
«Puertas adentro, los archivos de los demás» es una reflexión sobre el valor de la fotografía vernacular y el papel fundamental de los coleccionistas como guardianes de una memoria frágil y a menudo invisible. En contraste con la sobreabundancia de imágenes de nuestra era, la exposición recupera un tiempo en el que fotografiar era un gesto excepcional y profundamente significativo. Es una cita imprescindible para entender cómo nos miramos y cómo deseábamos ser vistos.

