Marta Barrenechea. Love is to be foolish together

Del 7 de mayo al 24 de julio de 2026

Galería Rafael Pérez Hernando

C. de Orellana, 18, 28004 Madrid

La muestra comienza con una cita de Harold Rosenberg que nos advierte sobre el peligro de llevar un concepto hasta sus últimas consecuencias, ya que el arte no surge de un razonamiento lógico, sino de la fusión de contradicciones en las ambigüedades de la metáfora. Barrenechea ilustra este principio a través de una anécdota personal sobre su madre, de 95 años, quien, ajena al mundo del arte, un día le pregunta de dónde proviene su inspiración. La artista intenta explicarle su proceso utilizando una obra que le resulta muy cercana: unas sábanas de lino bordadas con las iniciales BB, que pertenecen a sus padres y que fueron un regalo de boda de una tía abuela monja. Nadie quería esas sábanas, pero Barrenechea decidió conservarlas. Al enfrentarse a ellas, optó por recortar la parte bordada, ya que la consideraba demasiado cargada de significado para combinarla con otros elementos. Con los trozos sin bordar, creó tres piezas, y más tarde se propuso el desafío de trabajar con letras victorianas.

Su idea inicial fue multiplicar las BB usando diferentes tipografías de Word, buscando formas inusuales que pudieran rivalizar con la ornamentación de las originales. Bordó varias letras en trozos de lino crudo y las colocó en columna sobre las bordadas por las monjas. Sin embargo, el resultado no la convenció. Barrenechea menciona que en el bordado es fundamental ser generoso con el tiempo y el esfuerzo, y no aferrarse a algo solo por el trabajo que se ha invertido. Así, fue retirando letras una a una y añadiendo elementos completamente diferentes, hasta que solo quedó una de las piezas que ella misma había bordado. Al final, sintió que el protagonismo exclusivo de las letras era demasiado evidente y simplista.

La artista estaba a punto de contarle a su madre sobre el posible origen de las otras formas que había incorporado: un caótico cajón de sastre mental donde guarda miles de cosas sorprendentes que ha observado con atención, como esas antiguas fachadas de piedra que parecen acolchadas. Pero para ese momento, su madre ya había dejado de escuchar, probablemente atrapada en la idea de «victorianas», un concepto que tal vez no conocía. Barrenechea termina con una nota de duda: tal vez ni siquiera sean victorianas, tal vez ni siquiera existan. Este gesto final encapsula el espíritu de la exposición, donde la memoria, el afecto y la ambigüedad de la metáfora reemplazan cualquier razonamiento concluyente. La muestra nos invita a explorar ese territorio incierto en el que las letras bordadas pierden su protagonismo para dar paso a formas que surgen de la observación atenta y la libertad de no encajar en una idea preconcebida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad